Introducción

Autor:Francisco Samper
Páginas:7-15

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La presente traducción de las Instituciones de Gayo tiene su origen en la revisión que hace algunos años emprendí sobre la que en 1943 publicara mi maestro Alvaro d’Ors. Este trabajo, encargado por el propio profesor d’Ors, derivó paulatinamente hacia un resultado que excedía con mucho el propósito original, y terminó por conformar una nueva traducción, cuyo nexo con la anterior resulta bastante tenue. En el tiempo intermedio se han publicado dos versiones más al español de la obra gayana: la bonaerense de Alfredo di Pietro, en 1967, y la preparada por un grupo de jóvenes profesores complutenses bajo la dirección del recordado Arias Bonet, en 1985. No obstante la calidad de dichos trabajos, considero que esta traducción que ahora presento contiene elementos nuevos, resultado de decisiones difíciles dirigidas siempre a ceñirse más fielmente al universo de las ideas jurídicas de Gayo. El lector, en todo caso, podrá confrontar con el texto latino de esta edición bilingüe, cuánto he alcanzado mis objetivos y dónde mi esfuerzo ha quedado insuficiente.

Los manuscritos de la obra

Nuestro conocimiento de las Instituciones de Gayo proviene de tres fuentes directas: en primero y principalísimo lugar, el palimsesto de Verona, descubierto por Niebuhr el año 1816 en la Biblio-Page 8teca Capitular de Verona, bajo las letras correspondientes a unas “Cartas” y “Polémicas” de San Jerónimo. Tras laborioso período de desciframiento y lectura, Studemund publica los resultados entre los años 1874 y 1884, pero aun a pesar de este esfuerzo, quedaba ilegible o perdida aproximadamente una décima parte de la obra. Las otras dos fuentes directas son de dimensiones más modestas: el papiro Oxyrhinchos XVII, 2103 (=0), que corresponde al Comentario IV entre los párrafos 68 y 72a, y al parecer proviene de una copia escrita hacia el siglo III, fue publicado por primera vez el año 1927, y el pergamino de Alejandría, o para ser más exacto, de Antinoe (=A), descubierto en 1933 y dado a conocer por V. Arangio-Ruiz, que contiene dos fragmentos, correspondientes el primero a 3, 153.154.154a.154b, y el segundo a 4,16-18.

Otros fragmentos y obras han servido para completar el texto de las Instituciones: ante todo, 14 pasajes recogidos del Digesto de Justiniano, los que unidos a los complementos que nos proporcionan gramáticos y filólogos, dejan reducida la ilegibilidad o inaccesibilidad a sólo una treintava parte del total. Es interesante anotar que los Fragmenta Augustodunensia, el llamado Gayo de Autún, no ha aportado prácticamente nada a la lectura del texto.

Desde la edición príncipe de Goeschen, en 1820, y las ya citadas de Studemund, han sido publicadas numerosas ediciones críticas de la obra, pero nosotros hemos tomado como base la aparecida en Leiden el año 1964, a cargo de M. David, cuyo texto es reproducido en la nuestra, salvo algunas correcciones ortográficas necesarias. A este texto hemos agregado las “Emendationes Gaianae “ debidas a R.G. Bóhm, y algunas más provenientes de otros autores, todas las cuales aparecerán debidamente consignadas al pie del texto latino. También acceden a la versión original las notas críticas, concordancias internas y con otras fuentes, más las valiosas reconstrucciones de los pasajes lagunosos, debidas particularmente a Goeschen, Studemund, Mommsen, Huschke, Seckel, Kuebler, Krueger y Lachman, de modo que la versión española se presenta libre de notas.

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La epoca y el ambiente de Gayo

Con bastante probabilidad de acertar, podemos fijar el nacimiento de Gayo en los tiempos de Adriano, tal como se deduce de un pasaje del Digesto (34,5,7 pr.) donde él mismo se sitúa como contemporáneo (nostra aetate) de un acontecimiento en que interviene el susodicho emperador. Por cuanto es autor de un comentario al senadoconsulto Orficiano, que fuera promulgado el año 178, hubo de sobrevivir a esa fecha, y resulta verosímil pensar que murió durante el principado de Cómodo, con lo que la época de su vida se ha de acotar aproximadamente entre los años 120 y 185 d.C. Las numerosas citas a emperadores contenidas en sus Instituciones, nos permiten todavía determinar con más precisión la fecha...

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