Administración del conocimiento y apropiación social: educación, innovación y ciudad

Autor:Benjamín Alva Fuentes
Páginas:95-117
 
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Introducción

Los acelerados cambios —económicos, sociales, demográficos, ambientales y tecnológicos— que caracterizan este siglo al fin de su primer década, dan cuenta de la complejidad y dinámica de los procesos sociales que enfrentamos, en este contexto, el conocimiento, su administración y el grado de apropiación social basado en un sistema educativo flexible, la consolidación de sistemas de innovación y el desarrollo de ciudades digitales podrían ser las garantías de tránsito hacia una sociedad moderna en el siglo xxi.

Educación-innovación y ciudad, son conceptos que pueden convertirse en estrategia a través de la forma en que se administra el conocimiento. Es ampliamente aceptada la premisa de que sociedades con mejor nivel educativo cuentan con capital humano como activo para lograr mejores condiciones de desarrollo. La organización y el conocimiento se consideran elementos centrales en la evolución del capitalismo, la primera apoya el entendimiento de la “integración” de funciones y la “diferenciación”, ambos términos se manifiesta en relación con la indus-tria a partir de la división del trabajo, el segundo —el conocimiento— permite el desarrollo de habilidades y el trabajo con maquinaria especializadas (Rózga, 2003). Aunque la innovación no es una idea nueva, países que invierten en ciencia, tecnología e innovación para la solución de sus problemas, a través de una estrecha articulación sociedad-gobierno-universidad, cuentan con ventajas competitivas para asegurar un crecimiento económico sólido; y finalmente la ciudad, ya que desde finales del siglo pasado la mayoría de la población habita en centros urbanos y en ellos realiza sus principales actividades.

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Desde finales de los años ochenta, la globalización de la economía, la internacionalización del capital o el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (tic) modificaron radicalmente la concepción sobre el desarrollo y la organización social; en este marco, la ciudad se reconvirtió en un espacio que ponía de manifiesto la amplia brecha de las desigualdades, pero también fue el escenario que posibilitó las interrelaciones en el mundo, el eje para la competitividad y el espacio de acceso a derechos individuales básicos. Actualmente organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (onu) buscan asegurar los principales derechos del ser humano, entre ellos el derecho a la ciudad; algunos países defienden con especial interés el derecho al Internet entre sus ciudadanos, quizá de igual jerarquía que el derecho a la salud, educación, vivienda y empleo; todo ello, en medio de un mundo en constante competencia guiado por la despersonificación, la ruptura de lazos de convivencia y la materialización de la sociedad. En este escenario es importante reflexionar sobre el modelo de sociedad, ciudades y desarrollo que estamos construyendo, quienes o qué elementos del desarrollo están configurando el nuevo escenario mundial, o bien, sí estamos utilizando el conocimiento o construyendo la ciudad con un sentido social, entonces cuáles son y cuáles deberían ser los tipos de ciudades en una sociedad moderna; o al menos reconocer los principales actores, políticas o instrumentos que estamos empleando, sin ignorar los resultados e impactos que estamos logrando; todo lo anterior es motivo de estudios pertinentes y complejos.

A pesar de ser muchas y muy amplias las preguntas, el objetivo de este capítulo es identificar elementos que permitan analizar la lógica: educación- innovación y ciudad como elementos para la apropiación social del conocimiento. Lo anterior, en el marco de las preguntas que han marcado el hilo conductor de este libro, específicamente una, ajustada a la presente aportación: ¿Qué papel desempeña el sistema educativo en la formación de ciudadanos —específicamente en su relación con la ciudad?—, asimismo ¿Cómo deberían de ser las políticas urbanas para lograr articular la educación con la innovación en la sociedad del conocimiento?

Para lograr el objetivo planteado este documento contiene dos componentes, uno conceptual y otro reflexivo orientado a manera de propuesta, que están estructurados en tres partes: en la primera se analizan los conceptos base de la sociedad del conocimiento, su relación con la educación, con la innovación y con los espacios locales propicios para este efecto, es decir, la ciudad. En un segundo apartado se describe el punto de partida, retos y características de las ciudades de frente al modelo de ciudad del conocimiento. Finalmente el aparado tres, describe —a manera de conclusión— algunos criterios de política pública para conformar una ciudad basada

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en la educación, la innovación y la apropiación y administración social del conocimiento en el espacio urbano.

