Reflexiones finales

Autor:José Luis Machinea
Páginas:254-256
 
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254 III. FISCALIDAD Y COHESIÓN SOCIAL
REfLExIONES fINALES
José Luis ma C H i n e a *
Como resultado de la inequitativa distribución de ingresos, del poder político
que emana de esa distribución y de la baja capacidad del sector público, que se
vio agravada por los ajustes vinculados con la crisis de la deuda y por la imple-
mentación de políticas en la década de 1990, se generó un sistema fragmentado
de prestaciones de educación y de salud. Cabría considerar que esta fragmenta-
ción también podría extenderse al sistema de pensiones, aunque en este caso la
fragmentación no se da por la calidad de la prestación, sino básicamente entre
quienes acceden al sistema y aquellos que no tienen ninguna prestación.
Esta situación nos remite a la antigua pero siempre actual discusión sobre las
ventajas de la universalidad respecto de la focalización. Desde nuestra punto de
vista, la universalidad debe ser el objetivo de las políticas sociales, como se ha ex-
plicado en repetidas oportunidades en los últimos años (CEPAL, 2006). No obs-
tante, vale la pena considerar que ello puede plantear dilemas de difícil solución
para los responsables políticos. En términos generales, dadas las restricciones
impuestas por los recursos disponibles, la discusión de focalizar o universalizar
en sociedades con sistemas de protección social segmentados podría expresarse
en la disyuntiva de tratar de recuperar a los sectores medios para un sistema uni-
versal o bien focalizar en beneficio de los sectores excluidos.
La respuesta válida a ese dilema es que la focalización no siempre debe con-
siderarse antagónica de la universalización, ya que establecer criterios de selecti-
vidad o de focalización puede ser el mecanismo que permita extender —es decir,
universalizar— la ciudadanía económica y social a quienes menos pueden ejer-
cerla. Ante una situación de recursos escasos, se debe considerar la posibilidad de
aplicar criterios de selectividad que favorezcan a los grupos de menores recursos
de manera que puedan acceder a los servicios universales. Un ejemplo es la nece-
sidad de que todos los niños entre dos y cinco años asistan a un establecimiento
educativo con objeto de intentar nivelar el campo de juego —o al menos evitar
un desnivel muy grande— al comienzo de la educación primaria. El esfuerzo del
sector público debería centrarse, en este caso, en atraer a los niños de los sectores
de menos recursos. Lo mismo podría decirse respecto de los esfuerzos dirigidos a
* Director de la Cátedra Raúl Prebisch del Instituto de Estudios Latinoamericanos, Universidad
de Alcalá (España).
LIBRO AMERICA LA.indb 254 13/11/13 10:54:24

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