La nueva arquitectura en el comercio internacional: los acuerdos regionales en el ámbito de la organización mundial del comercio

Autor:Sara González Fernández
Cargo del Autor:Catedrática Jean Monnet en la Universidad Complutense de Madrid.
Páginas:567-579
RESUMEN

La integración regional en un contexto de relaciones multilaterales - Una nueva arquitectura comercial - Conclusión - Bibliografía

 
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La integración regional en un contexto de relaciones multilaterales

Durante la última década hemos asistido a una ralentización de las negociaciones liberalizadoras del comercio mundial en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC). La falta de acuerdo en la liberaliza-ción del comercio agrícola es un escollo difícil de superar, especialmente desde la perspectiva comunitaria, por el carácter multifuncional que tiene la agricultura para la Unión Europea, y por los argumentos que ésta mantiene contra el dumping social y el dumping ecológico1. La OMC consciente de esta situación, ha convocado su simposio público anual correspondiente a 2004 con la denominación "El multilateralismo en una encrucijada".

Paralelamente, los procesos de integración económica regional se han estimulado considerablemente en el período referido, muy especialmente el proceso de integración comunitario.

Como consecuencia, la OMC está sirviendo como marco de acuerdos bilaterales de carácter regional especialmente desde 1995, de forma que se prevé que en 2005 se alcanzarán unos 300 acuerdos. Naturalmente, estos acuerdos, que no son sustitutos de los acuerdos multilaterales, que deben ser impulsados y fortalecidos. Son estrategias no sólo compatibles sino -en muchas ocasiones- complementarias.

Estos movimientos se producen en un contexto de globalización económica y las valoraciones sobre sus impactos son muy diversas. La literatura al respecto es abundante y no siempre homogénea, y empezamos a recibir informes que valoran los impactos de forma selectiva.

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En esta línea se incluyen las reflexiones publicadas al respecto por Bhagwati (2004) que subraya su apreciación positiva sobre la liberaliza-ción comercial -especialmente en el seno de la OMC- pero discrepa de los presuntamente beneficiosos resultados de la liberalización en la circulación de capitales (fundamentalmente, de operaciones de cartera) y de las consideraciones en el acuerdo sobre derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC).

Uno de los efectos más significativos del proceso de globalización es el incremento de la inversión directa que, además de verse favorecida por la liberalización de capitales y la desregulación de los mercados experimentadas fundamentalmente en la década de los años 90, se ha incentivado con los cambios tecnológicos, y con un favorable entorno macroeconómico. La liberalización de los mercados financieros ha facilitado la movilización de los ahorros, y la localización eficiente de las inversiones, y la diversificación de carteras2.

La mayor presencia de las empresas extranjeras en las economías nacionales se ha considerado con frecuencia como un elemento negativo para éstas, si bien los hechos nos inducen a concluir lo contrario. Así, las empresas extranjeras pagan a sus trabajadores salarios más elevados que el promedio nacional (en Estados Unidos la diferencia es de un 6%, en Turquía es del 124%), y en muchos países (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Turquía, etc.) aquéllas crean más empleo que las empresas nacionales (excepcionalmente, en Alemania y Holanda el empleo de las empresas extranjeras ha disminuido). Además, las empresas extranjeras gastan mucho en investigación y desarrollo en los países en los que invierten. Así, por ejemplo, en Estados Unidos suponen el 12% total del gasto en investigación y desarrollo, en Francia el 19%, y en el Reino Unido el 40%.

En la actualidad, el proceso de globalización que experimenta la actividad económica ha ido desplazando su intensidad desde un ámbito de la economía a otro.

El impacto inicial se sintió en los mercados financieros, como consecuencia de las facilidades que proporcionaban los nuevos productos financieros y -como hemos señalado- las nuevas tecnologías. Asimismo, al de-Page 571sarrollo de la llamada ingeniería financiera, cuyo impacto y efectos han descrito una inestable y, a la vez, excitante década de los noventa.

En la actualidad, estamos asistiendo al desarrollo de una ingeniería comercial, que requiere de mercados financieros amplios y liberalizados, que define una nueva dimensión.

Hagamos unas reflexiones sobre estos aspectos, centrando nuestra atención en América latina y Caribe.

En las relaciones de la...

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