Entre la geografia y el mundo: America latina ante el sistema global.

Autor:Fermandois, Joaquin
Cargo:Ensayo
 
EXTRACTO GRATUITO

Between geography and the World: Latin America and the global system

LA FUENTE: EXPERIENCIA DEL SIGLO XX

Vistas las cosas desde la distancia, a un observador extra continental le hubiera parecido que en 1967, con salvedad del caso cubano, se habia llegado a una culminacion respecto a la identificacion de America Latina con el sistema interamericano. Ello suponiendo el ideal de que los intereses y las metas de America Latina coincidian con los de EE.UU. Si algo habia de esto--que por lo demas ha sido una manera significativa de ver las cosas de una parte de nuestra region--el apogeo de esta tendencia, habia sido un breve aumento de intensidad entre fines de los anos treinta y comienzos de los sesenta. La relacion de identidad parcial con EE.UU. es muy anterior a la epoca del "buen vecino" y, por cierto, va a ser un factor relevante en el futuro previsible de las relaciones interamericanas. No ha sido ni sera, sin embargo, la unica forma de mirar al mundo desde el sur del mundo.

Desde luego, Europa habia constituido una fuente casi exclusiva de las miradas extra continentales desde la Ilustracion hasta comienzos del siglo XX, por lo menos en gran parte de America Latina. El periodo de auge de la identificacion interamericana, en el sentido de convergencia entre el norte y el sur, habia visto tambien disensos, tanto en torno a las guerras mundiales, a algunas intervenciones norteamericanas, o a algunos aspectos sustanciales en el periodo de la Guerra Fria. Lo mismo sucedia con los debates al interior de los paises, en cuanto a la forma de relacionarse con el mundo y al significado de los distintos actores y procesos. El surgimiento del antinorteamericanismo como una de las formas de identidad latinoamericana, proviene del siglo XIX, y no aparecia demasiado abatida durante la Segunda Guerra Mundial, ni en las primeras dos decadas de la Guerra Fria.

Con todo, lo que sobresalia con mas fuerza desde la conferencia panamericana de 1936 hasta --casi en un estertor--la reunion de presidentes de Montevideo de 1967, fue la busqueda de politicas coherentes con EE.UU. de parte de la gran mayoria de los paises latinoamericanos. Algunos momentos estelares de este proceso fueron el Tratado de Rio de 1947, la conferencia de Caracas de 1954 y--muy comprensible--la crisis de los misiles en 1962. Quizas no fue lo mas importante, pero si fueron episodios de primera pagina. Los dos primeros, por cierto, muy debatidos en ese entonces y despues. Con todo, no dejo de verse lo que sucede en muchas epocas historicas dominadas por un fenomeno, donde existe una corriente principal que la posteridad ve como la esencia misma del hecho, y donde existe una segunda corriente distinta o hasta contraria, mas sumergida, pero que no es menos definitoria del total de la realidad.

Lo que emerge en el momento en que se fundo el Instituto de Estudios Internacionales en 1966, y la revista Estudios Internacionales, en 1967, es la aparicion gradual de la conciencia de la multipolaridad que nunca dejo de existir, pero que en estos momentos adquiria mas personalidad y proposito. En la post Guerra Fria se ha puesto el enfasis en la bipolaridad EE.UU./ URSS. Esta, sin embargo, en su tiempo estuvo siempre asentada sobre una lava subterranea que era una multipolaridad persistente, que hacia sentir su fuerza tras la primera decada de la Guerra Fria.

Era concomitante a este fenomeno un hecho fundamental de la Guerra Fria y tambien de todo el proceso ideologico de los siglos XIX y XX: que existe un camino intermedio, relativamente equidistante, a veces mas cercano a uno u otro polo, y tambien cosechando de ambos; camino que de forma insuficiente se puede describir como el dilema entre socialismo y capitalismo. En la epoca de la Guerra Fria esto fue lo que trataba el discurso de un tercer camino, una tercera posicion, un tercer mundo, una via distinta para encarar el desarrollo social y economico. En todo caso, se ensenoreaba la cultura del "cambio", (1) porque esencialmente se trataba de un "tercerismo" enfocado en lo economico y social antes que en lo politico, donde el relieve de la democracia, en cuanto modelo occidental o liberal, no tenia el mismo perfil que despues del fin de la Guerra Fria. En general, convivia con expectativas de regimenes politicamente autoritarios, aunque no se confesaba de esta manera. Hasta los anos 1970, inclusive, era raro que esta posicion se enfocara al socialismo democratico de cuno occidental.

