En busca de un turismo socialmente responsable.

Trabajo, Revista de la OITNbr. 39, June 2001

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El sector del tiempo libre y el turismo es una de las principales actividades económicas, un sector que mueve en todo el mundo 664 millones de turistas y miles de millones de dólares. En veinte años, el número de turistas se multiplicará casi por tres y alcanzará la cifra de 1.600 millones de personas. Pero en este momento se está evaluando el negativo impacto social y medioambiental de este turismo masivo, y cada es mayor el número de organizaciones no gubernamentales (ONGs) que exigen a los líderes del sector turístico -y también a los propios turistas- que adopten una actitud más responsable.

Text




 

Parafraseando otro dicho, el turismo es dinero. Y mucho. Los ingresos generados por el turismo en forma de ganancias por exportación son importantes para muchos países y, según la Organización Mundial del Turismo, en 1999 ascendieron a 455.000 millones de dólares. Pero hay algo más. El turismo genera además empleos, y en abundancia. Según otro organismo que estudia también el turismo -el Consejo Mundial del Turismo y los Viajes- el sector de los viajes empleó durante 1999 a unos 200 millones de personas en todo el mundo.

Pero esta actividad está transformando cada vez más la economía de muchos países y provocando un impacto social que dista de ser totalmente positivo.

A escala local, los trabajadores y directivos del sector turístico suelen ser "importados" por las grandes cadenas internacionales de hoteles y centros de diversión (seis de las siete principales multinacionales del sector son norteamericanas), que recogen la mayor parte de los beneficios.

Por el contrario, las poblaciones locales se benefician sólo de algunos empleos semiprofesionales y mal pagados (cocineros, técnicos de mantenimiento, camareras de hotel, camareros, jardineros, conductores de autobús, etc.), pues la fuerte competencia que se da en el campo del turismo mundial exige una constante reducción de los costes sociales de los beneficios locales.

Poco salario y mucho trabajo.

Según un informe presentado recientemente en una reunión tripartita de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este sector es conocido por los bajos salarios (así, en la Unión Europea, la remuneración es inferior en un 20 % al salario medio), las condiciones de trabajo difíciles (horarios irregulares, trabajo en festivos, horas extraordinarias no pagadas) y los numerosos empleos clandestinos.

Además, se ha demostrado que en muchos países, sobre todo meridionales, el turismo contribuye a la explotación del trabajo infantil. Los niños trabajan de camareros, en restaurantes de comida rápida, en el servicio doméstico, como pinches de cocina, de jardineros, en lavanderías, como guías turísticos no oficiales, como conductores autónomos, como vendedores ambulantes en las playas, como artesanos fabricantes de souvenirs, etcétera.

En todo el mundo hay entre 13 y 19 millones de jóvenes menores de 18 años que trabajan en alguna profesión ligada al turismo (1). En India, por ejemplo, hay miles de jóvenes que trabajan en la limpieza en hoteles, como ayudantes de conductores de autobús o como porteros en estaciones de tren, aeropuertos y hoteles. Según un informe de la ONG suiza Arbeitskreis Tourismus und Entwicklung, en Filipinas hay 66.000 niños de 5 a 17 años que trabajan en el sector turístico (2).

Por último, la llegada de visitantes con los bolsillos llenos de dinero y el ambiente relajado que suele asociarse con los destinos exóticos fomenta el desarrollo del comercio sexual, y las mujeres no son las únicas víctimas: la coalición ECPAT (Coalición sobre Prostitución Infantil y Turismo), con sede en Bangkok, ha demostrado que el turismo es un factor que influye en la aceleración de la explotación sexual de los menores. En Cuba, por ejemplo, casi todas las "jineteras" (prostitutas) son menores, y un solo "cliente" supone una cantidad de dinero equivalente al salario de tres meses de un profesor. En Camboya hay cada día más chicas jóvenes empleadas en cabarets y "karaokes" frecuentados por visitantes chinos y occidentales. En algunos destinos turísticos (Cancún en México, Fortaleza en Brasil, Pattaya en Tailandia, Manila en Filipinas, etc.) los ingresos derivados del "turismo sexual" benefician a todos los elementos de la cadena de suministro (gerentes de bares y cabarets, intermediarios, guías, personal de los hoteles, taxistas, etc.). Se estima que, en todo el mundo, hay dos millones de niños víctimas de explotación sexual con ánimo de lucro, y el turismo es en parte responsable de esta situación.

Desde un punto de vista más general, el contacto de los turistas ricos con las poblaciones pobres de los países en desarrollo supone un choque social. La cultura local sucumbe ante la ganancia comercial. El turismo provoca una "dolarización" del comercio que empobrece a los habitantes que utilizan la moneda local y les impulsa a beneficiarse del comercio turístico. En un país caribeño, la multiplicación por tres del número de turistas en seis años (620.000 visitantes en 1994 y 1,8 millones en 2000) combinada con la situación general de desabastecimiento, ha empujado a profesionales cualificados (médicos, profesores) a abandonar sus empleos para convertirse en taxistas sin licencia, que cobran en dólares.

