Devastadoras inundaciones en Pakistán

RESUMEN

Reconstruir vidas y medios para sustentarlas

 
CONTENIDO

Sher Hassan observaba impotente, bajo una lluvia torrencial, como las aguas de la inundación se aproximaban a su casa. Horrorizado y en estado de pánico, con muy poco tiempo disponible, Sher, de 24 años de edad, se las arregló para llevar a su madre, de edad avanzada, a cinco hermanas y a un hermano pequeño a un piso más elevado. En el plazo de una hora, su hogar en la población de Masma quedó sumergido bajo dos metros de agua.

Tres días después, tras la bajada de las aguas, Sher pudo comprobar con consternación que su hogar, al igual que el de sus vecinos, había quedado completamente destruido. La familia quedó desolada, ya que no sólo habían perdido su casa, sino también sus pertenencias, incluidas las dotes que con gran sacrificio habían ahorrado para las cinco hermanas.

En julio y agosto (la temporada anual de monzones), Pakistán padeció inundaciones de proporciones bíblicas como resultado de las lluvias sin precedentes registradas en las montañas septentrionales. Masma, ubicada en la región noroccidental de Khyber Pakhtunkhwa, fue una de las innumerables localidades que se vieron expuestas a toda la fuerza de la riada de las aguas.

En su momento culminante, las inundaciones alcanzaron a las cuatro provincias de Pakistán.

Más de 1.200 personas fallecieron, y 20 millones se vieron afectadas por la catástrofe.

La OIT estima que, al menos, 1,8 millones de hogares resultaron dañados o destruidos, y más de 5,3 millones de habitantes perdieron su puesto de trabajo o vieron amenazados sus medios de sustento. De acuerdo con el Banco Asiático de Desarrollo, el ciclo agrícola podría tardar dos años en regresar a la normalidad.

Tras las inundaciones, la OIT movilizó de inmediato sus recursos internos y puso en marcha actividades de “dinero por trabajo” en los distritos de Peshawar y Nowshera, con el fin de crear 3.200 jornadas de empleo destinadas a las comunidades afectadas por el desastre.

El programa de “dinero por trabajo” (Cash for Work, CFW) beneficia específicamente a mujeres y hombres en general, y a los discapacitados en particular, ayudándoles a restaurar infraestructuras esenciales, como es el caso de la reconstrucción de viviendas y la reparación de carreteras y lugares de trabajo.

“El proyecto de dinero por trabajo se puso en marcha para ofrecer oportunidades de empleo inmediatas en las áreas afectadas”, señala el Sr. Donglin Li, Director de la Oficina Nacional de la OIT en Pakistán. “Este proyecto no sólo proporciona ingresos a la población perjudicada, sino que también ayuda a los ciudadanos a reconstruir sus hogares y restaurar sus medios de vida”. El Sr. Li añadió que, durante el período inicial de provisión de socorro, el proyecto también organizó a los jóvenes cuyas vidas se habían visto afectadas por la catástrofe, para que limpiaran y fumigaran los alojamientos temporales instalados para los que habían perdido sus hogares.

Sirviéndose de los recursos de la OIT, se retiraron las aguas y los escombros generados por las inundaciones, se renovaron las casas, y se rociaron plaguicidas antimosquito en las comunidades que resultaron más afectadas. Posteriormente, las actividades se extendieron a otros distritos, generando empleo a corto plazo para muchas más personas. Como resultado de este éxito inicial, la OIT recibió una subvención de 200.000 dólares de Estados Unidos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) para llevar a cabo actividades de dinero por trabajo en otras áreas gravemente afectadas por las inundaciones, contribuyendo a la creación de 43.200 jornadas de trabajo para hombres y mujeres.

La vivienda de Sher Hassan se encuentra entre las restauradas

La OIT ha emprendido asimismo un programa de formación para que los jóvenes locales adquieran algunas de las destrezas que serán más demandadas a lo largo del inminente e inmenso proceso de reconstrucción.

La formación se ha previsto, o ha comenzado a impartirse ya, para 300 varones jóvenes en Peshawar, Nowshera y Charsadda, concretamente en relación con actividades de albañilería, carpintería, soldadura y reparaciones eléctricas.

Por otra parte, el Gobierno canadiense financia un proyecto sobre Igualdad de Género para el empleo decente que impartirá formación para la adquisición de destrezas a 1.300 mujeres y niñas, lo que elevará sus posibilidades de acceder a un empleo. Al mismo tiempo, el Proyecto de Medios de Comunicación de la OIT (financiado por el Gobierno noruego) ayudó a diversas organizaciones de los medios de comunicación locales pakistaníes a señalar cómo las inundaciones pueden afectar al trabajo infantil, así como las estrategias para contrarrestar tal efecto.

Las intervenciones del programa de dinero por efectivo se llevan a cabo con la ayuda de los mandantes de la OIT (gobiernos, organizaciones sindicales y patronales) y de distintos grupos de la sociedad civil.

Además de estos programas de auxilio a gran escala, las donaciones de efectivo siguen llegando del personal de la OIT, a escala tanto local, como mundial. La OIT ha utilizado ese dinero para adquirir algunos artículos de uso ordinario y primera necesidad, tanto alimentos, como otro tipo de materiales. Estos se han distribuido entre las comunidades más perjudicadas en los distritos de Sukkar, Peshawar, Nowshera y Multan, en el marco de ceremonias que contaron con la asistencia del Sr. Iqbal Puri, Secretario Federal de Trabajo y Recursos Humanos, del Sr. Javed, Presidente de la Federación de Empleadores de Pakistán (EFP), y del Sr. Ahmad, Secretario General de la Federación de Trabajadores de Pakistán (PWF).