El papel de la Unión Europea en el proceso de paz en Irlanda del Norte; lucha antiterrorista, acción institucional e intervención socio-económica en el conflicto

Autor:Elena Conde Pérez
Páginas:329-359

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1. Introducción

El debate en torno al papel de la Unión Europea en el proceso de paz en Irlanda del Norte es fascinante y controvertido.1A partir de la adhesión de Irlanda y Reino Unido a la Comunidad Europea el interés por los «Troubles» de Irlanda del Norte —término local para definir la situación de cuasi guerra civil y el terrorismo en la región— fue creciendo, aunque la cuestión siempre fue abordada tras muchas dificultades y en ocasiones muy puntuales dentro de las instituciones europeas, sobre todo frente a la hostilidad británica y a la sensibilidad diplomática respecto del asunto. La peculiaridad de la experiencia de Irlanda del Norte es que la adhesión a la Comunidad Económica Europea por parte de los dos Estados directamente involucrados en el conflicto, el Reino Unido y la República de Irlanda, permitió que Europa interviniese directa e indirectamente en el proceso de paz. Por un lado se proporcionaron fondos para financiar proyectos de cooperación transfronteriza; además, se ofreció un espacio de diálogo y debate «neutral» y supranacional a las distintas partes políticas.2Por otro lado se confirmó que la Unión Euro pea

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tenía muy pocos poderes para intervenir directamente en la formulación de políticas relacionadas con asuntos internos a sus Estados miembros,3

aunque indudablemente podía ejercer cierta influencia en las partes involucradas.

Acerca del papel de la Unión Europea en el proceso de paz en Irlanda del Norte hay teorías muy distintas. Mientras algunos autores critican el rol desempeñado por la UE, considerándolo poco incisivo, otros evidencian que, a través de su acción destinada a mitigar los límites territoriales y a determinar una cesión de soberanía por parte de sus Estados miembros, la Unión habría favorecido la parcial superación de las posturas nacionalistas y unionistas. Pese a su interés político y a la atención prestada por sus instituciones al tema del conflicto en Irlanda del Norte, las dificultades objetivas con las que la Unión Europea tradicionalmente se ha tenido que enfrentar a la hora de actuar de forma incisiva, tanto en el marco de su acción exterior como en la de justicia y asuntos de interior, han hecho que su intervención política fuera limitada. Es cierto que, históricamente, la Unión Europea intentó evitar una intervención política directa en el conflicto en Irlanda del Norte4—la idea de una intervención militar en el territorio parecía incluso surrealista5— aunque ya desde hace años se llegó a aceptar que, en cierta medida, los problemas políticos en el área de conflicto fueran también suyos.6En efecto, con la adhesión de Reino Unido a la CEE, la Comunidad heredó el tradicional dilema del tipo de intervención más oportuna en el territorio: asunto sobre el que tradicionalmente se habían dividido los varios gobiernos británicos durante decenios.7

2. Origen y etapas históricas del conflicto en Irlanda del Norte
2.1. El Government of Ireland Act, Irlanda del Norte y el Irish Free State

Los inicios del conflicto en Irlanda del Norte se remontan muchos años atrás; en parte, su origen se relaciona con la cesión de seis condados del Uls-

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ter8a los colonos protestantes por parte del rey Jaime I en 1609, y la privación a los católicos de sus propias tierras.9La expropiación de las tierras fue seguida por una serie de leyes penales, promulgadas para impedir a los católicos el acceso a las tierras, a la educación y a los cargos públicos.10Con la victoria del protestante Guillermo de Orange, quien derrotó al católico Jaime II en la batalla de Boyne de 169011, empezó una nueva era de la dominación econó-mica y política protestante en el territorio. La conquista del territorio de la Isla, empezada en 1171 por el rey Enrique II,12fue consagrada en 1801 con la inclusión de Irlanda dentro del Reino Unido. El artículo 1 del Union with Ireland Act de 1800 establecía que, a partir del 1 de enero siguiente, Gran Bretaña e Irlanda estarían unidos en el «Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda». El Estatuto fue la base legal de la soberanía británica sobre Irlanda y, años después, sobre el territorio de Irlanda del Norte.13Ya a principio del siglo XX los protestantes en el territorio del Ulster habían empezado a organizarse en grupos paramilitares armados, con el objetivo de oponerse al Home Rule —autogobierno— de Irlanda, por el miedo a que el establecimiento de un gobierno autónomo irlandés llevaría, tarde o temprano, a una república católica de Irlanda unida.14Por otro lado, el origen del Irish Republican Army (IRA) fue el movimiento fundado en el día de San Patricio de 1858 por James Stephens y Thomas Clarke Luby, con el nombre de «Irish Republican Brotherhood,» o «IRB» - después de la supresión de un movimiento anterior llamado «Phoenix National and Literary Society».15A finales del siglo XIX, con el desencanto nacionalista cada vez mayor en contra del movimiento constitucional de la Home Rule, se fundó el Sinn Féinwe, ourselves»), movimiento nacionalista irlandés.16Con el alzamiento de Pascua de 1916 el IRA se rebeló de manera abierta contra los británicos.17

