Domesticar la incertidumbre: España, la seguridad y el diálogo euromediterráneo

Autor:José Luis Neila Hernández
Cargo del Autor:Universidad Autónoma - Madrid
Páginas:499-520
 
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DOMESTICAR LA INCERTIDUMBRE: ESPAÑA,
LA SEGURIDAD
Y EL DIÁLOGO EUROMEDITERRÁNEO
José Luis Neila Hernández
Universidad Autónoma - Madrid
INTRODUCCIÓN
El pulso de los acontecimientos en el Mediterráneo ha estado marcado
desde fecha reciente por la primavera árabe. Como sucediera con otros
acontecimientos de indiscutible relevancia para entender los movimientos
y procesos en curso que modelan el mundo actual, como la caída del telón
de acero en 1989, llegaron sin previo aviso, pletóricos de espontaneidad y
desafiando los diagnósticos y previsiones emanadas de la teoría social y las
proyecciones orientadas desde matrices ideológicas y culturales de diverso
signo. En la primavera árabe no sólo fue inesperado su brote en el tiempo
sino también la geografía de su génesis. Túnez no figuraba en el censo de los
puntos calientes de la cuenca mediterránea. La historia volvía a sembrar de
incertidumbre el presente y desafiaba una vez más al espejismo predictivo de
las ciencias sociales y su acervo de modernidad.
Las revoluciones de la dignidad en el escenario del Mediterráneo se invo-
caban desde la apelación al respeto a los derechos humanos, la reclamación
de una auténtica y real democracia representativa y participativa, el hastío
contra la corrupción y la invocación de los compromisos incumplidos por los
Estados poscoloniales frente a la ciudadanía. El pliego de quejas es complejo
y amplio, pero no desconocido ¿No figuraba todo ese acervo de derechos en
la moralidad explícita de la política mediterránea de la Unión Europea? ¿no
era una agenda contemplada ya desde los propios orígenes de la Conferen-
cia para la Seguridad y la Cooperación Europea en la década de los setenta?
El acervo es compartido y remite en el tiempo y en el espacio a una polifo-
nía procedente desde las diferentes orillas del Mediterráneo. Pero si bien es
cierto, el acervo remite a un lugar común, la hoja de ruta de las revoluciones
de la dignidad difiere de la contemplada desde los foros e iniciativas dise-
ñadas y promovidas desde las instancias europeas y atlánticas. Nuevamente
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el anhelo por domesticar la incertidumbre sobre la que se había polarizado
en buena medida las políticas hacia el Mediterráneo en los foros europeos y
atlánticos se había desfigurado como un castillo de naipes frente al viento.
La política mediterránea de la España democrática ha participado plena-
mente de esos anhelos y frustraciones, especialmente una vez que cristalizó
su homologación internacional y su plena inserción en las coordenadas eu-
ropeas y atlánticas desde las que se afianzaría y acometería su política exte-
rior y de seguridad. En este sentido, la atención de estas páginas transitará
por los componentes conceptuales y la proyección práctica de una política
mediterránea plenamente europeizada y occidentalizada en torno a los im-
perativos de la seguridad. A tenor de estas consideraciones polarizaremos
nuestra atención en la común convergencia de la noción fronteriza del Me-
diterráneo tras la Guerra Fría, los cambios en la noción de la seguridad y su
plasmación en las incertidumbres en la cuenca mediterránea y, finalmente,
la europeización de la política española hacia el Mediterráneo en términos
de seguridad y estabilidad en el plano global de su política multilateral.
LA PERCEPCIÓN FRONTERIZA DEL MEDITERRÁNEO DESDE ESPAÑA
Y EL MUNDO AUROATLÁNTICO EN LA POSGUERRA FRÍA
Uno de los rasgos del sistema internacional de la Guerra Fría sería la ines-
tabilidad del mismo en la periferia de los bloques. El Mediterráneo ilustraría
desde la misma posguerra mundial el complejo haz de tensiones en la dia-
léctica Este-Oeste y en el abismo Norte-Sur que iría aflorando al compás del
proceso descolonizador. El Mediterráneo, escenario de los primeros conflic-
tos de la Guerra Fría –Grecia y Turquía–, permanecería como un escenario
secundario, especialmente en su cuenca occidental. No obstante, como bien
advierten Ricardo Méndez y Silvia Marcu, la protección del “llamado Flanco
Sur de la OTAN” también adquiriría una relevancia creciente a tenor de
la necesidad de contener la presencia y la amenaza soviética en el Medite-
rráneo –movimientos de su escuadra e influencia sobre ciertos países de la
región–, asegurar el “acceso a buques y aeronaves de los Estados Unidos a un
escenario de conflicto como Oriente Próximo” y proteger la libertad de las
rutas de tránsito de los superpetroleros a través de Suez y Gibraltar, vitales
para el abastecimiento de los mercados europeos1.
Tras la Guerra Fría, sin embargo, el Mediterráneo asumiría un notable
protagonismo al erigirse en uno de los escenarios que con mayor gravidez
expresaría las líneas de tensión y las fracturas estructurales en el ajedrez in-
ternacional. El Mediterráneo retrataría en sus orillas la enorme falla entre el
Norte y el Sur, entre centros y periferias, que desde los años noventa emer-
gían en toda su complejidad. El Mediterráneo, afirman los citados autores,
sería desde los años noventa escenario de conflictos heredados de la Guerra
1 Méndez, Ricardo-Marcu, Silvia. “La posición geoestratégica de España”, en Pereira, Juan
Carlos (coord.) La política exterior española (1800-2003), Barcelona, Ariel, 2003, pág. 109.

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