India: una potencia emergente y su rol en Asia Meridional dimensiones políticas, económicas y culturales en el siglo XXI.

Autor:Gaete Venegas, Gloria
Cargo:Ensayo
 
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India: an emerging power in Southeast Asia. Political, economic and cultural dimensions in the XXI century

INTRODUCCIÓN

Durante las últimas dos décadas, el foco político y económico se ha desplazado desde Estados Unidos y Europa hacia Asia y las nuevas potencias emergentes. Si no es en Japón, Corea del Sur o los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), el interés se centra en los ERICS, bloque compuesto por las principales potencias emergentes (Erasil, Rusia, India, China y, recientemente, Sudáfrica). De este conglomerado de países que ha dado que hablar el último tiempo, India será el centro de esta investigación.

Aunque India es un país milenario, grande en tamaño y población, al igual que China, su apogeo internacional se mantuvo hasta finales del siglo XVIII, pero recuperó su importancia en 1991, cuando implementó una serie de reformas de apertura económica que dieron paso a lo que hoy se conoce como "el milagro indio" y que se relaciona con

[...] el aumento de la tasa de crecimiento del segundo país más poblado del mundo, con 1.200 millones de habitantes, y que--según algunas proyecciones--para el 2030 superará a China, llegando a ser el país más poblado del mundo. Este crecimiento que bordeó el 3% entre 1950 y 1980, subió al 5,7% en los 90 y al 7,3% en la primera década de este siglo, fluctuando--algunos años--entre el 10 y el 12% medido en dólares. (Heine, 2013: 45).

Pero no son solo las reformas económicas y el resultado de estas lo que refleja la importancia de India: su poderío militar y nuclear son también aspectos imprescindibles.

El ascenso de la India está directa y causalmente ligado al deseo del país de transformar su prestigio en mayor influencia en el sistema político internacional, como se manifiesta en la voluntad de ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad con derecho a veto. (Sahni, 2013: 104).

La mayoría de los estudios sobre India se centran en su posición dentro de los ERICS, o en lo que algunos llaman IBSA (India, Erasil y Sudáfrica), pero estos estudios son a escala mundial y ven a estos países como las nuevas potencias emergentes y su papel en la política internacional. En cambio, otros centran la atención en el ámbito económico, debido al "milagro indio", o en aspectos puntuales como sus relaciones con Pakistán o China.

Lo que se quiere analizar en esta investigación es el papel de India como potencia emergente, pero en Asia Meridional o del sur, zona geográfica en que se encuentra el país, además de Pakistán, Nepal, Eangladesh, Eután, las Maldivas, Sri Lanka y Afganistán. Estos países conforman la Asociación Surasiática para la Cooperación Regional (SAARC, por su sigla en inglés). En consecuencia, el objetivo general del trabajo será describir los aspectos político, económico y cultural de India, como potencia emergente en Asia Meridional en el siglo XXI, a través de los siguientes objetivos específicos:

Primero, se analizará su rol político y militar en la región, a través de su conflicto con Pakistán, que data desde su independencia en 1947 y que aún no da señales reales de terminar y, además, su papel en la lucha contra el terrorismo en Afganistán.

A continuación, se estudiará el rol de la India en cuanto a la cooperación regional, pero centrándose en la SAARC, Finalmente, se intentará analizar la influencia cultural de India a partir de la importancia del hinduismo.

De acuerdo con lo anterior, nuestra hipótesis es que el rol de India en Asia Meridional se ve afectado principalmente por los conflictos con sus vecinos, como los problemas con Pakistán por Cachemira; el choque entre el islam y el hinduismo, y el terrorismo, Y son estos problemas los que impiden que India cumpla una función real y activa en la región, puesto que dicho país parte de la base de que le corresponde un rol de líder, que no puede cumplir debido a la fragilidad de sus relaciones en su región,

En cuanto a los aspectos metodológicos, nuestra investigación tendrá un carácter cualitativo, El análisis de contenido se basará en la revisión de diversas fuentes bibliográficas, como libros, artículos de revistas, sitios online y periódicos, entre otros.

Un concepto primordial para entender desde dónde se estudiará a India es su carácter de potencia emergente, que para Gratius es un país que:

[...] se encuentra en un proceso de transformación de su posición internacional a otra más elevada: potencia pequeña a mediana, mediana a grande o grande a global [...] como potencias emergentes se pueden identificar ante todo cuatro países: China, India, Brasil y Sudáfrica (2008: 4).

