SAVARON, Jean; De la Soberanía del Rey, 1620

Páginas:209-210
 
EXTRACTO GRATUITO

Page 209

& que su Majestad no la puede someter a nadie, ni alienar su dominio a perpetuidad. Con las pruebas & autoridades contra un autor desconocido, París, P. Mettayer.

[3] El Todopoderoso rey de reyes, soberano de soberanos, os ha hecho nacer Rey, poderoso y soberano [...] con la condición de que no podáis someter o ceder vuestra soberanía a nadie, ni alienar el sagrado dominio de vuestra corona.

[5] La soberanía es la cosa más sagrada de las cosas sagradas la cual no hay que tocar, por tanto, ella no puede considerarse dentro del comercio de los príncipes sin sacrilegio, al cual los reyes muy cristianos le tienen abominación.

Su depósito es inviolable, Dios os ha consignado su soberanía, no la podéis someter ni entregar, sin violar el sagrado depósito y ofender al Soberano.

[8] El juramento solemne, Sire, que habéis hecho en vuestra coronación para el bien de esta ley de mantener vuestro [9] Estado y a vuestros súbditos, de no alienar el dominio de la corona y de recuperar las alienaciones, obliga tan estrechamente a vuestra majestad que no podéis abrogarla, ni derogarla, ni podéis vender el dominio perpetuamente, ni puede asignar la propiedad exclusiva sin obligación de devolución y en caso de no haber varones, dotes y dotaciones más que bajo compromiso, no entregar su jurisdic-

Page 210

ción en los tratados de paz, ni en el pago de rescates, ni siquiera para obras piadosas, no permutarlo [...].

Este juramento solemne de custodiar por Vuestra Majestad su señoría y dominio es tan [10] poderosamente obligatorio que dispensa...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA