Día Internacional de la Mujer 2010 Más mujeres optan por trabajar, pero la igualdad de género sigue estando lejana

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RESUMEN

El 8 de marzo, la OIT celebró el Día Internacional de la Mujer en su sede de Ginebra y en otras oficinas de todo el mundo. El acto de Ginebra congregó a expertos de gobiernos, de organizaciones de empleadores y de trabajadores de diversos países y procedencias, para la celebración de un debate sobre “Lo que funciona para las mujeres que trabajan”. Un nuevo informe de la OIT preparado para el evento pone de relieve que, a pesar de las señalas de progreso en la igualdad de género en los últimos 15 años, aún existe una brecha significativa entre las mujeres y los hombres en términos de oportunidades de trabajo y la calidad del empleo.

 
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El informe, titulado “Las mujeres en el mercado de trabajo: medir el progreso e identificar los desafíos”4, señala que, más de una década después de que la 4a Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Pekín adoptara una ambiciosa plataforma de acción mundial sobre igualdad de género y emancipación de las mujeres, la discriminación de género permanece profundamente arraigada en la sociedad y en el mercado de trabajo.

El informe de la OIT pone de relieve que la tasa de actividad femenina pasó del 50,2 al 51,7% entre 1980 y 2008, mientras que la masculina se redujo ligeramente, del 82,0 al 77,7%. Como resultado, la brecha de género en las tasas de participación se ha reducido de 32 a 26 puntos porcentuales.

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Todas las regiones salvo dos (Europa Central y del Sudeste (no-UE), y los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y Asia oriental) regis- traron aumentos en la tasa de actividad femenina, observándose los mayores incrementos en América Latina y el Caribe. Sin embargo, en casi todas las regiones, ese aumento se ha desacelerado en los últimos años. Los mayores aumentos en el número de mujeres económicamente activas se produjeron en el decenio de 1980 y a principios del de 1990.

Al mismo tiempo, el porcentaje de mujeres en el empleo remunerado y asalariado aumentó del 42,8% en 1999, al 47,3% en 2009, mientras que el porcentaje de empleo vulnerable se redujo del 55,9, al 51,2%.

“Si bien hemos visto progresos en algunas áreas desde que se realizó la conferencia de Pekín, y son más las mujeres que ahora eligen trabajar, todavía no gozan de los mismos beneficios que los hombres en el mercado del trabajo”, dijo Sara Elder, del Departamento de Tendencias del Empleo de la OIT y principal autora del informe. “Todavía encontramos más mujeres que hombres en empleos precarios o con bajos salarios, ya sea porque éste es el único tipo de trabajo al cual tienen acceso o porque precisan encontrar algo que les permita equilibrar las responsabilidades de la familia y el trabajo. Los hombres no se enfrentan a estas mismas limitaciones”.

El informe muestra que existen tres áreas básicas en las que persisten desequilibrios en materia de igualdad de género en el ámbito del trabajo. En primer lugar, casi la mitad (48,4%) de las mujeres de más de 15 años de edad permanecen económicamente inactiva, frente al 22,3% de los hombres. En algunas regiones, sigue habiendo menos de 4 mujeres económicamente activas por cada 10 hombres activos. En segundo lugar, las mujeres que desean trabajar tienen más dificultades que los hombres para encontrar trabajo. Por último, cuando lo encuentran, reciben menos salario y prestaciones que los trabajadores varones en puestos similares.

“Los mercado y las políticas laborales deben estar mucho más ajustadas a un paradigma más amplio de igualdad de género, un paradigma que adapte y considere los valores y limitaciones propios de las mujeres y de los hombres”, dijo Sara Elder. “Es necesario, y posible, que exista un avance Page 31más rápido y amplio hacia la igualdad de género, tanto en términos de ocupaciones como de oportunidades de trabajo”.

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El informe de la OIT señala que la repercusión inicial de la crisis económica mundial se sintió en sectores dominados por los hombres, como las finanzas, la industria manufacturera y la construcción, pero que luego el impacto se ha extendido a otros sectores (incluidos los servicios) en los que las mujeres tienden a predominar.

La OIT estima que la tasa mundial de desempleo femenino aumentó del 6,0% en 2007, al 7,0% en 2009, ligeramente por encima de la tasa masculina equivalente, que pasó del 5,5 al 6,3%. Sin embargo, en cuatro de las nueve regiones, la tasa de desempleo de los varones aumentó más que la de las mujeres. En 2009, las tasas de desempleo de las mujeres superaban a la de los hombres en siete de las nueve regiones, y en Oriente Medio y África del Norte, la diferencia alcanzó los 7 puntos porcentuales.

El informe señala asimismo que, si bien las trabajadoras y los trabajadores se ven afectados casi de la misma manera por la crisis en términos de pérdida de empleo, es posible que su verdadero impacto sobre el género todavía esté por llegar.

“Sabemos, por crisis anteriores, que las mujeres que pierden su trabajo tienen mayores dificultades para encontrar empleo cuando comienza la recuperación económica”, dijo Sara Elder. “Por eso es importante garantizar que la igualdad de género no sea un objetivo político que se promueve en tiempos de bonanza y luego se olvide en tiempos difíciles. La igualdad de género debe ser percibida como un medio para promover el crecimiento y el empleo, y no como un coste o limitación”.

Jane Hodges, Directora de la Oficina de la OIT para la Igualdad de Género, señaló que los 15 años transcurridos desde Pekín han ofrecido importantes enseñanzas sobre lo que funciona para las mujeres que trabajan y la igualdad de género. Según Hodges, la resolución sobre Igualdad de Género en el Corazón del Trabajo Decente, adoptada en 2009 por la Conferencia Internacional del Trabajo, guiará los esfuerzos de los mandantes de la OIT hacia un mercado del trabajo en el que hombres y mujeres puedan participar de manera libre y activa, incluidos los esfuerzos encaminados a facilitar la emancipación económica de las mujeres a través del desarrollo de la capacidad empresarial, abordar la desigualdad de la remuneración entre los géneros, potenciar la protección social para todos y fortalecer la participación de las mujeres en el diálogo social.

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[4] El informe se encuentra disponible en el siguiente sitio web: http://www.ilo.org/empelm/units/ lang--en/WCMS_DOC_ ELM_DPT_TRD_EN/index.htm