La prisión y la transmisión institucional

Autor:Julio Zino
Páginas:229-236
 
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Hace casi 10 años Roberto Bergalli, que formaba parte del tribunal de la tesis doctoral que yo defendía, hizo en su intervención una observación acerca del sentido institucional de la cárcel, aspecto que en mi propuesta quedaba subordinado al enfoque organizacional. La respuesta por mi parte no se produjo en aquel acto, cosa que Roberto Bergalli no dudó en señalar. Este escrito no pretende ser una respuesta postergada a su pregunta sino una reflexión en torno a su vigencia y un reflejo de la búsqueda de una perspectiva analítica. Con él va mi reconocimiento a su persona, como intelectual, como docente y como promotor y dinamizador de ese ámbito de encuentro e intercambio que es el Master Sistema Penal y Problemas Sociales.

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Un análisis de la prisión: más allá de la organización social

La explicación del fenómeno organizacional que se genera en el seno de la prisión encuentra en el sistema de acción concreto un concepto fecundo para su análisis. Un sistema de acción concreto (SAC) es "un conjunto humano estructurado que coordina las acciones de sus participantes mediante mecanismos de juego relativamente estables y que mantiene su estructura, es decir la estabilidad de sus juegos entre ellos mismos, por mecanismos de regulación que constituyen otros juegos" (Crozier, 1977: 286).

Los sistemas de acción concreto permiten describir y analizar la manera en que los miembros de una organización estructuran sus relaciones y "abarca dos realidades: el sistema de regulación de las relaciones y el sistema de alianzas y sus obligaciones" (Bernoux, 1985: 149).

El sistema de regulación de las relaciones (SRR) es la manera concreta que los miembros llevan a cabo las reglas establecidas para resolver los problemas a que se enfrentan en relación al funcionamiento de la organización. Si bien en ocasiones este sistema de regulación aparece claramente definido en el diseño organizacional, en la práctica su realización suele diferir del procedimiento establecido, dando lugar al surgimiento de procedimientos de facto, instaurados por los miembros involucrados en la acción. En ambos casos, el alcance de las acciones dependerá del juego de las interacciones entre los miembros.

El sistema de alianzas (SA), en cambio, se constituiría en un terreno informal de la organización. Las alianzas surgen a través del proceso de las relaciones entre los miembros, expuesto anteriormente: "las perspectivas necesariamente diferentes de unos y otros les llevan a oponerse a unos y a aliarse con los otros. (Un miembro de la organización) no solamente frecuentará a tal o cual persona sino que se aliará con ella. Es decir que, sin un compromiso oficial, tal actor para una determinada acción sabrá que puede contar con el apoyo de tal otro actor. No se trata de compromisos definitivos [...] pero cada uno sabe de seguro con quien puede contar cuando un determinado tipo de acción se lleva a cabo" (Bernoux, 1985: 150-151).

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El concepto de sistema de acción concreto permite un análisis de la prisión a diferentes niveles. Su doble componente permite tanto el análisis microsocial de una prisión concreta como la extensión de este análisis a ámbitos más estructurales. En este último caso el sistema de regulación de las relaciones explicaría los modos hegemónicos de interpretar o dar contenido a concepciones abstractas o formales (por ejemplo, los derechos fundamentales, la ley, la reinserción, el sentido de la pena...) y los sistemas de alianzas permitirían explicar el continuum social que atraviesa las fronteras de la prisión en uno u otro sentido.1El sistema de acción concreto, a través de esa doble componente permite un análisis donde los aspectos institucionales de una prisión estén implícitos, aunque no tengan un tratamiento específico. De hecho, el sistema de regulación de las relaciones ocupa el lugar de lo institucional: lo contempla aunque no desarrolla todos sus matices. El interés por los aspectos institucionales de la prisión se mantiene y en las siguientes páginas expondremos algunas de sus particularidades.