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Mientras tanto, en 191818varios representantes del Sinn Féin fueron elegidos al Parlamento británico, negándose a ocupar sus escaños y formando un año más tarde un gobierno republicano provisional, llamándose «Dáil Éireann» -«Asamblea de Irlanda».19 Para tratar de suprimir las constantes rebeliones en el territorio, lideradas por Michael Collins, el gobierno británico intentó reforzar la «Real Policía Irlandesa» enviando en 1920 un cuerpo de militares conocido como «Black and Tans» para restablecer el orden.20Siguió la Guerra Anglo-Irlandesa, que terminaría con el Government of Ireland Act de 1920; el Act finalmente dividió la Isla en dos jurisdicciones separadas, cada una con su propio gobierno y Parlamento, introduciéndose el Council of Ireland para vincular a las dos asambleas y establecer una base para la futura reunificación.21

Con el Government of Ireland Act se aseguró la devolución del poder ejecutivo a Irlanda del Norte - que duraría hasta la imposición de la Direct Rule de Westminster en 1972, a su vez remplazada por una devolución de competencias tras el Acuerdo del Viernes Santo de 1998.22La partición fue confirmada en 1921 con la firma del Tratado Anglo-Irlandés, que dividía la Isla de Irlanda en dos: los veintiséis condados del Sur, que iban a formar el Irish Free State23 —con plenos derechos de autogobierno y bajo la condición de «Dominion Status»— y los seis condados del Norte. Tras la primera reunión del Parlamento de Irlanda del Norte de Stormont los seis condados del Noreste, con su mayoría unionista, inmediatamente ejercieron el derecho de opt out previsto por el Tratado, para seguir formando parte del Reino Unido.24El Tratado

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Anglo-Irlandés, y la controvertida aceptación de sus términos, determinaron una ruptura entre los nacionalistas, causando una sangrienta guerra civil durante el bienio 1922-23, ganada por las fuerzas que habían apoyado la creación del Irish Free State.25En 1925 el gobierno irlandés reconoció formalmente los límites territoriales entre el Irish Free State y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.26Con la creación de la frontera entre las dos Irlanda se determinaría un cisma económico, político, social y cultural entre el Norte y el Sur que, muchos años después de la partición, seguiría perdurando.27

2.2. Los años 70 y 80 del siglo XX y los «problemas» de Irlanda del Norte

A finales de los años Sesenta del pasado siglo los jóvenes católicos iniciaron una campaña de manifestaciones y desobediencia civil28en Irlanda del Norte, para exigir que se acabara con la discriminación en ámbitos fundamentales como el derecho de voto, la educación, la vivienda y el empleo. Aunque las protestas se iniciaran de forma pacífica, las duras reacciones de la policía desencadenaron una espiral de violencia que culminó con la petición de una intervención del ejército británico en 1969; sin embargo, la conducta represiva de las tropas británicas y las prácticas de detención arbitraria dieron la impresión a los católicos de estar confrontándose con un ejército de ocupación, más que con una fuerza enviada a protegerles.29Durante los años Setenta el conflicto se recrudeció por los ataques del IRA Provisional (PIRA)30 a las instituciones y al personal del Estado, y las venganzas de los paramilitares lealistas contra la población católica.31Después del Bloody Sunday —30 de enero de 1972— y del asesinato de 14 manifestantes en el barrio católico de Bogside, en Derry, el sistema de gobierno aplicado hasta entonces cambió: Stormont, el Parlamento de Irlanda del Norte que desde 1921 había sido gobernado de forma permanente por...

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