Architects of poverty. Why African capitalism needs changing.

AutorRiquelme Rivera, Jorge

Moeletsi Mbeki

Johannesburgo, Picador África, 2009, 196 pp.

Como sostenía José Manuel Durâo Barroso, Presidente de la Comisión Europea, en una columna en el diario El País (5 de julio de 2005), >.

En efecto, el continente africano ha vivido diversas experiencias, siendo posible apreciar países con importantes niveles de desarrollo y otros --particularmente en el África subsahariana-- marcados por la miseria, las enfermedades, los conflictos, las dictaduras y la corrupción gubernamental. Estos últimos son los más conocidos y los que mayor preocupación han despertado en la comunidad internacional.

Las causas de la situación africana son variadas, entre ellas se cuentan el complejo legado colonial europeo, la débil institucionalidad política, las pandemias como el VIH/SIDA y la malaria --entre muchas y diversas otras enfermedades ya controladas hace tiempo en los países ricos-- y la carencia de una adecuada inversión en infraestructura que permita incrementar la producción y agilizar las comunicaciones. África se encuentra envuelta en el espiral nefasto que crean una geografía adversa --que involucra entre otros aspectos el agotamiento del suelo por su uso irracional, las continuas sequías y la carencia de vías fluviales y por tierra que faciliten el transporte y el comercio-- y una pobreza extrema.

Otro asunto que destaca en la situación de África es la débil consolidación de la democracia. Entre otros aspectos, esta situación se expresa, por ejemplo, en la tendencia entre los arbitrarios líderes africanos a rechazar los resultados de las elecciones cuando en estas no son declarados ganadores. Los líderes corruptos y autócratas son una fuente principal de la triste realidad africana, donde han destacado Robert Mugabe en Zimbabwe, además de Mobutu Sese Seko en Zaire, Idi Amín en Uganda o Jean Fidel Bokassa en el Imperio Centroafricano. Asimismo, la debilidad de la democracia se encuentra entre las causas principales de los numerosos conflictos que azotan el continente.

Considerando lo anterior, ayudar a África a atender sus necesidades en materia de paz y seguridad así como a impulsar un desarrollo sostenible, ha sido un objetivo de larga data y una alta prioridad de la comunidad internacional. En el ámbito de las Naciones Unidas, la búsqueda de esa meta ha quedado de manifiesto en los documentos finales de varias conferencias y cumbres, tales como la Declaración del Milenio (2000), la Declaración de las Naciones Unidas sobre la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD - New Partnership for Africa's Development) de septiembre de 2002, el Plan de Decisiones de Johannesburgo, aprobado por la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo sostenible en 2002, y el documento final de la Cumbre Mundial de 2005.

La crítica situación africana implica que a pocos años del 2015 muchos países no alcanzarán los Objetivos de Desarrollo del Milenio, particularmente en la región subsahariana. Pese a ello, es posible apreciar los importantes avances realizados por Ghana, Kenya, Tanzanía y Uganda en el ámbito de la enseñanza primaria, de Senegal en cuanto al acceso al agua, así como de Nigeria, Togo y Zambia en el control de la malaria.

El desarrollo es una condición sine qua non para superar los conflictos en África. Erradicando la pobreza y promoviendo el desarrollo no solo se salvan vidas que podrían haberse perdido por el hambre y las enfermedades sino que se refuerza la capacidad de los Estados para asegurar un entorno estable y una paz duradera.

También, el incremento del comercio y las inversiones son elementos claves para el desarrollo de África a largo plazo. El comercio y las inversiones pueden colaborar para llevar a cabo una > en el continente mediante el incremento de la productividad agrícola. Para ello, resulta indispensable incrementar el intercambio y la cooperación Sur-Sur; elevar la inversión extranjera directa; condonar la deuda; e impulsar la libre empresa y las inversiones en el ámbito de la agricultura y la pequeña y mediana empresa. Asimismo, los donantes internacionales, en especial los países desarrollados, pueden ayudar a esas naciones cumpliendo sus compromisos respecto de la Asistencia Oficial para el Desarrollo.

Otra manera de contribuir al desarrollo africano y a su integración en las muchas veces excluyentes corrientes globales supone la apertura de los mercados de los hasta ahora muy proteccionistas países desarrollados a todas las exportaciones de los países africanos, incluyendo los productos agrícolas y textiles tan vitales para el desarrollo de sus economías. También implica terminar con los subsidios agrarios en la Unión Europea y los Estados Unidos y sus demoledores efectos para los países pobres, que favorecen una competencia desleal en los mercados mundiales y privan a los países en desarrollo de mercado abiertos para sus productos.

El cambio climático es otra área importante de las inquietudes de África. La población de este continente, que ha contribuido muy poco a este problema --pero que lo sufre fuertemente--, requiere que la comunidad internacional le ayude a concebir nuevas estrategias, que sean una oportunidad y no un obstáculo para el desarrollo y la prosperidad del continente.

Como manera de contribuir a la...

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