Policía y derechos humanos en México

Autor:Elena Azaola
Páginas:237-242
 
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A partir de una serie de testimonios recabados entre policías preventivos de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, el presente trabajo intenta mostrar las ideas y actitudes que entre ellos prevalecen en relación con los derechos humanos.

El trabajo forma parte de una investigación más amplia que viene desarrollando la autora desde hace cuatro años entre las diferentes corporaciones policiales con las que cuenta la Ciudad. Desarrollar este trabajo desde el punto de vista de los policías, obedece a tres premisas básicas:

1) Cualquier proyecto de reforma policial que aspire a producir cambios de fondo, requiere que los policías lo conozcan y estén dispuestos a llevarlo a cabo;

2) para que dicho proyecto cuente con la aprobación de los policías, se requiere que éste tome en cuenta sus necesidades y ofrezca respuestas a sus problemas;

3) para conocer y entender los problemas que para los policías son más significativos, es necesario escucharlos e intentar mirar el mundo con sus categorías y desde donde ellos lo miran.

De este modo, lo que me propongo abordar en este texto es uno de los conflictos que para la policía tiene mayor relevancia: el que se refiere a lo que denominan "la falta de garantías" para poder desempeñar su trabajo. La investigación se ha basado en el análisis de los testimonios de cerca de 250 policías, la mitad de los cuales los obtuve al entrevistar a policías de todos los niveles jerárquicos así como de distintos sectores y agrupamientos, y la otra mitad de autobiografías escritas por policías también de distinto rango y antigüedad en el servicio.1Lo primero que hay que señalar es que se trata de un tema generalizado de preocupación que atraviesa todas las jerarquías, desde los superintendentes hasta los policías, pasando por los inspectores y oficiales. Casi todos coinciden en que, años atrás (que en ocasiones ubican en los años 70 y en otras en los 80), la policía disponía de "mayores garantías" para poder realizar su trabajo, habiendo también coincidencia en que dichas "garantías" comenzaron a perderse a partir de que aparecieran en escena "los derechos humanos".

Llama la atención que la gran mayoría de los policías utiliza la expresión "derechos humanos" de manera vaga, sin precisar si se refiere a una o a un conjunto de institucio-

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nes, de valores, de leyes o de sus representantes. No obstante que utilizan la expresión para identificar a un ente tan abstracto como impreciso, lo que queda claro es que éste ocupa, sin lugar a dudas, la posición del enemigo: es el responsable de la pérdida de las "garantías" que dicen haber disfrutado en algún tiempo y que consideraban indispensables para poder realizar su trabajo. De ahí que muchos miren con añoranza aquellos tiempos a los que, si fuera posible, les gustaría volver.

Algunos refieren concretamente que antes tenían "manos libres" para ejercer sus funciones y que ahora se sienten atados. Otros señalan que la reducción de sus facultades los tiene paralizados para enfrentar a los delincuentes y, otros más, agregan la serie de obstáculos que deben sortear cada vez que deciden presentar a un delincuente ante las autoridades, sólo para concluir que no vale la pena y que, dado que no disponen de las "garantías" necesarias, han perdido la batalla contra la delincuencia.

Son excepcionales los testimonios de los policías que identifican los derechos humanos con las garantías fundamentales de que disponen todos los ciudadanos y, aun más, que ellos mismos se ubiquen entre éstos. La mayoría de las veces parece que se sitúan como una categoría aparte, si no es que en abierta confrontación con los ciudadanos, aunque en ocasiones se sienten obligados a declarar que los policías también deberían ser considerados ¡seres humanos!

Transcribiré a continuación una serie de testimonios que corresponden a policías de diferente jerarquía, que se hallan adscritos tanto a sectores como a agrupamientos.

Antes había más disciplina, desgraciadamente los derechos humanos vienen a contrarrestar esa disciplina tanto interna como externa y el policía no se puede defender.2El policía no tiene ninguna garantía jurídica para hacer lo que debe hacer. Esto, agregado a los derechos humanos, nos da una gran desventaja. En tal forma ha crecido la delincuencia y la inconformidad de los policías porque no se tienen garantías para su trabajo.

A muchos se nos olvida que derechos humanos nos vino a violentar los derechos de nosotros los policías. Nos da...

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