Al acelerar el abandono de las pautas de producción tradicionales, el turismo conduce también al abandono de actividades que garantizan la autonomía. Las nuevas actividades estimulan las actividades que fomentan la dependencia. En Djerba, Túnez (que recibe 800.000 turistas al año), la construcción de gran número de hoteles ha reducido rápidamente la cantidad de suelo agrícola, hasta el extremo de que la isla produce sólo el 10 % de los productos alimenticios que necesita. Y esto dista mucho de ser un ejemplo aislado.

Impacto medioambiental.

Además, el turismo afecta a las economías de los países anfitriones hasta el extremo de que incurren en costes directos de infraestructuras (para la construcción de aeropuertos, carreteras, abastecimiento de aguas, electricidad, etc.) y de tratamiento de residuos. Los complejos turísticos generan toneladas de basura (según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, un solo barco de crucero produce 70.000 toneladas de basura al año).

El turismo ejerce asimismo efectos catastróficos sobre el medio ambiente natural, sobre todo cuando los recursos naturales son ya insuficientes. Las duchas y piscinas y el riego de céspedes pueden destruir las reservas de agua, y con frecuencia los turistas no saben que las poblaciones locales carecen de agua para el consumo personal y para regadío.

La implantación artificial de campos de golf ha sido catastrófica en varios países (Filipinas, Indonesia, etc.), pues ha agravado la escasez de agua y provocado la expropiación de pequeñas propiedades agrarias y la deforestación, hasta el extremo de que ha dado lugar al nacimiento de un movimiento internacional de resistencia: la "Red Mundial Antigolf" (3).

Asimismo, la construcción desordenada de hoteles ha modificado con frecuencia el equilibrio natural, y la erosión litoral ha alcanzado proporciones críticas en algunos países (Túnez, India, Filipinas). También el rápido desarrollo del "turismo ecológico" oculta realidades ambiguas; en efecto, a veces contribuye a financiar la conservación de zonas rurales protegidas y la subsistencia de poblaciones locales, pero también ejerce efectos negativos, pues aumenta la presión demográfica y lleva aparejados costes de mantenimiento elevados en regiones que no pueden permitírselos, como, por ejemplo, el frágil archipiélago de las Galápagos, en Ecuador.

La asociación francesa Transverses, que aboga por un turismo responsable, estima que el turismo ya no puede hablar de desarrollo sostenible si sólo responde a las necesidades de los turistas y no tiene en cuenta las repercusiones locales. "En la actualidad, la introducción de actividades turísticas es producto de acuerdos celebrados entre los estados y los líderes del sector, pero jamás se consulta a las poblaciones locales", explica Dora Valayer, presidenta de Transverses.

La asociación cita, por ejemplo, la expulsión de la tribu masai de su territorio en Tanzania a fin de crear un espacio para safaris. Asimismo, la asociación Equations (4) denuncia el desalojo de pescadores de una zona costera de Kerala, en India, para construir un megacomplejo turístico que diariamente consume 47 millones de litros de agua y produce 58 toneladas de basura. "No sólo debería consultarse antes a las poblaciones locales, sino que además éstas deberían ser los verdaderos agentes del desarrollo local sostenible", exige Transverses (5).

Pero hay signos de cambio. Cada vez son más numerosas las ONGs que defienden un turismo "ético" y exigen que los profesionales respeten a las poblaciones indígenas y el medio ambiente, utilicen medios de transporte ecológicamente aceptables, respeten los derechos sociales, boicoteen a los países totalitarios (en particular a Myanmar) e informen a los viajeros sobre estos aspectos (actúan en este sentido organizaciones como Earthwise Journeys, International Bicycle Fund, Partners in Responsible Tourism, Responsible Tourism Network o Sustainable Tourism Research Interest Group).

En 1995 se publicó en Lanzarote, islas Canarias, España, una "Carta del turismo sostenible", sobre todo por iniciativa de la Organización Mundial del Turismo y de organismos internacionales.

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La globalización en el sector de la hostelería, el catering y el turismo: Desde encontrar empleo en temporada baja hasta soportar el humo de los demás.

GINEBRA - En una reunión tripartita sobre desarrollo de los recursos humanos, empleo y globalización en el sector de la hostelería, el catering y el turismo (HCT) celebrada del 2 al 6 de abril de 2001 se plantearon problemas que iban desde la creación de empleo en temporada baja hasta la seguridad de los alimentos, la inhalación pasiva de humo de tabaco o el VIH/SIDA.

Los participantes también debatieron el impacto de la globalización sobre el sector HCT en los países desarrollados y en desarrollo, así como la necesidad de cooperación entre ellos y con los agentes sociales para que los beneficios de la globalización sectorial sean máximos para todos.

