La diplomacia chilena hacia los paises arabes: entre posicionamiento estrategico y oportunismo comercial.

Autor:Baeza, Cecilia

La diplomacia chilena ha desarrollado en los últimos años una política activa en el terreno comercial hacia los países árabes y, en menor medida, en relación con la cuestión palestina. Nos proponemos en este artículo analizar cuáles son los principales motivos y actores de esta nueva cooperación Sur-Sur, subrayando en particular el papel de la colectividad chileno-árabe.

PALABRAS CLAVE: política exterior chilena; relaciones chileno-árabes; cooperación Sur-Sur; diáspora árabe-palestina.

Over the recent years Chilean diplomacy has developed an active policy in support of increased trade with Arab countries, and to a lesser extent, in relation to the Palestinian issue. In this article, we analyze the key motivations and actors of this new South-South cooperation, stressing the role of the Chilean-Arab community.

KEYWORDS: Chilean foreign policy, Chilean-Arab relations, South-South cooperation, Arab-Palestinian diaspora.

Chilean diplomacy vis-á-vis Arab countries: from strategic positioning to commercial opportunism.

INTRODUCCIÓN

La política exterior chilena hacia los países árabes conoce desde unos años un impulso importante. Los tres últimos Presidentes--Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera--realizaron todos por lo menos un viaje oficial a un país árabe durante su mandato. Tales viajes presidenciales eran hasta ahora más que escasos en la historia diplomática chilena ya que la última y única visita de este rango al mundo árabe fue la de Salvador Allende a Argelia en 1972. Constituyen un claro indicador de la actividad diplomática chilena que, como lo veremos, se ha centrado en el terreno comercial y en menor medida en la cuestión palestina.

Esta nueva cooperación Sur-Sur se encuentra todavía en su etapa inicial. Si bien estamos lejos de la intensidad de intercambios alcanzada con la región Asia-Pacífico, el acercamiento de Chile hacia los países árabes representa un hecho diplomático suficientemente llamativo como para detener la atención. Existen sin embargo muy pocos estudios. Los que hemos encontrado tratan de la posición de Chile ante la guerra de Irak en 2003 y de la diplomacia chilena frente a la cuestión palestina desde 1947 (1) (Fermandois, 2008; Rumié, 2009). Quedan entonces por explorar muchos aspectos.

Nos proponemos en este artículo analizar cuáles son los principales motivos y actores del proceso iniciado a mediados de la década del 2000. Sostenemos que el acercamiento con los países árabes se inscribe en la tradición diplomática chilena y que la originalidad de estos vínculos proviene más bien de la influencia de ciertos actores sociales. Esto nos permite recordar el papel de los factores internos en la elaboración y conducción de una diplomacia.

Tras una primera parte en forma de balance y puesta en perspectiva histórica de la política exterior de Chile hacia los países árabes (2), nos interesaremos en el significado estratégico del posicionamiento chileno. Estudiaremos cómo Chile busca ampliar su política exterior en el mundo árabe sin crear tensiones con los Estados Unidos o con Brasil, potencia emergente líder en el acercamiento hacia los países árabes en América del Sur. Examinaremos en particular la posición de Chile respecto de la cuestión palestino-israelí. En la tercera parte se centrará la atención en los intereses económicos y comerciales en juego en la política exterior chilena en la región, así como en los retos pendientes para profundizar los intercambios. Mostraremos finalmente de manera transversal cómo la evolución de la diplomacia chilena hacia el mundo árabe se vincula estrechamente con el compromiso y la influencia creciente de la diáspora árabe-palestina de Chile respecto de la región de sus antepasados.

UNA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR CHILENA HACIA LOS PAÍSES ÁRABES

Chile desarrolla desde la presidencia de Ricardo Lagos (2000-2005) una diplomacia inusualmente dinámica hacia el mundo árabe. En enero de 2005 el Presidente viajó a Egipto y fue el primer Jefe de Estado chileno en dirigirse a la Liga Árabe. Chile se convirtió así en el segundo Estado no-árabe, junto con Brasil, en integrar la Liga Árabe como miembro observador permanente. Según Luis Palma, entonces encargado de la zona Medio Oriente y África en el Ministerio de Relaciones Exteriores chileno, la visita del Presidente fue minuciosamente preparada, debido a que debía expresar el claro interés del gobierno chileno por estrechar lazos con esta región del mundo (Al Damir, 03/2005: 16). El mismo año, Chile participó en la organización de la primera Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA) convocada por el gobierno de Lula en Brasilia (MINREL, 25/03/2005). El presidente Lagos asistió en mayo a la cumbre, junto con los mandatarios de 10 otros países sudamericanos y de 22 países del mundo árabe (Vagni, 2005: 101). El Presidente argelino Abdelaziz Bouteflika y el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, aprovecharon esta oportunidad histórica para realizar sucesivamente una visita oficial a Chile en el marco de sus giras regionales. Hasta entonces, nunca un líder palestino de este rango había sido recibido en La Moneda. En menos de un año, Ricardo Lagos había sentado las bases para nuevas relaciones chileno-árabes.

