Diez desafios para América Latina en la decada 2010-2020: ¿Hacia un neo regionalismo emergente?

Autor:Neumann, Raúl Allard
Cargo:Documentos

UNA REGIÓN DIVERSA QUE SIRVA DE PLATAFORMA PARA INICIATIVAS COMUNES.

América Latina, más que una denominación geográfica es una expresión político-internacional ya consolidada que identifica a un conglomerado diverso de países ex colonias españolas, portuguesas o francesas en el continente que son reconocibles como región con sentido de pertenencia a nivel de la comunidad internacional. Pese a sus diferencias, el concepto se complejiza y completa con la denominaciÓn más amplia de >, para incluir al Caribe insular de habla inglesa o ex colonias americanas inglesas y holandesas, en general. Por medio de diversos referentes aspira a tener una voz más concordante con su realidad territorial y demográfica en beneficio del desarrollo de sus pueblos, mientras otros sostienen que su influencia relativa más bien decrecería fruto del ascenso del Asia y otras áreas emergentes.

De modo creciente, los intercambios, escenarios, debates y oportunidades son globales y se presentan a nivel mundial y ese es el ámbito también en que deben tratarse grandes temas emergentes que exceden a las jurisdicciones nacionales. Está claro también que el refuerzo del multilateralismo, que refleje las actuales realidades en lo político, comercial y otros campos, va en beneficio de los países en desarrollo.

Esa mundialización no inhibe sino que hace necesaria, en el cambiante escenario de la primera parte del Siglo XXl, una articulación regional que permita y asegure un posicionamiento activo y eficaz, en beneficio de sus pueblos.

Es posible advertir que el avance de nuestra región en lo político, económico y social puede redundar en un peso relativo mayor, en la medida en que se aborden positivamente los desafíos que se presentarán entre el 2010 que ya expira y el año 2020. A continuación, y como aporte al debate público se indican --sintéticamente-- algunos desafíos y tendencias que podrían configurar modalidades renovadas de cooperación regional:

  1. CONSOLIDACIÓN DE LA DEMOCRACIA

La consolidación democrática ha sido una tendencia en la región en las dos últimas décadas y en lo sustantivo es un elemento fundamental para la vivencia del pluralismo y los derechos humanos y un desarrollo integrador. Aparte de Cuba, los gobiernos de la región han sido elegidos por las vias democráticas.

Diversos instrumentos internacionales han reforzado los procedimientos democráticos en cuanto a elecciones, derechos fundamentales a la asociación y la expresión y posibilidades reales de la oposición de ser gobierno si así lo deciden los pueblos por las vías constitucionales y legales. EI tema de la democracia ha sido preocupación del sistema interamericano y la OEA, justamente, motivado porque aunque siempre la protección y el ejercicio de la democracia han estado presentes en las formulaciones teóricas y en el discurso, salvo excepciones, no lo ha sido así históricamente en los hechos.

Una expresión de esta tendencia es el Protocolo, acordado recientemente en la Cumbre de Guyana noviembre del 2010 en el marco de la UNASUR, que contiene criterios específicos y objetivos en materia de derechos políticos y democracia, así como promoción de sanciones políticas y diplomáticas en coordinación con otros esfuerzos internacionales de defensa de la democracia, cubriendo el acceso a funciones de poder y la continuidad democrática.

La mima línea se ratificó en diciembre del 2010 en Mar del Plata, Argentina, en la XX Cumbre Iberoamericana en la cual se adoptó la declaración > que establece un procedimiento en caso de amenaza de ruptura o alteración del orden democrático que afecte gravemente a un país, de lo que se dará cuenta a todos los miembros para la adopción de medidas concertadas. Si el orden constitucional se rompe se puede llegar por consenso a la suspensión del país.

Sin duda este tipo de definiciones se refuerzan mutuamente con otras como la Carta Democrática de la OEA --que después de una década está en proceso de profundización-- y las cláusulas democráticas insertas en diversos tratados, lo que facilitará el diálogo al interior de la región y también con el Sistema Interamericano, la Unión Europea y el resto del mundo.

Según la encuesta de Latinobarómetro difundida en diciembre del 2010 y llevada a cabo en 18 países latinoamericanos, una proporción creciente de más del 60% de la población estima que la democracia es preferible a otro sistema (un porcentaje similar al de la aprobación que obtiene la empresa privada) y 44% se manifiesta conforme con el funcionamiento de la democracia en sus países. Sin duda un ambiente de opinión importante para procesos que deberán afianzarse en los próximos años y un desafío permanente de buen gobierno y transparencia para líderes, gobernantes, partidos y la >, en general.