Los participantes pidieron a la OIT que adoptase las siguientes medidas:

• Recoger datos sobre las políticas de recursos humanos, los movimientos internacionales de trabajadores y el impacto de la mano de obra inmigrante con el fin de determinar si conviene adoptar medidas para contribuir a la integración de los trabajadores inmigrantes y luchar contra la discriminación.

• Publicar con regularidad informes orientados.

• Recoger y difundir buenas prácticas y metodologías de indicadores (benchmarking) para el sector.

• Diseñar un sistema de formación y desarrollo de cualificaciones para el sector, en particular en beneficio de los países en desarrollo.

• Ayudar a los Estados miembros, en colaboración con ONUSIDA, a desarrollar para el sector programas de formación sobre la prevención del VIH/SIDA, así como estrategias para la integración social de los trabajadores afectados.

• Seguir desarrollando el sistema de contabilidad laboral como complemento a las cuentas satélite del turismo.

• Realizar un estudio comparativo sobre medidas de fomento del empleo en el sector HCT durante la temporada baja, incluidos programas de vacaciones para ciudadanos de edad avanzada, y evaluar el impacto de tales programas sobre los distintos tipos de turismo.

• Elaborar datos sobre la salud de los trabajadores con el fin de identificar los riesgos asociados con el sector (inhalación pasiva de humo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de drogas, VIH/SIDA) y de obtener información sobre medidas a escala nacional o local adoptadas por determinados países o empleadores con el fin de tratar con peligros específicos.

Los problemas de este sector - destacados en el informe general elaborado por la Oficina, en los debates de las sesiones plenarias y en los paneles de debate sobre desarrollo turístico socialmente sostenible, cuestiones de género y diálogo social- hacen de él un candidato ideal para abordar los problemas del trabajo decente. Las cuestiones de género (las mujeres suponen hasta el 70% de la mano de obra del sector), empleo juvenil (la mitad de los trabajadores del sector tienen 25 años o menos), trabajo de inmigrantes, trabajo infantil (particularmente en una de sus peores formas: el turismo sexual infantil), la elevada - y creciente - tasa de subcontratación y externalización con sus repercusiones potenciales sobre las condiciones de empleo de los trabajadores afectados, la elevada tasa de trabajo a tiempo parcial y empleo temporal, informal o estacional, los problemas asociados con un desarrollo turístico socialmente sostenible y la muy baja tasa de sindicalización del sector ocupan el centro del programa sobre trabajo decente. Se reconocieron el elevado potencial de crecimiento y creación de empleo del sector HCT y su importancia para la economía de muchos países desarrollados, en transición o en desarrollo. Ahora corresponde a la Oficina seguir estas importantes conclusiones y resoluciones.

Informe de la Reunión tripartita sobre desarrollo de recursos humanos, empleo y globalización en el sector de la hostelería, la restauración y el turismo; 2-6 de abril de 2001.

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Muchas pequeñas estructuras asociativas proponen actividades turísticas equitativas y sostenibles a pequeña escala. Por lo general, incluyen el pago justo de beneficios locales, la apertura a la realidad local y el contacto con los habitantes y la financiación de algún proyecto social o medioambiental local. Es el caso de la asociación francesa Djembé, de la estadounidense Global Exchange (URL: www.globalexchange.org), del Annapurna Conservation Area Project, que destina las tarifas de trekking a la protección del medio ambiente de Nepal, o de la Namibian Community Based Tourism Association, que promueve un turismo respetuoso con las comunidades locales de Namibia.

Por tanto, las ofertas turísticas "alternativas" se están multiplicando, aunque el auténtico cambio se producirá cuando los propios turistas tomen conciencia y exijan garantías sociales a los operadores. "Vemos, por ejemplo", recuerda Transverses, "que sindicalistas que durante todo el año hacen campaña a favor de la mejora de las condiciones de trabajo, se marchan de vacaciones a otros países y se alojan en hoteles en los que se explota a los empleados". La asociación concluye que sólo ciudadanos debidamente informados pueden hacer de sus vacaciones un "acto individual reflexivo" en lugar de contentarse con ser meros "compradores de sueños".

- Bénédicte Manier es un periodista residente en París especializado en derechos sociales.

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(1) Black, Maggie: In the Twilight Zone: Child workers in hotels, tourism and catering industry (Ginebra, OIT), 1995.

(2) Plüss, Christine: Quick Money, Easy Money: A report on child labour in tourism (Bale), 1999.

(3) Global anti-golf network: URL: http://utensi.tripod.it/dossierisorenas/golf.htm.

(4) Equations: URL: www.equitabletourism.org

(5) Las ONG Transverses y Arbeitskreis Tourismus und Entwicklung (www.akte.ch) son miembros de la "Third World European Network" (TEN), una red internacional de la que también forman parte la Associazione RAM (Italia), la Foundation Retour (www.do.nl/retour) y L'Informatie Verre Reizen (Países Bajos), Respect (Austria), la Studienkreis für Tourismus un Entwicklung (www.tourism-watch.org) (Alemania) y la Ecumenical Coalition on Third World Tour.




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