La revelación del estado de seropositividad al VIH a las redes sociales de hombres gay latinos

Autor:María Cecilia Zea/John J. Echeverri/Carol A. Reisen/Paul J. Poppen/Fernanda T. Bianchi
Páginas:261-280
 
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Introducción

La acción de decir a los demás que uno es seropositivo al VIH es un proceso complejo que involucra motivaciones e inhibiciones contradictorias, y que adicionalmente puede traer consigo consecuencias importantes para la persona con VIH en ámbitos de su vida, que incluyen la actividad sexual, la salud física y psicológica, así como el apoyo social y la atención médica. En este trabajo se explora la revelación que de dicha condición hacen los hombres gay latinos a los diferentes integrantes de la red social, cuyas consecuencias variarán dependiendo de la (s) persona (s) a quien (es) se le (s) haga saber de dicha condición; por ejemplo, la comunicación a una pareja sexual puede resultar en la disminución del riesgo de infección sexual para ésta, mientras que la revelación a los padres puede resultar en

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un incremento del apoyo social (i.e., ayuda para visitar al médico, apoyo emocional o económico).

La exposición se define como la opción de compartir información privada, secreta u oculta con los demás. La autorrevelación implica que la revelación se hace sobre algo personal y propio (Rosenfeld, 2000). Hacer una revelación constituye en sí misma una manera de expresar confianza o un deseo de lograr mayor cercanía con personas significativas del entorno social inmediato (Jourard, 1971), aunque también existen determinados riesgos al divulgar información privada (Derlega, Winstead y Folk-Barron, 2000). Así, el objetivo, entendido como la persona a quien se hace la revelación, puede desaprobar o ridiculizar a quien la comunica, y en no pocas ocasiones puede hasta rechazarla o abandonarla. Sobre el tema, los teóricos interesados en el problema han señalado que esta vulnerabilidad se vuelve más evidente cuando la información que se divulga se concibe como vergonzosa, negativa o intensa emocionalmente (Omarzu, 2000), como podría ser el caso de la condición de seropositividad al VIH; en ese sentido, la preocupación sobre las reacciones adversas puede inhibir la expresión. En diferentes investigaciones se ha señalado que las personas que temen haya consecuencias negativas al revelar dicha condición se tornan menos propensas a hacerlo (Mansergh, Marks y Simoni, 1995; Moneyham et al., 1996; Zea, Reisen, Poppen y Díaz, 2003).

El estigma social vinculado con ser seropositivo al VIH ha sido ampliamente reconocido (Kalichman, 1998). La homofobia, las actitudes negativas relacionadas con la práctica de determinados comportamientos sexuales y con el uso de drogas, la información errónea sobre la infección por VIH, los temores a la enfermedad y la muerte, son todos factores que contribuyen a que se estigmatice a la persona con VIH (Herek y Capitanio, 1993; Herek y Glunt, 1988). Este prejuicio social incrementa la probabilidad de que haya desaprobación o rechazo al divulgar la condición de seropositividad al VIH. Además, alguien que comunique tal condición puede inadvertidamente sugerir que ha practicado comportamientos que no son bien vistos, socialmente hablando (Kalichman y Nachimson, 1999). Así, un hombre tal vez no revele que es seropositivo al VIH porque no quiere que los demás sepan o sospechen que ha tenido relaciones sexuales con otros hombres (Zea, 1999); en un sentido opuesto, la expectativa de obtener consecuencias positivas, como las que se relacionan con el apoyo social, se ha ligado con tasas mayores de revelación (Perry et al., 1994; Simoni, Mason y Marks, 1997).

La cultura provee el contexto dentro del cual ocurre la revelación, y son justamente las culturas las que difieren en cómo es que se percibe la expresión de material íntimo (Rubin, Yang y Porte, 2000). Las normas y las expectativas acerca de lo que es apropiado declarar, así como cuándo y a quién son aprendidas socialmente

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(Brown, 1988). En la cultura latina, por ejemplo, se ha visto a la homosexualidad de manera negativa (Marks et al., 1992), disminuyendo así la probabilidad de manifestar información que implique una preferencia por la homosexualidad, lo cual ha sido confirmado en investigaciones realizadas con hombres latinos que anuncian su condición de seropositividad con menos frecuencia a sus parejas sexuales, amistades y familiares, comparada con la frecuencia con que lo hacen los hombres anglosajones (Mason, Marks, Simoni, Ruiz y Richardson, 1995).

La aculturación supone la incorporación gradual de valores, normas, creencias y comportamientos de una nueva cultura, y su integración con los valores, normas y creencias de la cultura de origen (Berry y Sam, 1997). Las diferencias en el nivel de aculturación se reflejan con frecuencia en el dominio del lenguaje (Marín y Gamba, 1996) y en la propensión a revelar la condición de seropositividad al VIH; en esta dirección, Mason et al. (1995) señalan que los latinos e hispanohablantes que viven en Estados Unidos de Norteamérica3 son menos propensos a revelar su condición que los latinos que dominaban el idioma inglés, lo que sugiere que la aculturación afecta la declaración.

