XIII. Después de porto alegre, monterrey

Autor:José Manuel Aguilar de Ben
Páginas:61-63
 
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XIII

DESPUÉS DE PORTO ALEGRE, MONTERREY

Después de Porto Alegre, y de Davos en Nueva York, viene Monterrey, antes que Rio+10 en Johannesburgo.

La Cumbre de Naciones Unidas sobre Financiación del Desarrollo, que tendrá lugar en Monterrey, México, en marzo, debería ser el punto de inflexión, de las relaciones nortesur mundiales. Debería ser la síntesis, la materialización de los dicho y oído en Porto Alegre y en Davos en Nueva York este año. No se tratará solo de ratificar el compromiso de destinar el 0'7% del PIB en ayuda oficial al desarrollo, sino de dar un vuelco sustancial a las relaciones de los países con economía desarrolladas con los de economías emergentes.

El mensaje enviado por Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas a Porto Alegre no ha podido ser más claro: no actuar fuera del sistema, trabajar dentro del sistema de Naciones Unidas, para desarrollar lo mucho que ya se ha lograrlo en sus más de 50 años de existencia. Naciones Unidas, en pleno proceso de reforma, es la única institución mundial que puede articular la globalización de forma democrática y solidaria. La sociedad civil mundial, articulada en torno al Foro de Milenio de Naciones Unidas y el State of the World Forum, para la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas en el 2000, ya ha empezado a dar sus frutos, para compensar la falta de visión mundial que los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros de Naciones Unidas, tuvieron en la Cumbre del Milenio. Solo tras los atentados del 11 de septiembre, parece que algunos de los miembros del G-8, y otros, se han despertado, eso sí para empezar a dar bandazos. Hasta agencias de Naciones Unidas tan criticadas como el FMI, el Banco Mundial o el PNUD, están ya a favor, no solo de la reducción de la deuda exterior, sino de afrontar dentro de su propio proceso de reforma, una sustancial modificación de la cooperación al desarrollo y las políticas de ajuste estructural.


08.02.02

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Obviamente la Administración de EE.UU. tiene una visión diferente, y peso suficiente para hacer fracasar algunas iniciativas en Naciones Unidas y en el Banco Mundial. EE.UU, quiere un unilateralismo dominante, con una expansión militar, alrededor del mundo, que defienda sus intereses económicos, sus inversiones extranjeras directas, sin contrapartida de responsabilidad social y ecológica de las empresas transnacionales. Pero la UE, como se ha visto este año en el Foro Económico Mundial de Davos en Nueva York...

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