En la actualidad, el ejemplo más notable de potencias emergentes son los BRICS, nombre que les dio Goldman Sachs (2002), al señalar que en algunas décadas "el crecimiento generado por los grandes países en desarrollo, especialmente los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) podría convertirse en una fuerza mucho mayor en la economía mundial de lo que es ahora, y mucho más grande que muchos inversores esperan actualmente (1)". Cabe destacar que Sudáfrica solo ingresó al grupo en 2011.

Otros autores, como Steinberg (2008), definen a las potencias emergentes como los BRIC, en que caben Brasil, Rusia, India y China, además de otros países posibles, La discusión se encuentra alrededor de uno de estos países, ya que algunos autores señalan que:

Rusia está de más en el grupo, ya que no es una potencia emergente, sino que es una en declinación, Este debate, como todos aquellos que implican cuestiones de jerarquía en el orden internacional, ha llevado a plantear numerosas siglas alternativas --como Ble, IBSA, BRICSAM y otras por el estilo--, que añaden, a gusto del consumidor, países como México, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía y otros (Heine, 2013: 68).

De lo que sí se está seguro, como lo explica Sahni, es que "en la actualidad, con el aumento de su poder, India ya es una potencia media en ascenso, o lo que denominamos una potencia emergente" (2013: 103).

Para seguir desglosando los conceptos de potencias y así poder catalogarlas mejor, podemos distinguir entre:

Potencias blandas (soft powers) o potencias duras (hard powers), según los recursos que utilizan: militares, económicos, diplomáticos o culturales. Conforme a ello, aparte de los denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que se basan en el potencial económico, se pueden identificar otros países emergentes de proyección global: en cuanto a poder duro o militar, Pakistán (la única potencia nuclear islámica) e Irán (potencial potencia nuclear). Por su peso económico destacan México y Sudáfrica, y en cuanto al tamaño de población, cuentan también Indonesia, Pakistán, Bangladesh y Nigeria (Gratius, 2008: 3).

Es en este punto donde se unen los conceptos de poder y potencias emergentes, de manera que ya podemos observar la importancia económica de India y la razón de que esta investigación centre la atención en ámbitos políticos, militares, de cooperación y culturales, para así observar otras esferas de desarrollo de India.

No hay duda alguna de que India es una potencia emergente y que se ha concentrado en desplegar su papel dentro de los BRICS. Por esta razón, se procurará analizar a India desde otro ángulo: dentro de la región a que pertenece y así intentar estudiar su rol no como potencia emergente, que se conoce, sino como potencia en su propia región.

EL CONFLICTO CON PAKISTÁN

El origen del conflicto entre India y Pakistán se remonta a 1947, cuando India se independizaba de Gran Bretaña. En esa época, la mayoría musulmana formaba su propio Estado y se separaba de India en lo que hoy es Pakistán:

Cachemira iba a emerger rápidamente como la oportunidad de definir, en términos de identidades enfrentadas, los dos nuevos Estados. De esta manera, la integración de la mayor parte de Cachemira, de mayoría musulmana, a la República India se convirtió en la bandera del Estado-nación indio secular, mientras que el discurso pakistaní describió al Estado indio como opresor de la población musulmana, se nombró a sí mismo defensor de los hermanos amenazados en Cachemira y en el resto de India, y reforzó la idea de Pakistán como tierra para ellos (Masferrer, 2005: 207).

Es en torno a este territorio que gira el conflicto entre ambos Estados, conflicto que incluso al cabo de 70 años, aún no se ha resuelto. Frente a esto, podemos encontrar tres posturas que intentan explicar a quién debiera pertenecer Cachemira:

La postura independentista entiende que Cachemira es una nación cuya identidad propia reside en la religión mayoritaria, el islam sufí, y en una historia de lucha contra la dominación exterior. La segunda versión considera que la identidad de Cachemira descansa en la naturaleza islámica de su población, por lo que debería formar parte de Pakistán [...]. Según la tercera postura, la identidad propia de Cachemira responde a la influencia del hinduismo en la región, por lo que una India secular y democrática constituye el mejor marco en el que preservar la cultura cachemir (Dorronsoro, 2002: 74).

En el siglo XX hubo dos grandes guerras entre estos dos Estados, cuyo foco principal fue Cachemira y la lucha por el territorio. Además de esto, la región se ha visto afectada por constantes ataques terroristas que han transformado a "Cachemira en la arena simbólica donde las identidades nacionales se definían y contraponían, homologando la construcción del 'otro' en términos antagónicos y convirtiendo, para siempre, la desconfianza mutua como factor psicológico preponderante en las relaciones bilaterales" (Masferrer, 2005: 207).

Al principio, el conflicto giró en torno a la identidad y el nacionalismo, esto es, a quién debía pertenecer el territorio de Cachemira, pero en la década del noventa se produjo la "islamización" de la violencia, reflejada en los ataques a la comunidad hindú...

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