Argentina con China: el riesgo de la bonanza.

Autor:Miranda, Roberto
 
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Argentina with China: the risk of prosperity

INTRODUCCION

En las relaciones internacionales de Argentina, asi como en las de otros paises latinoamericanos, Asia paso a ocupar un lugar relevante en su politica exterior. La demanda asiatica de petroleo, cobre y soja, por mencionar los productos mas destacados, facilito un crecimiento economico impensable para America Latina en general y Sudamerica en especial, debido a las proporciones en que se dio tal crecimiento. Naturalmente, en todo este proceso China fue el actor internacional por excelencia, y en ella Argentina encontro un socio sumamente valioso, que no solo genero una realidad de intercambio comercial fructifero sino tambien grandes expectativas para el pais sudamericano en otros aspectos de la relacion.

El objetivo de este trabajo es analizar las caracteristicas del bilateralismo de Argentina con China, a fin de determinar la perspectiva de este bilateralismo como relacion interdependiente. Precisamente la asimetria entre ambos paises se ha moldeado en la interdependencia a traves de la cual dividieron ganancias relativas. Para Argentina este esquema ha sido enormemente beneficioso, sobre todo por la condicion politica y economica en que se encontraba el pais a principios de siglo. Sin embargo, a lo largo del analisis, tendremos en cuenta una de las premisas fundamentales de Robert Keohane y Joseph Nye (1988: 23-25), al afirmar que solo existe interdependencia siempre y cuando en la interaccion de efectos reciprocos uno de los actores no decline hacia una situacion de dependencia.

LAS MIRADAS SOBRE EL BILATERALISMO

La mayoria de los estudios e investigaciones realizados en torno al impacto chino en America Latina coincide en que, como mercado, el pais asiatico ha sido una oportunidad que la region no ha desaprovechado. En este sentido, Ralf Leiteritz (2012:79) senala que entre China y America Latina se establecio una relacion simbiotica de base economica. No obstante, un analisis mas preciso revela que esa relacion no ha sido homogenea para toda la region, porque en el vinculo con China, Argentina, Brasil y Chile fueron paises >, mientras que en Mexico y paises centroamericanos se produjo mas tension que cooperacion con Beijing. Mas aun, el citado analisis subraya que el efecto da la relacion con el pais asiatico fue porque el > (Montenegro, Pereira y Soloaga, 2011: 344, 360).

En lo que respecta a Argentina, cobro fuerza una percepcion optimista sobre sus relaciones con China. Carlos Escude (2011), a partir de su teoria de politica exterior, destaca que en el realismo periferico de Argentina, el pais asiatico deberia ocupar el lugar de Estados Unidos. Ello debido a que, por un lado, quedo demostrado que las economias de China y Argentina son complementarias, como en el caso de este pais y Gran Bretana en la segunda mitad del siglo diecinueve y en gran parte del pasado. Por el otro, porque Estados Unidos > a Argentina, lo cual -segun Escude--no ocurrio con China. Al mismo tiempo, se valora el efecto favorable que ha tenido el perfil de especializacion de Argentina, a traves del aumento de las cantidades exportadas a China mas que por el precio, que le permitio al pais > (Bianco, Porta y Bismara, 2007: 141-143).

El perfil de especializacion de Argentina condujo a que la dinamica de la relacion bilateral se asentara particularmente en el aspecto comercial, al punto que China fue ocupando un lugar relevante en las exportaciones de Buenos Aires > (Bouzas, 2009: 285). A proposito de esta realidad, se analiza que el interes argentino por una China compradora fue tan superlativo que incluso relego a los paises del sudeste asiatico, pese al incremento de las ventas a estos (Rubiolo, Morero y Santillan, 2010:101-102). Pero el entusiasmo por China tuvo su costado inquietante.

En efecto, por un lado los ingresos de la soja, al no volcarse en una politica industrial de cambio estructural para alejarse de la volatilidad de los precios de los productos primarios, mantuvo la vulnerabilidad externa como consecuencia de la > (Costantino, 2013: 94-95). Por otro lado, porque China busco > a Argentina mediante >, alineandolo en una relacion tipica del esquema Norte-Sur. De manera que Beijing ha utilizado > (Oviedo, 2010:501).

EL RIESGO

No hay duda de que China ha sido absolutamente clave para que Argentina se reacomodara como pais. Se convirtio en una alternativa cierta y fructifera, abriendole margenes de maniobrabilidad internacional, en circunstancias de que Argentina era un pais encapsulado por Estados Unidos y Brasil. El vinculo con China, en lugar de ser una decision autonomista, fue una oportunidad real para impulsar autonomia. Este concepto parecio estar presente en la politica exterior argentina como consecuencia de las relaciones interdependientes con el pais asiatico. A traves de estas relaciones se insinuo el fortalecimiento de la estrategia diversificadora de las relaciones exteriores, objetivo que Argentina por mucho tiempo trato de consolidar. Por otra parte, el gobierno creyo que habia encontrado una fuente de financiamiento para el desarrollo, mientras padecia la penalizacion norteamericana en el acceso a la inversion por sus desobediencias economicas y politicas (Miranda, 2012).