  1. CRECIMIENTO Y APERTURA ECONÓMICA: INSERCIÓN MUNDIAL Y NUEVOS ÉNFASIS Y MODALIDADES EN INTEGRACIÓN REGIONAL

    El denominado Consenso de Washington de comienzos de los años noventa ha quedado superado por su condición de políticas recomendadas o impuestas desde organismos como el FMI como condición de ayudas y préstamos y lo que se interpretó como un llamado al desarme del Estado de funciones necesarias para orientar a los mercados y promover el desarrollo social, más allá de que ciertas tendencias relativas a apertura comercial, mayor peso del sector privado, IED y otras son parte de las políticas de la mayoría de los países. En todo caso, a los pocos años, el Banco Mundial, uno de los componentes del Consenso --según la expresión difundida por J. Williamson-- abogó por la necesidad de un Estado moderno y eficaz, idea reforzada por los paquetes de estímulo fiscal a las economía con motivo de la crisis subprime y financiera del 2008, que tuvo origen en los países desarrollados.

    El regionalismo abierto, propuesto por la CEPAL en diversos documentos entre 1990 y 1994 reflejó un llamado a conciliar las interdependencias tanto en la apertura de las economías al interior de la región latinoamericano, como en un comercio mas abierto con el resto del mundo. Ha sido importante en cuanto ha servido como base para políticas nacionales, incluso en países con énfasis y estrategias distintas en algunos aspectos, como Brasil y Chile. En general, admite más de una interpretación, desde su formulación original por Peter Drysdale, cientista político de la Universidad Nacional de Australia que al formularlo tuvo más en vista el tipo de apertura gradual y voluntaria del APEC y para quien lo abierto implicaba la adopción de los acuerdos multilaterales de la OMC en materia de liberalización del comercio de bienes(Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATTS, 1947 y 1994) y servicios General Agreement on Trade in Services (GATTS, 1994). Ha sido también criticado por algunos por significar una apertura considerable para algunas economías no preparadas para ello en los años noventa y también porque si bien aboga por la equidad y la coordinación productiva y de políticas, no sería un elemento central de la propuesta.

    En la realidad actual, países como Brasil --identificado como potencia emergente y parte del BRIC junto a China, Rusia e India-- y México han diversificado su producción y exportaciones y otros como Chile y Argentina han avanzado también en la internacionalización de sus empresas.

    La realidad de la década que se inicia presenta una situación distinta de la de hace 20 años, en la mayor diversidad al interior de la región, en las nuevas oportunidades que ofrece el mundo emergente y en las que se pueden reabrir luego de que se superen las restricciones y secuelas post crisis de 2008 y 2009, particularmente en Estados Unidos y Europa. También los desafíos que presentan los temas emergentes que mencionaremos más adelante.

    Se postula avanzar a nivel internacional hacia un sistema comercial más abierto, equilibrado, justo y transparente.

    América Latina presenta a fines del 2010 un escenario complejo en que junto a su participación en los mecanismos multilaterales de regulación del comercio los distintos países forman parte de instancias subregionales de integración y suscriben una amplia gama de tratados y acuerdos comerciales bilaterales con países de dentro y fuera de la región latinoamericana. En el caso de Chile, el país ha ampliado su apertura unilateral de fines de los años setenta y ochenta con la apertura negociada durante los cuatro gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia con los Presidentes Aylwin, Frei Ruiz Tagle, Lagos y la Presidenta Michelle Bachelet --actualmente a cargo del programa de la Mujer de las Naciones Unidas--, lo que está siendo continuado por el Gobierno del Presidente Piñera. En total, 28 tratados de libre comercio con 58 países y conglomerados--incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y China, se acaba de ratificar el TLC con Turquía, se suscribió uno con Malasia y se negocia con Viet Nam; simultáneamente es miembro de ALADI y miembro asociado de la CAN y el MERCOSUR y miembro de APEC y otras instancias.

    Por su parte, una potencia emergente como Brasil ha diversificado su producción y exportaciones, es una potencia alimentaria mundial, tiene vastas reservas petrolíferas--que requerirán grandes inversiones por hallarse bajo el fondo del mar y desarrolla una política asertiva en los foros internacionales e incluso en continentes como África. Sus grandes empresas como Petrobras,Vale Rio Doce y otras operan a escala global. La encuesta de Latinobarómetro de diciembre 2010 le asigna una influencia en la región superior a la de Estados Unidos dando base a tesis como la del cientista político y diplomático Heraldo Mufioz sobre un > relativo entre los Estados Unidos y América Latina, que en verdad sería más real en lo que respecta a América del Sur. La continuidad política del Presidente Lula y la futura Presidenta Dilma Rouseff es otro elemento positivo.

    Argentina y Brasil son los miembros mayores del MERCOSUR junto con Uruguay y Paraguay, constituyendo una unión aduanera imperfecta que se ha visto...

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