¿Es el crecimiento economico suficiente para apoyar la democracia? Lecciones del caso chileno.

Autor:Aravena Lav

Resumen

Este artículo analiza el apoyo a la democracia en Chile. Se utilizan los datos de la corporación Latinobarómetro a fin de responder por qué el apoyo a la democracia no se relaciona con el crecimiento económico. El estudio realizado muestra tres resultados de interés. Primero, pese a que el PIB per cápita no parece afectar el apoyo a la democracia, sí lo hace la percepción que tienen las personas sobre el rendimiento económico. Segundo, revela la importancia de la confianza en el Congreso cuando se trata de evaluar las percepciones sobre la democracia. Tercero, sugiere que los adherentes a la orientación política de derecha no apoyan el sistema democrático, lo que constituye una de las causas más robustas del moderado nivel de apoyo a la democracia en Chile.

PALABRAS CLAVE: crecimiento económico, apoyo a la democracia, ideología política, America Latina, Latinobarómetro.

Abstract

This article examines support of democracy in Chile. It uses data from Latinobarómetro, in order to explain why support of democracy is not connected with economic growth. The analysis leads to three main results. First, regardless of the fact that GDP per capita does not seem to affect support of democracy, it does affect individuals' perception regarding economic performance. Second, it proves the importance of trust in Congress when it comes to evaluate the perceptions of democracy. Third, it suggests that adherents to right-wing political leanings do not support the democratic system, which are the most reliable reasons of moderate support to democracy in Chile.

KEYWORDS: economic growth, support of democracy, political ideology, Latin American, Latinobarometro.

Is economic growth enough to support democracy? Lessons from the Chilean case

  1. INTRODUCCIÓN

El artículo de Seymour Lipset > (1959) inició la controversia sobre uno de los temas más estudiados por la ciencia política, a saber, la importancia de los factores económicos en la legitimidad democrática. El artículo sentó precedentes para investigaciones posteriores que también examinaron la influencia de los factores económicos en la estabilidad democrática, al punto que según Przeworski y Limongi (1997:156) >.

Al respecto, los estudios de casos pueden aportar nuevas luces para enfrentar la controversia en la medida en que analizan el impacto económico en la preferencia por un sistema democrático. Desde esta perspectiva, la evidencia empírica sugiere que el caso chileno no responde a la corriente teórica que explica la importancia de los indicadores económicos en ella. Es decir, revelan ser contradictorios puesto que pese a los logros en aspectos políticos y económicos obtenidos por Chile en las últimas décadas, sitúan a la región latinoamericana con un modesto apoyo a la democracia. (1)

Chile cuenta con uno de los sistemas democráticos más consistentes de la región, con numerosos partidos fuertes y estables en que se destaca su sólida política económica, cuyo mayor crecimiento tuvo lugar desde la transición política en 1990 hasta la crisis asiática, en 1997. En este período se logró eliminar gran parte de la extrema pobreza, mejorar los salarios y reducir la inflación, hechos que se han consolidado a la fecha con fundamentos macroeconómicos que se expresan en el control de la inflación, reducción del endeudamiento público y elevada disciplina fiscal.

Tal como lo explica el gráfico, los logros económicos no se han manifestado en un mayor apoyo al régimen democrático. Entre 1986 y 1997 la economía chilena creció 7,6% anual en promedio y el PIB per cápita, que lo hizo en 6%, se duplicó. No es exagerado decir que fue el período de oro, pues en 12 años se avanzó lo que tomaba más de 60 (Galetovic y Bergoeing, 2006).

Luego, en 1998, el crecimiento registró una caída, inicialmente por la crisis asiática. Cuando esta se produjo, Chile fue uno de los países más afectados de América Latina ya que el 32% de sus exportaciones se destinaban al continente asiático (Esquivel y Larraín 1999). En consecuencia, en 1998 la medida de la legitimidad democrática tuvo una baja notoria, de 61% a 53%. No obstante, al superarse la crisis Chile logró bajar significativamente la tasa de inflación y consiguió la estabilidad de precios, demostrando así el manejo eficaz de la inflación y de las políticas diseñadas para contenerla. Esto se expresó en una tasa de inflación de 2,5% en 2002, cifra relativamente baja comparada con el escenario generado por las alzas de precio del petróleo a raíz de la guerra en Irak luego del 11 de Septiembre del 2001 y la crisis económica que afectaba a gran parte de los países latinoamericanos (2) (ver Gráfico 1, página anterior).

[GRÁFICO 1 OMITIR]

[GRÁFICO 2 OMITIR]

Entonces, quedó de manifiesto que la crisis asiática influyó en el apoyo a la democracia, aunque no puede atribuírsele el moderado nivel registrado puesto que en términos de un PIB per cápita negativo solo duró un breve lapso (3). Este nivel tampoco podría deberse al rendimiento económico, puesto que en esta materia es uno de los países más exitosos de la región (4) (ver Gráfico 2, página anterior).