En Argentina se suponia que la muy buena relacion con China brindaria autonomia frente a otros actores, sobre todo ante las grandes potencias y los poderes transnacionales. Por cierto, la explosion exportadora fue un gran respaldo para el pais en algunas cuestiones fundamentales que debio afrontar, por ejemplo, durante las negociaciones relativas al default. En otras palabras, Argentina no solo tuvo capacidad de decision propia, sino que--aun mas trascendental- pudo sostener lo decidido. Sin embargo, en la propia relacion con China la autonomia estuvo en duda. La teoria nos dice que en una relacion interdependiente la autonomia es proporcional a la reduccion o conservacion de la asimetria preexistente. Y precisamente, Argentina no pudo mantener el nivel de asimetria que tenia con China, por lo que el riesgo de ingresar en una situacion de dependencia fue mas que evidente.

EL POSICIONAMIENTO ASIATICO

Tras la crisis politica y financiera que estallo en diciembre de 2001 y despues de haber declarado el default mas grande de su historia, Argentina logro una rapida recuperacion economica. El 61.9% del PBI que representaba la deuda externa, asi como la salida subita del pais de aproximadamente 15 mil millones de dolares y los resabios de la recesion iniciada en 1998, no fueron obstaculo para que en el segundo y tercer trimestres de 2002 comenzara el crecimiento. Al respecto, la devaluacion monetaria y el aumento de la demanda interna desempenaron un papel mas que importante (2). La reactivacion economica puede atribuirse tambien a la produccion de bienes no agricolas, que represento alrededor del 19% del PBI (3). El signo negativo de -10.9% del PBI de 2002 se revirtio al ano siguiente, con un vertiginoso crecimiento que llego al 8.8%, y en 2005, alcanzo al 9.2%. La economia argentina fue justamente una de las que mas crecio entre 2003 y 2007, con una tasa que estuvo por debajo de la de China, India y Venezuela pero por encima de la de Brasil, Chile, Indonesia, Malasia y Mexico.

El auge exportador, que en un principio no fue espectacular, tambien tuvo mucho que ver con el restablecimiento de la economia, hasta lograr una expansion fundamental a partir del tercer trimestre de 2004. Pero el aumento de las exportaciones argentinas no fue casual. El incremento del comercio y de la produccion que favorecio dicho aumento se debio a un cambio coyuntural en el contexto internacional, como fue el desplazamiento del centro del poder y la riqueza mundiales del Atlantico hacia el Pacifico (Halliday, 2005). China, por Asia Oriental, e India, por el sur de Asia, fueron ejes principales del mencionado cambio que quebro las fronteras economicas de Occidente. Pero la cuestion no fue solo economica. Estados Unidos comenzo a ver claramente mermada su influencia en Asia pues--entre otras cosas--tuvo dificultades para adaptarse estrategicamente a la nueva realidad regional (Feigenbaum, 2011). Algo similar sucedio con Rusia, que no pudo coronar su independencia estrategica entre Occidente y Oriente a proposito del apogeo asiatico (Kerr, 2010).

En la gran transformacion geopolitica contrastaron la unipolaridad y la multipolaridad, como dos modelos opuestos de distribucion del poder del sistema internacional (Miranda, 2012). Por un lado, se sostuvo que desde la caida del muro de Berlin, en 1989, hubo unipolaridad, gracias a la cual el mundo disfruto de estabilidad y paz, pues segun este enfoque, de lo contrario las guerras hubiesen sido una constante (Wohlforth, 2009; Krauthammer, 1990). Igualmente, se senalo que en el siglo XXI el citado modelo de poder no fue del todo consistente porque Estados Unidos perdio primacia economica y financiera (Layne, 2012). Sin embargo, se defendio la unipolaridad debido a que no hubo posibilidades de desafiar al hegemon y, ademas, porque ante la ausencia de un equilibrio de fuerzas, las perspectivas de multipolaridad eran nulas (Haass, 2008). De todas maneras, es interesante subrayar que, a partir de esta posicion teorica, hacia fines del siglo pasado se vislumbro la configuracion de tendencias polarizantes a traves de Rusia, China e India (Binnendijk, 1999).

Justamente la novedad fue que esas tendencias polarizantes terminaron por moldear una multipolaridad. Para algunos analistas, China y Rusia fueron los principales promotores de esa creacion a partir de su renacimiento como potencias luego de los roles principales que desempenaron durante la Guerra Fria (Turner, 2009). En realidad, el resurgimiento de estos actores fue de indole economica, porque uno y otro ya contaban con el poder militar y nuclear obtenido durante la epoca de tension Este-Oeste. Otros analistas, en cambio, entienden que las alianzas tejidas por China y Rusia con paises medianos, para...

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