Poder politico, saber academico.

AutorSubercaseaux, Bernardo
CargoOpini

TERRORISMO EN AMÉRICA LATINA

En agosto de 1987 se realizó en Santiago, convocado por la entonces intervenida Universidad de Chile y con el apoyo del gobierno del General Pinochet, un Seminario con el título Latinoamérica ante el terrorismo. El encuentro tuvo una extensa y amplia cobertura mediática y contó, según las fotos de la época, con una nutrida presencia de público uniformado. Los resultados de este encuentro fueron publicados en el libro que lleva el título del seminario y que fue financiado por la Oficina del Procurador General de la República (1). El Seminario escuchó, entre otras, las ponencias de José María Bordaberry, ex Presidente de Uruguay entre 1972 y 1976; del entonces General Luis Felipe Cisneros Vizquerra del Perú, ex Ministro del Interior y de Guerra en los gobiernos del General Francisco Morales Bermúdez y de Fernando Belaúnde Terry, en las décadas de los años setenta y ochenta, respectivamente; del abogado e integrante de la Ilustrísima Corte Suprema entre 1976 y 1983, y desde entonces hasta 1990 Ministro de Justicia del régimen de Pinochet, señor Hugo Rosende Subiabre; del periodista de El Mercurio y miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa, señor Tomás Mc Hale; del cientista político chileno Andrés Benavente Urbina, y del ex procurador general de la República y abogado señor Ambrosio Rodríguez. También del último Ministro de Relaciones Exteriores del Régimen, Ricardo García Rodríguez.

Considerando las coincidencias, los tópicos, el tono, las referencias históricas, el eje semántico y los puntos de vista comunes que circulan en el libro, puede considerárselo, por su carácter compacto y monocorde, como una formación discursiva única, que tiene un solo hablante y un solo sujeto del discurso: la derecha antidemocrática latinoamericana de las últimas décadas del siglo XX. Corresponde a un sector que pervive en la postdictadura chilena a través de lo que un político, también de derecha, pero de la derecha democrática, bautizó como > (2), poderes que se hacen patente en lo que el cientista político Manuel Antonio Garretón denomina ,> (3).

¿Cuál es el punto de enunciación de esta formación discursiva? ¿Desde qué lugar hablan y justifican sus posiciones los distintos participantes en el Seminario? El lugar epistémico desde donde se mira el fenómeno del terrorismo está señalado en la propia apertura del encuentro: el Rector Delegado de la Universidad, José Luis Federici, anfitrión del encuentro, lo expresa claramente: > (4). La idea de la defensa de los valores trascendentes vinculados al cristianismo y a la esencia divina del ser humano está en todos los ponentes, pero no solo como una postura declarativa. De esta esencia se desprenden consideraciones sociopolíticas que inciden directamente en las posturas esgrimidas.

El ex presidente de Uruguay, por ejemplo, distingue -con respecto a la libertad- por una parte los que llama derechos esenciales, como el derecho a la vida, al honor, a la dignidad personal, a la propiedad, al trabajo y a la familia; y por la otra, los derechos que llama secundarios, que serían los derivados del uso libre de la razón, como la libertad de pensamiento, el sufragio universal, la libertad de reunión, la libertad de prensa, la tripartición del poder, etc. Los primeros corresponderían -sostiene el expresidente de Uruguay- a la libertad en sentido cristiano, son -dice- un don entregado por Dios, que distingue al hombre del resto de los seres vivos. Hasta la revolución francesa el orden social se habría sustentado en estos principios esenciales y en una finalidad trascendente del ser humano, cual es su perfeccionamiento espiritual. Para el liberalismo posterior a 1789, en cambio, los principios derivados, que son, argumenta Bordaberry, de menor rango que los esenciales, habrían pasado a ser tan importantes como estos, abriendo así la puerta a las futuras utopías de la razón. (5) De allí el materialismo histórico y la fe ciega en la ingeniería social, fuentes de las que fluyen posturas que ignoran la trascendencia del ser humano y que justifican medios como el terrorismo y el extremismo.

De estas consideraciones se deriva también la idea de que la patria y la bandera son conceptos vinculados a los principios esenciales, principios superiores por lo tanto a la Constitución, que es solo una construcción intelectual liberal vinculada a la razón y a los principios libertarios de menor rango. > (6).

Para el General Cisneros Vizquerra, del Perú, la Universidad, la prensa, y también los > serían, dice, instrumentos para el embate >. Los que usan estos recursos, dice, piensan que > (7). Vincula luego estas ideas al pensamiento de José Carlos Mariatégui, fuente del comunismo peruano y del accionar subversivo en la zona de Ayacucho. Ahora bien, en la formación discursiva que estamos comentando, junto con esta postura epistémica que se autositúa como cristiana y occidental, el discurso aquí y allá paga tributo a los valores del republicanismo y de la democracia, pero lo hace siempre con indisimulada reticencia y solo de modo declarativo, señalando también que esos valores debilitan la defensa de los valores esenciales y la lucha contra el materialismo extremo. Se trata de un mapa conceptual que tiene su filiación en el pensamiento conservador europeo, en autores que van desde Joseph de Maestre (1753-1821) a Gonzalo Fernández de la Mora (1924-2002) y Jean Francois Revel (1924-2006).

Para todos los participantes, el terrorismo es únicamente una forma de agresión marxista. Hay largos análisis que se remontan a Lenin y al accionar de los partidos comunistas en América Latina, pasando por la revolución cubana, por el Che Guevara y por el foquismo, por el sandinismo nicaragüense, por el oro de Moscú y por el atentado al General Pinochet, ocurrido en 1986 (8). Como explicita una de las ponencias, hablar en la década del ochenta de terrorismo es hablar de agresión marxista. > (9). Y el mal que encarna una ideología que desconoce los valores esenciales del ser humano hay que combatirlo, eliminarlo; ronda también la metáfora del cáncer, del tumor y de la necesaria cirugía. De allí a la lógica de la guerra hay solo un paso.

El discurso del Occidente Cristiano anti ilustración se hilvana entonces con otro discurso que circula en América Latina desde fines de la segunda guerra mundial: el de la Guerra Fría, y su derivado: la Doctrina de Seguridad Nacional. Es la >. Llama la atención que en todo el Seminario no haya ni una sola referencia a extremismos o terrorismos de otro origen, como por ejemplo a los terrorismos de cuño nacionalista o regionalista, o de corte religioso y fundamentalista, o étnicos y culturales, tampoco al ideario anarquista, menos aun al terrorismo de Estado o a posturas que explícitamente justifican la violencia que a veces ejerce o puede ejercer el...

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