GODEFROY, Theodore; El Ceremonial Francés, 1619

Páginas:206-209
 
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o descripciones de las ceremonias, rangos, sesiones, observadas en las coronaciones, entradas & entierros de los reyes & reinas de Francia & otros actos & asambleas solemnes. Recogido de las memorias de varios secretarios del Rey, heraldos de armas & otros,

París, Abraham Pacard.

(1580-1649)

SIRE En todos los reinos y Estados bien custodiados siempre se ha cuidado que lo que exige el orden de las ceremonias y de sus rangos esté exactamente observado. Y ello es porque habiendo confusión en las ceremonias los rangos parecen menos, lo que se vuelve en perjuicio de aquellos por respeto de los que se hacen. Además rompe la amistad y concordia y de ahí llegan a menudo grandes inconvenientes, cuando unos y otros difieren sobre la prelación y prerrogativas de honor.

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[597] Capítulo XXVI, El orden observado en la coronación del Rey Enrique el Grande, en el año 1594 por Monseñor Nicolas de Thou, Obispo de Chartres.

[601] Ceremonias observadas en la coronación del muy cristiano y muy valeroso Enrique IV rey de Francia y de Navarra. Mantenidas en la recepción de la Orden del Santo Espíritu en la Iglesia de Chartres los 27 y 28 del mes de febrero de 1594.

[...] Se le aconsejó hacerse coronar imitando a sus predecesores, para simbolizar el poder soberano que Dios le ha puesto entre las manos sobre los súbditos.

A pesar de estar dubitativo por algunos escrúpulos arraigados en su conciencia desde su tierna infancia, Dios le inspiró a hacerlo y pudo de antemano hacerse instruir sobre su salvación y sincera conversión. [...]

[602] El 25 de julio, 1593, el Rey, habiendo sido con anterioridad competentemente instruido, por gentes doctas y de santidad, sobre algunos puntos de la religión católica, de los que él mismo deseaba una aclaración, vino a la Iglesia de Saint Denis, primer apóstol de Francia, y a la vista y sobre los sepulcros de los muy religiosos y muy devotos ancestros celadores de todos los otros príncipes del honor y del culto verdadero a Dios, se postró sobre sus rodillas delante de dicho arzobispo [de Bourges], en la puerta principal de la Iglesia y públicamente hizo humilde sometimiento a lo requerido por los santos decretos y [603] en la forma que prescriben según el contenido en el pontificado romano. Habiendo indicado a dicho arzobispo por escrito su profesión de fe católica así como la obediencia filial prometida a la Iglesia, fue por él solemnemente reintegrado con ánimo dulce y con cristiana moderación, con graciosas...

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