El gráfico muestra que la corriente teórica partidaria de la importancia de los factores económicos en la legitimidad democrática no explica lo suficiente el caso chileno. Es decir, en el apoyo a la democracia no se perciben ni la fuerte caída del PIB per cápita ni su recuperación. En el período 1996-2008 el apoyo a la democracia se mantuvo en niveles moderados en comparación con los demás países de América Latina y ha oscilado entre un 48% y un 62% (5). Esto quiere decir que hay uno o más factores que impiden que el desempeño económico explique las fluctuaciones del nivel de apoyo a este sistema de gobierno.

Por todo lo anterior, el presente estudio propone que en el caso chileno el apoyo a la democracia se explica principalmente por factores esencialmente políticos. Tal argumentación se basa en indagaciones de investigadores especialistas en política chilena que han observado anomalías en el sistema político: la polarización del sistema de partidos y las tendencias autoritarias (legados del régimen anterior).

Carlos Huneeus concluye que una de las explicaciones sobre la democracia es de carácter político porque parte de la base de que existen filtros que impiden visualizar subjetivamente el buen estado de la economía, debido a que los partidarios de la oposición apoyan menos la democracia que los votantes de los partidos de gobierno (Huneeus, 1999: 26). Profundizando tal explicación, el autor agrega nuevos argumentos sobre los nostálgicos del antiguo régimen autoritario y concluye que existe una polarización generada durante los conflictos políticos de la era de Pinochet entre los partidarios del régimen autoritario y los partidarios de la democracia, que se ha perpetuado y traspasado desde el seno familiar a las siguientes o a las actuales generaciones (Huneeus y Maldonado, 2003).

Detlef Nolte sostiene que en el Senado chileno se reflejan claramente las líneas divisorias de la política. En efecto, existen marcadas diferencias entre los senadores de la oposición y de los partidos de gobierno, ya sea en su evaluación del régimen militar, en su autoposicionamiento en un continuo de izquierda--derecha o en su posición respecto del grado de supervisión que el Estado debe ejercer sobre el mercado (Nolte, 2002).

En consecuencia, estos autores dan cuenta de la problemática consistente en la polarización política generada por la experiencia del régimen autoritario y sus efectos en el sistema democrático y crean un punto de investigación al que podría contribuir la metodología cuantitativa. Es decir, mediante estadísticas puede demostrarse la importancia relativa de estos impactos políticos en el apoyo al sistema democrático en comparación con un desempeño económico extraordinariamente positivo.

  1. CONTROVERSIA ACERCA DE LOS FACTORES QUE INFLUYEN EN EL APOYO A LA DEMOCRACIA

    Fuerte es la discusión acerca de los principales factores que impactan e influyen en el apoyo a la democracia. Al respecto, Fuchs y Klingemann (1998: 419-443) sugieren que especialmente en las nuevas democracias las dificultades políticas y económicas pueden afectar negativamente el apoyo al régimen en plazos muy cortos, y entre sus conclusiones más relevantes destacan que >. Sin embargo, otros autores como Montero, Gunther y Torcal (1999: 105-110) niegan que la legitimidad de la democracia guarde siempre estrecha relación con el estado de la economía e indican que >.

    El debate es complejo ya que--según algunos estudiosos de la materia--el apoyo a la democracia más que por factores económicos puede verse afectado por factores de naturaleza política, relacionados con la gestión del gobierno. Otros sugieren que la percepción que una población tiene de su realidad económica es una medida de la eficacia de la democracia y no así de la legitimidad democrática. Kinder y Sears (1985) plantean, por ejemplo, que >.

    Ciertamente, tanto teórica como empíricamente el estado de la discusión es de alta complejidad, principalmente por dos razones. Primero, la percepción de la democracia es subjetiva y las influencias en la percepción de esta son variadas, debido a una serie de factores condicionantes, tales como: psicológicos, culturales, mediáticos, políticos, institucionales y económicos (6). Segundo, hay un marcado contraste en los resultados obtenidos mediante la metodología de regresiones estadísticas y los análisis tanto a nivel macro como a nivel micro (7).

    En vista de lo anterior, la pregunta que se plantea la investigación es la siguiente: ¿Por qué el apoyo a la democracia en Chile no se relaciona con el crecimiento económico? Al respecto, la hipótesis que se busca demostrar es la siguiente:

    Al momento de apoyar la democracia en Chile la ideología política está por encima del rendimiento económico.

  2. METODOLOGíA

    Por lo que respecta a la metodología, se considera que el concepto de apoyo a la democracia es la variable dependiente y en su...

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