La integración de los inmigrantes: hacia un nuevo concepto de ciudadanía

Autor:Ignacio Díaz de Aguilar Cantero
Páginas:160-163
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La integración de los inmigrantes:
hacia un nuevo concepto de ciudadanía
Ignacio Díaz de Aguilar Cantero*
El gran reto está en ser capaces de forjar una au-
téntica ciudadanía mundial.
MARÍA TERESA FERNÁNDEZ DE LA VEGA1
La historia de la humanidad es la historia de las migraciones. Sin embargo,
nunca como en el tiempo actual los migratorios han tenido que sortear tantas tra-
bas, puesto que casi todos los países desarrollados se han sumergido en una espiral
de medidas que plantean reducir las fronteras a un estrecho filtro por el que sólo
puedan entrar quienes decidamos y en las condiciones que hayamos establecido.
Asistimos a la contradicción de vivir en la era de la globalización, caracterizada por
la expansión e internacionalización de las empresas y los capitales, mientras
que millones de personas excluidas se ven privadas de la posibilidad de acceder a
una vida mejor. Según el Banco Mundial, existen más de 200 millones de migrato-
rios en el mundo, casi el 3 % de la población, y en torno al 40 % de ellos se ha
desplazado a otros países en desarrollo. Según Naciones Unidas, junto con Estados
Unidos y Alemania, España es el país industrializado en el que más aumentó la
población extranjera entre 1990 y 2005, ya que acogimos a 4 millones de personas.
Si retrocedemos en el tiempo histórico, la situación era muy diferente: en el
siglo XIX y hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando millones de
europeos buscaron un futuro mejor principalmente en América, pero también en
el norte de África, hasta el punto de que entonces el Mediterráneo parecía más un
río con dos orillas. En el Reino Unido, Portugal, Italia y España, casi un tercio de
su población se vio forzada a migrar por la miseria o la represión. La contribución
de aquellos migratorios, que encontraron muchos menos obstáculos que los ac-
tuales, fue decisiva para forjar las jóvenes repúblicas americanas. En España, la
memoria de la emigración es aún más reciente y se remonta hasta los años seten-
ta del siglo XX, a unas décadas en las que millones de compatriotas con grandes
sacrificios se labraron una vida mejor en Suiza, Bélgica, Francia o Alemania.2
* Quiero agradecer expresamente a Mario Amorós, de CEAR, su importante colaboración en la
redacción de este capítulo.
1. El País Semanal, 21 de octubre de 2007, p. 68.
2. En su novela Un séptimo hombre, John Berger evoca la imagen construida en los países euro-
peos hace tres décadas sobre la inmigración española: «¿Y para qué vienen? Para conseguir todo el
dinero que puedan y mandarlo fuera del país. No les interesa otra cosa. Nos quitan los puestos de
trabajo, nos quitan nuestras viviendas. Se apoderan de calles enteras y viven 20 en una casa. Dicen
que les explotamos, pero el casero suele ser compatriota suyo».
Derecho_Internacional.pmd 18/09/2009, 13:28160

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