Transición del mercado laboral, desigualdad de ingresos y crecimiento económico de China

AuthorHong GAO, Ming LU
DOIhttp://doi.org/10.1111/j.1564-9148.2011.00107.x
Publication Date01 Jun 2011
Revista Internacional del Trabajo, vol. 130 (2011), núm. 1-2
Derechos reservados © Los autores, 2011
Compilación de la revista y traducción del artículo al español © Organización Internacional del Trabajo, 2011
Transición del mercado laboral,
desigualdad de ingresos y crecimiento
económico de China
Ming LU* y Hong GAO**
Resumen.Desde su apertura económica de 1978, China sigue una estrategia de de-
sarrollo que causa desequilibrios internos y externos, sobre todo a partir de la refor-
ma laboral realizada en el decenio de 1990, que impulsó la migración del campo a la
ciudad. El trabajo barato se convirtió en la gran baza de la economía nacional, pero
la crisis económica mundial de 2008 puso crudamente de manifiesto que ésta depen-
día en demasía de las exportaciones. Este factor, unido al agravamiento de las dispa-
ridades de ingresos, puede poner en peligro el crecimiento del país a no ser que se
ajusten las estrategias de reforma y desarrollo a fin de fomentar la igualación de los
ingresos y el consumo interno. La Ley del Contrato de Trabajo promulgada en 2008
podría entrañar un cambio por el buen camino.
as economías abiertas, incluida la china, están aún forcejeando con las en-
Lseñanzas y repercusiones de la crisis desencadenada por las «hipotecas
basura» que comenzó en agosto de 2007. La crisis fue causada fundamentalmen-
te por las conductas individuales de consumo y de ahorro y los subsiguientes
desequilibrios comerciales, sobre todo entre China y Estados Unidos. El con-
sumo interno de China ha venido aumentando poco a lo largo de los últimos
treinta años en comparación con el crecimiento del PIB debido en parte a la
agravación de la desigualdad de ingresos, lo cual ha producido un descenso muy
prolongado de la razón consumo-PIB. El bajo nivel del consumo interno, junto
*Universidad de Fudan y Universidad de Zhejia ng; dirección electrónica: lm@fudan.edu.cn.
**Universidad de Fudan; dirección electrónica: gaohongfd@gmail.com.
Este artículo se basa en un documento de trabajo realizado por los autores para el Instituto
del Banco Asiático de Desarrollo (ADBI) (Lu y Gao, 2009). Los firmantes agradecen la ayuda que
recibieron para su investigación del ADBI, del Ministerio de Educación de la República Popular
China (10YJA790126), del Laboratorio Fudan del Desarrollo Chino y del Proyecto Principal de Dis-
ciplinas Académicas de Shanghai (B101), así como los valiosos comentarios de los participantes en
la conferencia del ADBI titulada «El mercado de trabajo de China y su ajuste a la crisis financiera
mundial» (Tokio, 18 y 19 de junio de 2009), especialmente los de Ichiro Otani. Y agradecen también
la asistencia en la investigación prestada por Shiqing Jiang.
La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos sólo incumbe a sus autores, y
su publicación en la Revista Internacional del Trabajo no significa que la OIT las suscriba.
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a su inmensa capacidad productiva, ha abocado a la economía china a depender
en exceso para su crecimiento del aumento de las exportaciones. Y el trabajo ba-
rato en el que se asientan las ventajas comparativas de los productos chinos no
hace sino reforzar esta situación.
Desde mediados de los años noventa, China ha mantenido bajos sus costos
laborales gracias a la migración a gran escala del campo a la ciudad y a la refor-
ma del mercado de trabajo urbano. Esta reforma sirvió para aprovechar la ten-
dencia mundial a trasladar a este país muchas industrias manufactureras de gran
densidad de mano de obra, pero la dependencia de China respecto del comercio
exterior es excesiva si la comparamos con la de otras economías grandes. Sin
embargo, a través del comercio internacional se consiguió alcanzar un equilibrio
entre la elevada tasa de ahorro de China y el consumo «excesivo» de los Estados
Unidos. Ahora bien, ¿cómo se explican estos costos laborales tan bajos?, ¿qué
consecuencias tiene este modelo de desarrollo desequilibrado? y ¿en qué senti-
do la reciente crisis económica ha proporcionado a China la oportunidad de co-
rregir sus desequilibrios? Responder a estas preguntas es fundamental para
entender mejor las relaciones que existen entre la reforma laboral, el modelo de
crecimiento y la crisis económica, y para buscar medios más eficaces de sostener
a largo plazo el desarrollo de China.
En la primera parte del presente artículo estudiamos los efectos de la re-
ciente crisis económica en el mercado de trabajo chino, que se viene reforman-
do desde mediados de los años noventa; asimismo, analizamos el porqué y el
cómo debería ajustar China sus estrategias de desarrollo. En la parte siguiente
reflexionamos sobre los desequilibrios internos y externos de China y los efec-
tos de la crisis de las «hipotecas basura» en la economía nacional. En la tercera
parte hacemos un resumen breve de las características principales de la refor-
ma del mercado de trabajo. A continuación explicamos cómo la reforma debi-
litó la posición de los trabajadores y agravó las disparidades de ingresos, y
exponemos brevemente los riesgos que entrañan las desigualdades para el cre-
cimiento económico. En la última parte damos las razones por las que China
debe ajustar su estrategia en el mercado laboral a fin de reducir la desigualdad
de ingresos y mantener el crecimiento, especialmente después de la reciente
crisis mundial.
El modelo de desarrollo de China y la crisis
económica mundial
Esta crisis ha supuesto tanto una conmoción a corto plazo para la economía chi-
na como un reto a su modelo de crecimiento de cara al futuro. China ha venido
creciendo a un ritmo muy acelerado desde que en 1978 iniciara una política de
puertas abiertas, beneficiándose en gran medida del trabajo barato, que es la
causa fundamental del precio comparativamente bajo de sus productos. Este ni-
vel de costos del trabajo —que es el motor principal de la estrategia de desarro-
llo de China, volcada a la exportación— se ha mantenido esencialmente por la
reforma del mercado laboral. Sin embargo, la senda de desarrollo desequilibra-

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