Los otros responsables de El Nogal

Autor:Iván Garzón Vallejo
Cargo:Profesor Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Universidad de La Sabana
 
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Los juristas han construido un mundo de papel que no se corresponde (...) con el mundo en que vivimos el resto de los mortales

Michael Walzer

La condena del Consejo de Estado a la Nación, en cabeza del Ministerio de Defensa, la Fiscalía General de la Nación y la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, a asumir la responsabilidad administrativa y patrimonial por la muerte de una persona y las lesiones ocasionadas a seis por la explosión de un carro bomba en el club El Nogal el 7 de febrero de 2003 es tan insólita como desconcertante. El atentado terrorista, recordemos, fue planeado y ejecutado por la guerrilla de las FARC -como ellos mismos lo reconocieron públicamente- y dejó un saldo de 36 personas fallecidas y 200 heridas.

Es una sentencia insólita porque intenta concatenar una serie de hechos aislados, algunos de ellos probados únicamente por recortes de prensa, cuya consecuencia jurídica sería la actitud negligente del Estado en sus deberes de protección, seguridad y prevención. Algunos de estos hechos son que la entonces Ministra de Defensa Marta Lucía Ramírez pernoctaba en el club, que un informante del CTI alertó de un posible atentado en el norte de Bogotá y decía tener el contacto de uno de los que a la postre sería uno de los autores, que allí hubo reuniones de altos funcionarios del Estado con empresarios y políticos, que no se incrementaron las medidas de seguridad por parte del Estado hacia el club y que las FARC habían denunciado que el Gobierno de Álvaro Uribe estaba facilitando reuniones de paramilitares con políticos y empresarios en clubes del Norte de Bogotá.

Sin embargo, una sana crítica de la exposición de estos hechos tendría que advertir que la ministra sólo pernoctó en total 14 días discontinuos entre octubre y noviembre de 2002, es decir, más de 4 meses antes de que ocurriera el atentado. Que las agencias de seguridad e inteligencia tienen protocolos internos para filtrar la seriedad de los datos aportados por los informantes, con lo cual, no se puede concluir que el solo hecho de que se haya materializado implica que no se hubiera tenido en cuenta. Que es muy común que las reuniones entre políticos y empresarios se hagan en clubes, pero también en hoteles y restaurantes del centro y del Norte de la capital. Que no hubo una amenaza directa en contra de El Nogal ni una solicitud especial por parte de éste al Estado de incrementar la seguridad en sus instalaciones. Y que la denuncia de las FARC...

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