America Latina y las negociaciones en la OMC

Autor:Eve Rimoldi de Ladmann
Páginas:711-725
RESUMEN

1. Características del escenario económico internacional - 2. El acuerdo general de aranceles y comercio. 1947-1994 - 3. El estado actual de las negociaciones - 4. Productos y servicios - 5. ¿Por qué América Latina debe negociar en la OMC? - 6. Conclusiones

 
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America Latina y las negociaciones en la OMC

Eve Rimoldi de Ladmann

  1. Características del escenario económico internacional - 2. El acuerdo general de aranceles y comercio. 1947-1994 - 3. El estado actual de las negociaciones - 4. Productos y servicios - 5. ¿Por qué América Latina debe negociar en la OMC? - 6. Conclusiones

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1. Características del escenario económico internacional

Para abordar cualquier tema siempre me parece útil ubicarlo en su contexto. ¿Qué características tiene el escenario económico actual que plantee a los países sudamericanos la necesidad ineludible de participar en las negociaciones internacionales en el marco de la Organización Mundial de Comercio, no obstante los fracasos que hemos presenciado desde el comienzo de la Ronda del Milenio?

Algunas de esas características que me interesa señalar en el tema al que me estoy refiriendo son:

  1. La desaparición del enfrentamiento que caracterizó la etapa de la guerra fría. A partir de 1989, se modifican las relaciones internacionales y se producen cambios en los objetivos perseguidos por los Estados, colocando al intercambio comercial como el eje del desarrollo, siguiendo el comportamiento de los más exitosos1.

  2. Asistimos a la escala global de la economía como proceso tecnológico y no ideológico y a la aparición de los megamercados. Los avances tecnológicos hacen posible la existencia de un mercado espacial, por encima de las fronteras políticas de los Estados, un mercado que adquiere cada vez mayor importancia. Me refiero al comercio electrónico, que modifica el concepto mismo de "market place" y lo sustituye por el de "market space", influyendo tanto en las formas de producción, como en las de comercialización 2.

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  3. Las nuevas condiciones conducen a los procesos de regionalización, aunque sean diferentes sus estructuras: 3.a. la ampliación del regionalismo europeo, que se concreta en este año de 2004 con la incorporación de diez nuevos miembros que exigirán resolver complejos problemas y afrontar nuevos riesgos en un mercado interno ampliado; 3.b. en América del Norte, el Tratado que comenzó a regir en 19943, establece una extensa zona de libre comercio que abarca los territorios de Canadá, los Estados Unidos y México, siendo el primer Acuerdo celebrado entre países desarrollados y en desarrollo, que incluye no solo la liberalización del comercio de bienes sino también el de servicios y las inversiones; 3.c. la zona de libre comercio que constituyeron Australia y Nueva Zelandia en 1983 4, con el objeto de fortalecer juntas sus relaciones con las demás regiones y acelerar a partir de 1995, la implementacion de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC); 3.d. la integración regional en el Sudeste asiático, que incluye diez países de desarrollo diferente (ASEAN)5, previéndose la ampliación de la zona de libre comercio para integrar ASEAN + Corea + China + Japón; 3.e. en América Central (MCCA) y en América del Sur, no obstante los primeros pasos tempranos que se dieron en integración (ALALC 1960)6, no se lograron avances importantes en el Mercado Común Centroamericano ni en la Comunidad Andina de Naciones o en el MERCOSUR (1991). Las dos últimas organizaciones, con un objetivo más ambicioso de constituir un mercado común.

  4. La nueva dimensión regional debe sustentarse en la confiabilidad y en la estabilidad tanto política como económica y en la seguridad jurídica, los tres pilares en que se apoyan las relaciones económicas internacionales7.

    Frente a ese escenario, los países Latinoamericanos comenzaron en la década del '90, en el siglo pasado, un proceso de apertura de sus economí-Page 715as, afianzando los vínculos de integración con los vecinos y de cooperación con los demás países.

    Ese proceso no ha sido exitoso, por diversos motivos que exceden el objeto de análisis de este artículo, pero quiero identificar uno, que me conduce a explicar porque resulta importante para América Latina negociar en la OMC: ese motivo es la seguridad jurídica. Es un tema sobre el cual se ha insistido en el nivel nacional y regional, ampliando el consenso, que ahora incluye tanto a los funcionarios y grupos académicos, como a los grupos empresarios que han comprendido su importancia.

    Esa seguridad jurídica se ve amenazada no sólo por la ausencia de un sistema normativo y judicial adecuado, sino también por la superposición de normas contradictorias (regionales, nacionales, provinciales y municipales).

    En el caso del MERCOSUR, contribuye a esa inseguridad el sistema de vigencia de las normas aprobadas por los órganos con capacidad decisoria, pues no tienen aplicación directa ni pueden ser invocadas por los particulares antes de su vigencia, que debe ser simultánea en los cuatro Estados Parte, luego de cumplir con un complejo proceso de incorporación 8.

    Por último, la ausencia de controles jurisdiccionales supranacionales permanentes ha sido en mi opinión, el mayor obstáculo para asegurar el efectivo cumplimiento de las normas aprobadas por los órganos intergubernamentales. Los Tribunales Ad Hoc, previstos en el Protocolo de Brasilia para la Solución de Controversias firmado en 1991, recién comienzan a intervenir en 1999. Pareciera que las reiteradas declaraciones de la diplomacia presidencial no se tradujeron en una efectiva voluntad política de avanzar9.

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2. El acuerdo general de aranceles y comercio 1947-1994

Haré una breve referencia a la evolución de la OMC para analizar luego cuáles son los intereses de América Latina en esas negociaciones.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, 23 países firmaron en Ginebra el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, que comenzó a regir el 1 de enero de 1948 (6 fueron europeos y 2 latinoamericanos).

El objetivo era la eliminación del trato discriminatorio en materia de comercio internacional mediante la reducción sustancial de los aranceles aduaneros y de las demás barreras comerciales para lograr un mayor bienestar. Constituiría el Derecho fundamental de las relaciones comerciales internacionales.

¿Cuáles eran sus características más importantes, que han tratado de superarse en la versión actual del Acuerdo?

  1. La debilidad institucional: no se creaban órganos permanentes porque no se logró consenso para hacerlo.

  2. Estaba prevista la aplicación de algunas de sus partes sólo en la medida en que fuesen compatibles con la legislación vigente en cada país, como por ejemplo las reglas de la parte II del Acuerdo que en definitiva debieron ser negociadas en las diversas Rondas celebradas entre 1973 y 1994. Había poca confianza en el acatamiento de esas normas internacionales, ineficacia que quedó confirmada en la realidad.

  3. Era un Acuerdo de carácter internacional comercial entre Estados, no un tratado strictu sensu. Por ello se denominan sus firmantes Partes Contratantes, que son las que tienen capacidad para interpretar el Acuerdo, modificarlo y otorgar las exenciones o waivers a su cumplimiento.

  4. Como es usual en el orden internacional, las decisiones se toman por consenso, técnica que se ha incorporado a la actual Organización...

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