La sociedad del conocimiento y la apropiación social del conocimiento

Podría decirse que la mayoría de los cambios más importantes que se reconocen en los estudios sobre políticas y economía se refieren al cambio hacia la sociedad y la economía del conocimiento. En el modo de producción tradicional el trabajador era el centro, transformaba la materia prima en un producto y con ello le agregaba valor, de esta manera la economía se basaba en capitales tangibles (tierra, capital y trabajo); ahora, el trabajador “del conocimiento” ocupa el centro en el estudio de la sociedad y de las formas de producción; existen capitales intangibles como el humano o el conocimiento que agregan valor a nuevos productos o servicios que nunca antes imaginamos (por ejemplo, el comercio electrónico, calidad en el servicio o nuevos materiales).1De esta manera, los estudios sobre producción en la economía han evolucionado de la manufactura a la “mentefactura”, y con ello las necesidades del sistema productivo también cambiaron del trabajador sistemático-operativo hacia un perfil de trabajador que requiere ahora conocimiento.

El uso de la información dentro de la teoría de la administración y la economía también se ha modificado, actualmente se emplea para la generación de conocimiento. Antes, la información sobre los mercados era considerada una de las bases de la economía, su disponibilidad asimétrica explicaba algunos de los desequilibrios, a tal grado que se desarrolló toda un área de la economía basada en estas premisas -la economía de la información- la cual fue una de las principales aportaciones de Joseph Stiglitz (2010). En este escenario la información era considerada “poder”, ahora la información es un insumo de un proceso más complejo y útil

—la gestión de conocimiento. En este ambiente, sólo la información que se utiliza para generar conocimiento es información útil, ya que poseer sólo información no agrega valor alguno.

La diferencia entre información y conocimiento es clara cuando se analizan las condiciones de su reproducción (David y Foray, 2003). Por un lado, la información

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toma la forma de estructura y datos que permanece pasiva e inerte hasta que es utilizada por las personas con los conocimientos necesarios para procesarla e interpretarla, por otro lado, el conocimiento habilita a sus poseedores de esta información con la capacidad intelectual para transformarla en conocimiento (básico para entender fenómenos complejos o aplicado en la solución de algún problema); la información entonces produce conocimiento.

El conocimiento explícito es el conocimiento tangible, que se expresa en documentos formales, bases de datos y otros repositorios, de esta manera el conocimiento también se convierte en información (Camacho y Jiménez, 2008). Por su parte, el conocimiento intangible, implícito o tácito, ahora muy valorizado, es base de los procesos de innovación de las empresas, redes y organizaciones, todo esto ha llevado a desarrollar otros conceptos como la Economía Basada en el Conocimiento (ebc).

La economía del conocimiento se basa en la utilización de la información y sus derivados, con la finalidad de aportar valor a los bienes a partir de conocimiento avanzado y la innovación tecnológica (Fundación Este País y Fundación Friedrich Naumann, 2007). Esta economía prioriza la inversión de recursos en la producción, distribución, uso del conocimiento y la información. La transición hacia este tipo de economía implica una producción basada en la ciencia y la tecnología, así como en la intensiva inversión en educación superior, posgrado y tecnologías.

La economía tradicional de capitales tangibles, mano de obra y materias primas, se caracterizaba por competir en mercados estables, existía una competencia establecida, aumento de costos y disminución de la demanda, de forma marginal; sin embargo, en la economía del conocimiento se utiliza de forma intensiva la tecnología, lo cual cambia radicalmente los costos de producción, uno de los más importantes es el diseño de producto y su impacto en los rendimientos crecientes (Ruggles y Holtshouse, 2000). En las industrias tradicionales gran parte de las materias primas compiten con productos y una parte pequeña con el conocimiento y la información; en las empresas de alta tecnología los productos llevan más conocimiento, información y tecnología, que materia prima (Ruggles y Holtshouse, 2000).

Es importante destacar que la transición hacia la sociedad basada en el conocimiento tienen un amplio soporte en la educación. En esta sociedad, la competitividad se basa en la generación, difusión y utilización de información que permita anticipar, contrarrestar o desplazar a los competidores, pero también que posibilite la creación de nuevos productos inexistentes en el mercado, a partir de la aplicación...

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