El tiempo transcurrido desde el diagnóstico de infección por VIH también se ha relacionado con el anuncio de la condición de seropositividad al VIH. Los mayores índices de revelación han sido reportados entre hombres que tienen más tiempo con el diagnóstico de seropositividad (Mansergh et al., 1995). Los hombres que fueron diagnosticados hace más años obviamente han tenido más tiempo para divulgárselo a los demás y también para manifestar síntomas físicos que hacen necesaria la revelación. Mansergh et al. (1995) encontraron una asociación más débil entre el tiempo del diagnóstico y la revelación, aunque todos los participantes en su estudio habían descubierto su condición como seropositivos durante los 18 meses anteriores. De esa manera, un intervalo de tiempo más corto pudiera ser responsable por un efecto más débil.

La investigación ha demostrado que las tasas de revelación a miembros diver-sos de la red social no son iguales. En una muestra de hombres latinos con VIH que vivían en Los Ángeles, California, Marks et al. (1992) encontraron que era más común la manifestación a los amigos cercanos de ambos sexos (58% de hombres y 43% de mujeres) que a las madres (24%), y con mucha más frecuencia que a los padres (8%). Más o menos una tercera parte de aquellos con hermanos y hermanas se lo habían revelado a éstos. De los que tenían amantes, cerca de tres cuartas partes les habían revelado su condición. Los hombres gays o bisexuales, que conformaban 89% de la muestra eran más propensos a confesar su condición a sus amigos

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gays que a los heterosexuales. Por otro lado, en una muestra multiétnica, Mansergh, Marks y Simoni (1995) también encontraron que la revelación era común cuando en ésta se involucraba a un amante (80%) o un amigo (79%), pero era menos probable cuando los interlocutores eran las madres (53%) y los padres (33%).

La motivación y las consecuencias de hacer la declaración a miembros diversos de la red social varían (Derlega, Lovejoy y Winstead, 1998). El riesgo al rechazo por parte de los amigos gays, por ejemplo, sería evaluado como mucho menor que el rechazo de los amigos heterosexuales o de los familiares. La revelación a los padres es única por varias razones; por ejemplo, Boon y Miller (1999) sostienen que la comunicación de la orientación sexual a los padres puede ser especialmente difícil porque éstos son irremplazables. Además, los autores concluyeron que la confianza en la madre era un factor determinante en la decisión de los participantes a revelarle su preferencia sexual.

La confesión a una pareja sexual puede diferir dependiendo de si la relación se afirma en un compromiso de estabilidad o si es ocasional. Para aquellas parejas entre las cuales hay apego emocional, la amenaza que representa la divulgación es que ésta podría disolver la relación o generar resentimiento. Alguien que escucha de parte de una pareja sexual, ya sea estable u ocasional, que ésta es seropositiva al VIH puede temer que haya sido infectada y, claro está, puede manifestar enojo. Además del rechazo emocional posible, existe también el riesgo del rechazo sexual.

La condición de seropositividad de las parejas sexuales también influye en la revelación. Varios estudios han encontrado que las tasas de divulgación varían de acuerdo con la condición de la pareja sexual: los hombres con VIH revelaron su condición con más frecuencia a sus parejas también positivas (cerca del 90%) que a aquellas que eran negativas (más o menos la mitad), e incluso a aquellas cuya condición era desconocida (menos del 25%) (De Rosa y Marks, 1998; Marks et al, 1994; Marks, Richardson y Maldonado, 1991].

La diferencia en las tasas de comunicación a parejas positivas y negativas puede a su vez reflejar una diferencia en la estimación del riesgo de rechazo, pero otros factores también pueden jugar un papel importante en ello. Cuando se conoce la condición de seropositividad de la pareja, generalmente se debe a que esa pareja ha compartido información. Suele ser un proceso recíproco, con un nivel similar de autorrevelación por parte de ambos interlocutores (Derlega, Metts, Petronio y Margulis, 1993). En un estudio con hombres gays latinos y con VIH, preguntarle a una pareja sexual cuál era su condición de seropositividad resultó estar relacionado con reconocer la propia (Zea, Reisen, Poopen y Díaz, 2003), lo que sugiere que hay reciprocidad en la comunicación. Sin embargo, en situaciones en las

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que la condición de la pareja es desconocida, ese proceso recíproco no ocurre, por lo menos en lo tocante a la divulgación de que se es seropositivo al VIH.

El estudio exploró la revelación de la condición de seropositividad al VIH en un grupo de hombres latinos gays y presenta estadísticas descriptivas de varios aspectos pertinentes. Se analizaron las tasas de revelación a miembros diversos...

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