Esta política se vio de hecho confirmada por los sucesores de Ricardo Lagos. El Ministro Secretario General de la Presidencia, José Antonio VieraGallo, visitó los Territorios ocupados palestinos en noviembre de 2008 (La Nación, 17/11/2008), mientras que la Presidenta Michelle Bachelet viajó hasta Doha (Qatar) en marzo de 2009 para estar presente en la segunda Cumbre ASPA (Cooperativa, 30/03/2009), y recibió oficialmente el dirigente de la Autoridad palestina en su segunda gira en Sudamérica, en noviembre de 2009 (La Nación, 25/11/2009). De manera tal vez menos previsible, la diplomacia del nuevo gobierno de derecha de Sebastián Piñera (2010-2014) se ha inscrito en la continuidad de la política iniciada por la Concertación respecto de los países árabes. En enero de 2011, Chile se sumó a la ola regional de reconocimiento del Estado palestino (MINREL, 07/01/2011). Serial más fuerte aun, apenas dos meses después, el presidente realizó una visita presidencial inédita a Palestina en una gira por el Cercano Oriente, donde también pasó por Israel y Jordania (El Mercurio, 05/03/2011).

Uno de los rasgos más originales de esta política exterior consiste en la implicación de la diáspora árabe-palestina de Chile, a la vez como factor de influencia y de legitimación de la diplomacia chilena. Según las instituciones de la colectividad, en Chile los descendientes de inmigrantes palestinos serían más de 350.000. Desde el inicio de la década del 2000, una decena de organizaciones fueron creadas o reactivadas, en reacción al comienzo de la Segunda Intifada en Palestina (Baeza, 2005). Entre ellas destacan la Federación Palestina, entidad creada en 1984 para representar el conjunto de la colectividad ante las autoridades chilenas y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), y la Fundación Palestina Belén 2000, creada en 2000 por los empresarios Mario Nazzal, Alberto Kassis y José Said. Al principio, la Fundación fue creada con una meta precisa y puntual: se trataba de participar en la restauración de la ciudad de Belén (Palestina) para el Jubileo del año 2000, pero con los años fue ampliando sus actividades a donaciones caritativas (principalmente destinadas a Palestina), a la promoción empresarial (tanto entre empresarios de origen árabe en Chile, como entre Chile y el mundo árabe) y a la abogacía (defensa de la causa palestina ante el Gobierno de Chile). Estas organizaciones suelen expresarse sobre las orientaciones de la política chilena en los países árabes, algunas veces criticando las posiciones del gobierno en funciones otras alentando el estrechamiento de las relaciones inter-regionales. Cuentan con enlaces en los partidos políticos (parlamentarios o miembros de gobierno, ellos mismos de ascendencia árabe-palestina (3)) que les permiten mantener un diálogo regular y de alto nivel con los actores de la diplomacia chilena.

A nuestro juicio, tal participación de la diáspora árabe-palestina no debe leerse, como la intromisión de un interés particular en la elaboración de la política exterior chilena. Como lo ha demostrado Yossi Shain para el caso estadounidense (1999), las relaciones entre el Estado y las instituciones diaspóricas se caracterizan por su reciprocidad, ya que la influencia de estas últimas depende de la compatibilidad de sus reivindicaciones con la identidad internacional del Estado. En el caso chileno, esto equivale a integrar el > que ha dominado en el manejo de la política exterior en período de democracia, en particular desde los años 1990. Si retomamos la definición de Heraldo Muñoz, este se define principalmente por su énfasis en el derecho internacional y por el reconocimiento práctico de las realidades del poder mundial (Muñoz, 1984). Ambos elementos se encuentran en el discurso elaborado por las principales organizaciones árabes-palestinas en Chile: el tema palestino es así sistemáticamente abordado desde el punto de la legalidad internacional y del multilateralismo, mientras que el acercamiento con los demás países árabes es defendido por su dimensión comercial. No existe en Chile, entre las grandes instituciones citadas, posiciones mucho más críticas o radicales frente al orden mundial (4). Por su lado, el Estado chileno utiliza la presencia árabe-palestina en el país como argumento legitimador para justificar el estrechamiento de las relaciones con el mundo árabe. El discurso de Ricardo Lagos ante los Estados de la Liga Árabe es así característico del uso estratégico de este recurso simbólico:

>. [...] > (Al Damir, 03/2005: 17).

La presencia en las reuniones realizadas en Egipto del Ministro de Educación Sergio Bitar, el mismo de origen sirio, tuvo también su importancia. El hecho de que el ministro chileno pudiera intervenir > (Al Damir, 03/2005: 19)...

To continue reading

Request your trial