Instituciones, posiciones y campos sociales

El concepto de institución en ciencias sociales adquiere un carácter polisémico. Por una parte, si nos situamos en el plano de las cosmovisiones de los individuos, institución se refiere a los esquemas que orientan sus modos de pensar, sentir y actuar (en adelante, PSA).2Por otro, situados en el plano de los conjuntos sociales, una institución se refiere a un conjunto delimitable de individuos que actúa organizadamente en pro de determinados objetivos. Para distinguir un sentido de otro introducimos el concepto de campo.3Utilizando esta terminología, una prisión concreta conforma un campo social y los individuos que lo integran se relacionan entre sí según las posiciones que ocupan y establecen prácticas orientadas por unos esquemas de pensar, sentir y actuar (instituciones) propios de ese campo.

En los diferentes campos que conforman su realidad las personas se convierten en seres sociales encarnando diferentes posiciones a través de las cuales actúan dentro de cada campo concreto. Estas posiciones, tienen unas definiciones propias en función de cada campo y establecen lo que los actores pueden y lo que no pueden hacer, así como las obligaciones, las coerciones que pesan sobre ellos. Se desprende de todo esto que dentro de cada campo las posiciones no son igualitarias sino que, precisamente, una de las características más destacadas de los campos es una distribución diferencial de ciertos atributos entre las posiciones. Decimos entonces que las posiciones tienen definiciones sociales diferenciadas: los significados que para el conjunto de las posiciones tiene cada una de ellas y sus consecuencias sociales. Estos significados y estas consecuencias son socialmente construidas y regulan el juego de relaciones entre las posiciones en el

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campo. Unas respecto a otras las diferentes posiciones tienen establecidas la manera como se deberían relacionar: como iguales, en superioridad (tener más poder), en inferioridad (menor poder), tener vedada o restringidas las relaciones entre sí.4La construcción de estas definiciones y el trato que se otorgan mutuamente las diferentes posiciones es un proceso complejo caracterizado tanto por una cierta horizontalidad (el proceso de institucionalización) como por cierta verticalidad (el proceso de transmisión cultural, como parte de la reproducción social y de un determinado esquema de dominación).

El ingreso en prisión permite ser analizado bajo esta perspectiva, a la vez que sirve de ilustración de este proceso. Las diferentes posiciones que orientan la vida social de las personas se unifican con el ingreso en prisión, pasando a predominar la definición que cada prisión concreta establece para quienes ocupan la posición de "internos". De este modo, a partir de la definición abstracta de derechos y deberes que figura en la legislación penitenciaria, cada prisión las concreta en sus propias definiciones sociales.5La reconstrucción de esta definición social podría realizarse, de manera primaria, a través de las diferentes normativas y regulaciones internas a través de las cuales cada prisión hace operativa la legislación y, de manera más ajustada, a partir de la observación de las prácticas que vinculan los diferentes actores en una prisión concreta.6La

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primera aproximación nos ofrecería todavía una cierta formalidad de la posición de "interno" cuya característica más destacada sería cierta uniformidad en la definición. La segunda aproximación nos permitiría matizar esa formalidad y percibir cómo en la realidad estas definiciones se construyen a través de las prácticas, volviendo según el caso más flexibles o más restrictivas las definiciones formales.7El sentido institucional que orienta las prácticas está pues en la base de las definiciones de las posiciones, de sus diferentes "derechos" y "deberes". Los esquemas de pensar, sentir y actuar se inscriben en los individuos según las posiciones que tengan atribuidas en el campo, haciendo que las actuaciones adquieran un carácter de cierta previsibilidad recíproca: los actores tienden a actuar de una manera previsible, a la vez que esperan que los demás actúen en el sentido previsto por tales esquemas. Esta dialéctica, lejos de ser un determinismo, se sostiene por mecanismos de control, que son monopolizados por determinadas posiciones como parte de sus privilegios dentro del campo.

Instituciones, diferenciación social y discriminaciones

Vinculando los conceptos de institución y de prácticas...

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