Breves pensamientos deshilvanados sobre el enseñar y sus cenizas

Autor:Claudio Martyniuk
Páginas:124-126

Page 124

Ombligo

Onfaloscopia, contemplación del ombligo, arrobada observación de esa especie de centro de la superficie corporal, precisa Rafael Sánchez Ferlosio. Conocer es siempre enajenarse, sigue Don Rafael, salir de la comunidad umbilical y de la historia (disciplina que devino en religión de Estado y que impide conocer). Tomados como objetos, formados por el Estado que interioriza en sus súbditos explicaciones y ficciones, emblemas y distinciones. No presenta un saber dejándolo a mano del sujeto, sino que lo introduce para edificar personas; no acerca objetos exteriores e impersonales para que queden al alcance de la mirada: el Estado modela la visión; adoctrina y ratifica la mirada interna sin mirar hacia fuera, sin estimular los sentidos; adormece el deseo de conocer, obstaculizando el extrañamiento. El Estado nos hace la guerra, y su triunfo lo festejan los vencidos. Cautiva, y dóciles nos mantenemos.

Anómalas son las percepciones de lo vivido como apartado, colonizado y archivado en una representación, porque el triunfo oprime la sensibilidad y alimenta creencias, representaciones sobre la autonomía y la identidad, sella la pasividad de los sentidos y la inactividad del entendimiento. Ninguna verdad podrá hacerlos despertar.

Lo que desgarra y divide

La distancia. Aunque delgada como una hoja de papel, ¿cómo no percibirla? Olvi-dada, otro puede recordarla: aún existe. Observar siempre lo mismo hasta que se borren los ojos: hacer vacua la profundidad. Separarse de los acontecimientos, cubrir de sombras a los otros: apropiación. El futuro como un espacio distante: juventud. Pérdida de espacio: muerte. Ver y no reconocer, devenir extraño como un salvaje, iluminación poética, a veces filosófica. Pasado acumulado en el envejecer, el cuerpo como espacio de un yo desposeído del mundo. Trazar una distancia reflexiva, proyectar desde nuestra experiencia pero trastocándola: comprenderse desde la perspectiva del otro y viceversa, sean artistas u obreros, ganadores o derrotados. Un enemigo para superar, y a veces para mantener la apariencia: la fatiga.

Oír música, oler perfumes y examinar la conciencia son las técnicas pitagóricas para retirarse hacia uno mismo y no quedar expuesto a los vientos (stultus). Séneca y el trompo: la filosofía hace girar al sujeto sobre sí mismo. ¿Cómo? Por la memoria (Platón), la meditación (San...

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