Eso si, en epocas anteriores a 1939, podia expresar una admiracion por el New Deal de F.D. Roosevelt, y hasta por el fascismo italiano como una tercera via, en unos pocos casos no habiendo contradiccion en ello. Durante la Guerra Fria, en cambio, en general esto tuvo un tono de critica antioccidental y no de los modelos marxistas. Incluso, coincidiendo con alguna sociologia de la modernizacion, se podia ver a la Union Sovietica de Stalin o a la China de Mao como "dictaduras de desarrollo". Los regimenes del nacionalismo arabe, por ejemplo, eran considerados segun este aspecto y, al mismo tiempo, se identificaban al menos externamente con una vision como esta. El lenguaje politico latinoamericano estaba muy penetrado por esta vision de "tercerismo", aunque convivia tambien con un pro norteamericanismo que escasamente se modulaba en un lenguaje formal, pero si reflejaba a una parte amplia de la conciencia latinoamericana, y, en tercer lugar, con una conciencia muy formalizada de admiracion por la trayectoria de los sistemas comunistas o de otras revoluciones radicales, especialmente a partir de 1959 con la Revolucion Cubana. (2)

Cuando Claudio Veliz anuncia, en el primer numero de la revista, que emerge un mundo distinto a aquel dominado solo por las grandes potencias, tenia tambien en mente toda esta realidad que no se reflejaba totalmente, si se tiene en cuenta el numero de los gobiernos, sino que tiene como referencia a la cultura politica de la region. (3) Existen factores politi cos y diplomaticos que tienen una permanencia en el tiempo y que corresponden a una especie de conductismo del Estado. Y existen tambien, sobre todo en epocas de turbulencias y de fracturas en torno a la valoracion del orden mundial, tendencias que tienen que ver con debates y azares de la cultura politica de las sociedades, en lo que convencionalmente se llama endogenos, al menos donde existe algun grado de flexibilidad. (4) Era tambien una proyeccion que tenia raices historicas. El Brasil republicano, desde la Primera Guerra Mundial definio su interes como uno de convergencia con EE.UU.; era parte de su aspiracion el ser considerado un actor global. Pasado el periodo de las guerras mundiales, en Brasil y Argentina--y en todo el continente--tenia algun grado de validez la gran pregunta de la Guerra Fria acerca del orden bipolar: ?hacia donde habia que orientarse? Por supuesto, la antigua tercera posicion del general Peron, presumiblemente concomitante con el no alineamiento, era parte integral de este dilema; una respuesta al mismo. En todos estos anos, Brasil, Argentina y Mexico, mantuvieron relaciones diplomaticas con la URSS, y en el caso de los dos paises sudamericanos se dio un incremento de los vinculos comerciales que perduro hasta comienzos de la decada de 1980. Al mismo tiempo, los gobiernos latinoamericanos, escuchando su tradicion y un deseo profundo de lo que podemos llamar su opinion publica, aceptaban que el punto de vista europeo--en la medida que existia como tal--era el que menos division podria producir en el pais y que no estaba en las condiciones de la segunda mitad del siglo XX, tenido por una sombra hegemonica. La visita del general De Gaulle, en 1964, simbolizo esta nueva aproximacion y el mismo presidente de Francia lo pensaba de esta forma. No existia un giro drastico en las relaciones, pero si habia un tono politico que admitia mas voces. (5)

La intervencion de EE.UU. en Republica Dominicana--aunque como transaccion fue finalmente asumida por la OEA--significo un fin mas real que simbolico al dominio de la total identidad de intereses entre los paises latinoamericanos y Washington. Los mismos gobiernos militares de contenido antimarxistas, como en Argentina y Brasil, sostenian relaciones regulares con la Union Sovietica y no recibian ninguna critica al menos oficial desde Moscu. El surgimiento de estos gobiernos militares se debio mas a la evolucion interna y a la cultura politica que antecedia la Guerra Fria, que a esta, al menos si la entendemos como division bipolar del globo. En cambio, si la entendemos como parte de una lucha por sistemas alternativos, que tenia raices en la vida publica de la gran mayoria de los paises de la region, como fenomeno tanto interno como externo, pero a la vez emergido desde el corazon de cada una de las sociedades, entonces si que la Guerra Fria ocupaba un papel en este escenario. Lo mismo vale para la...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA