El desarrollo de internet. Democracia y trabajo en el siglo XXI

Autor:Alberto González Pascual
Cargo:Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
Páginas:27-45
Revista inteRnacional de Pensamiento Político - i ÉPoca - vol. 10 - 2015 - [27-45] - issn 1885-589X
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EL DESARROLLO DE INTERNET.
DEMOCRACIA Y TRABAJO EN EL SIGLO XXI
THE DEVELOPMENT OF INTERNET. DEMOCRACY AND
LABOR IN 21th CENTURY
Alberto González Pascual
Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
agonzalezp@prisa.com
Recibido: noviembre de 2015
Aceptado: diciembre de 2015
Palabras claves: economía política, Internet, desigualdad, sublime digital, coyuntura crítica, capital social digital.
Keywords: political economy, Internet, inequality, digital sublime, critical juncture, digital social capital.
Resumen: En el artículo son descritas las contradicciones entre el discurso
institucional que presenta las bondades de Internet y la revolución digital
como factores históricos de transformación social y política, y las confronta
con el estado de desigualdad real presente en las sociedades occidentales.
Así, se profundiza en la falta de correlación entre el discurso ideológico del
“sublime digital” y las condiciones reales de existencia de las fuerzas de
producción mediante la aplicación de una serie de aproximaciones críticas
cuyo objetivo es prevenir sobre los riesgos derivados de la disolución del
capital social y la destrucción de empleos a través de la automatización
creciente de la producción.
Abstract: In the paper are described the contradictions between institu-
tional discourse that presents Internet and the digital revolution as historical
factors of social and political transformation and confronts them with the
state of real inequality in Western societies. It explores the lack of correlation
between the “digital sublime” ideological discourse and actual conditions
of the forces of production, combined with a series of critical approaches in
order to prevent the risks of destruction of social capital and jobs through
the production automation.
1. Los efectos de la desigualdad y la impotencia de Internet
El contraste que se establece entre los niveles de crecimiento de la economía de un
país en los términos de su Producto Interior Bruto (como equivalente a la categoría de
“éxito material”) y los niveles de insatisfacción y disfuncionalidad (presentes tanto en
términos de poder adquisitivo, cohesión social, garantías jurídicas, participación de-
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mocrática y protección institucional) que
experimentan acumulativa y asimétrica-
mente las diferentes clases sociales de la
población de ese país, resulta ser la base
sobre la que tiene lugar habitualmente
el debate político sobre si es una nece-
sidad benigna o un atraso tender a creer
en el dogma del igualitarismo y si mere-
ce la pena esforzarse por implementarlo
estructuralmente (entendido este como
constante histórica consagrada, como el
único corrector práctico para atenuar la
tendencia a la acumulación y la despose-
sión que emana del capitalismo, aunque
cada década sea reconocido con menor
convicción por los partidos socialdemó-
cratas). Una fórmula de análisis para es-
carbar en la brecha entre “éxito material”
y “fracaso social” se basa en determinar
causalmente los factores que crean y de-
limitan aquello que es reconocido como
una vida con estándares de calidad para
la existencia humana en el contexto so-
cial en el que sus miembros conviven y
se relacionan, así como en indagar en el
modo en que se realiza la gestión de esos
factores, en el sentido de constatar si en
un cómputo agregado se favorece o se
disminuye el bienestar (tanto psicológico
como físico) del conjunto de la sociedad,
incluidas las condiciones de existencia
evidentes para los quintales más pobres.
En los últimos quince años ha irrumpido
un fenómeno histórico en el terreno de las
comunicaciones, liderado por Internet y el
conjunto de las tecnologías de la Socie-
dad de la Información, que afecta a las
esferas político-institucional, económico-
empresarial y social-educativa. Duran-
te estos últimos años todos los sectores
productivos y la mayoría de los grupos
sociales con intereses económicos y cul-
turales han reclamado que emergiera un
consenso por el reconocimiento colec-
tivo de la Revolución Digital de Internet;
entendida como un artefacto idealmente
predestinado para producir progreso ma-
terial y bienestar social (o dicho con otras
palabras, precursora de una estabilidad
compuesta por más empleo y más con-
sumo). Sin embargo, en el inicio del que
será un “larguísimo” siglo XXI, la desigual-
dad en el reparto de la riqueza, tanto en
los países del Primer Mundo como en la
mayoría del resto, ha seguido un creci-
miento exponencial sin apenas suras o
elementos que hagan pronosticar la inver-
sión de la tendencia (y lo mismo se extra-
pola en cuanto al crecimiento de puestos
de trabajo precarios y los índices del paro
estructural). La cuestión central que se
debe examinar es si en este proceso de
divergencia, que es central para la pér-
dida de legitimidad de una democracia
prototípicamente occidental (y que surge
principalmente cuando la producción cre-
ciente de la riqueza en los países resulta
ir acompañada por una distribución cada
vez más desigual de esta; por consiguien-
te, tendente a ser acumulada por una por-
ción inconteniblemente más reducida de
la población), la Revolución Digital1 está
aportando algo relevante para frenar el
desequilibrio resultante, o bien si es total-
mente neutra e impotente para hacerlo e,
incluso, si tal vez lo que está ocurriendo
es que el mismo desarrollo de Internet y
toda su coyuntura están precipitando que
este proceso adquiera más fácilmente la
aceleración que demanda el ritmo de ex-
pansión del capitalismo.
Con el objeto de indagar en este contexto
se expone a continuación un marco cuan-
titativo de referencia desde el cual desple-
gar el desarrollo integral de la hipótesis.
1. González Pascual, A., “Imperialismo digital:
la fantasía política de nuestro tiempo” en Claves
de la Razón Práctica, 2ª época, nº 236, pp. 86-97.

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