Interacción entre la edad y variables psicológicas: su influencia sobre los comportamientos de adhesión en personas seropositivas al VIH

Autor:Juan José Sánchez-Sosa/Julio Alfonso Piña López/Andrés Ernesto Corrales Rascón
Páginas:125-140
 
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Introducción

Una característica distintiva que presenta la mayoría de los trabajos de investigación publicados sobre el problema de la adhesión al tratamiento en personas con VIH, tiene que ver con la carencia de modelos que guíen y le den sentido al discurso teórico a lo largo del proceso de investigación: iniciando por su diseño, pasando por su instrumentación y culminando con el análisis e inter-pretación de los resultados. Lo anterior ha generado descripciones de determinadas variables —edad, sexo, nivel educativo, estatus cognoscitivo, depresión, estrés, au-

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toeficacia, abuso de sustancias, apoyo social, etc.— que correlacionan o predicen la práctica de los comportamientos de adhesión al tratamientos, tales como el uso de medicamentos y evitar la ingesta de sustancias como alcohol o drogas, principal-mente (Ammassari et al., 2001; Cook et al., 2006; Godin, Côté, Naccache, Lambert y Trottier, 2005; Hinkin et al., 2002; Hinkin et al., 2004; Hosek, Harper y Domanico, 2005; Levine et al., 2005; Murphy, Marelich, Hoffman y Steers, 2004; Simoni, Frick y Wuang, 2006).

Los escasos trabajos que se apoyan en un modelo teórico, desde nuestra óptica, tienden a restringir el análisis a unas cuantas variables para explicar o predecir, según sea el caso, por qué finalmente las personas con VIH o sida no practican los comportamientos de adhesión de acuerdo con las instrucciones provistas por el equipo de salud. Destacan, a guisa de ejemplo, el papel de la información, la motivación y las habilidades conductuales (Amico, Toro-Alfonso y Fisher, 2005) o el humor negativo, el apoyo social y el estrés (Weaver et al., 2005). Se observa en ellos la ausencia, por ejemplo, de una caracterización de la personalidad, entendida no como rasgos o estados sino como modos consistentes de interacción. También suelen carecer de una evaluacion de las competencias pasadas y presentes y su desglose en comportamientos instrumentales de prevención, así como de una evaluación de la variable motivación (entendida no como una extensión de las creencias sino como la elección o preferencia por objetos, eventos u otros organismos con los que se entra en contacto y que le dan direccionalidad al comportamiento). Finalmente, no usan definiciones congruentes de fenómenos como estrés y ciertos estados afectivos/emocionales (Piña, 2003; Ribes, 1990a; Ribes y Sánchez, 1990; Sánchez-Sosa, 2002).

Con el propósito de superar limitaciones como las descritas, el presente trabajo presenta resultados de un segundo estudio realizado con un grupo de personas seropositivas al VIH, en el que se continúa con la validación de un modelo psicológico de adhesión al tratamiento (Piña y Sánchez-Sosa, 2007), que tiene como antecedente un modelo psicológico de salud biológica (Ribes, 1990b) y uno aplicado al caso del sida (Bayés y Ribes, 1992). En el citado modelo se plantean cuatro fases en las que interactúan las variables psicológicas y biológicas, antes y después del diagnóstico de la seropositividad (ver figura 1). En la primera fase adquieren especial relevancia tres variables de tipo psicológico: las situaciones interactivas vinculadas con estrés, las competencias pasadas y los motivos, que bajo determinadas circunstancias facilitarán o no la práctica de comportamientos instrumentales de riesgo o prevención relacionados con la enfermedad. En la segunda fase, se tiene la presencia de la enfermedad por VIH y sus resultantes en otras patologías de acuerdo con la clasificación internacional de enfermedades (CIE-10). En la tercera aparecen dos

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tipos de comportamientos psicológicos, en su modalidad de resultados, que corresponden a los comportamientos de adhesión y los asociados a la enfermedad —que incluyen todo una variedad de comportamientos que tradicionalmente se enmarcan bajo los rubros de depresión, ansiedad, impulsividad, etc.—. Finalmente, en la cuarta fase se encuentran la modulación y vulnerabilidad biológicas consecuencia de practicar uno u otro tipo de comportamientos, con efectos potenciales sobre los marcadores biológicos de CD4+ y niveles de carga viral, que se traducirían en la aparición de infecciones oportunistas consignadas en el CIE-10.

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Por sus características y sus fundamentos teóricos, se trata de un modelo de tipo interactivo en el que se reconoce que los factores biológicos se representan a partir de las reacciones biológicas integradas a la actividad de la persona y los sociales como formas particulares que caracterizan a ésta en su interrelación con el medio, con base en su historia psicológica (Ribes, 1990b). En ese sentido, lo psicológico no se concibe como un simple añadido de lo biológico ni como un resumen individualizado de lo social. Lo psicológico, referido al decir y al actuar de la persona, tiene que ver con la forma en que el comportamiento participa en la modulación de los estados biológicos y cómo ese comportamiento, resultante de la propia historia psicológica y del contacto con objetos, eventos u otras personas en situaciones sociales diversas, hace más o menos probable que se practiquen los comportamientos de adhesión al tratamiento.

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Método

Participantes

El presente estudio se realizó en el transcurso del mes de abril de 2006, previa auto-rización del Comité de Investigación y Enseñanza de la Secretaría de Salud Pública del estado de Sonora. De un grupo original de 73 personas seropositivas al VIH que en el momento del estudio se encontraban recibiendo atención especializada en una institución del sector salud en Hermosillo, se trabajó con un grupo definitivo de 59 personas, de las cuales 43 (72.9%) eran hombres y 16 (27.1%) mujeres. La edad media fue de 36.9 años (DT = 9.58), con edades mínima y máxima de 21 y 66 años, respectivamente.

Asimismo, 30 (50.8%) participantes eran solteras (os), 20 (33.9%) y 22 (37.3%) contaban con estudios de primaria y secundaria, respectivamente. El tiempo de infección promedio en meses fue de 53.5 (DT = 35.6), variando de siete a 186 meses. Para una revisión más detallada de las características sociodemográficas y clínicas del grupo total véase la tabla 1.

Instrumentos y medidas

Variables psicológicas y comportamientos de adhesión al tratamiento (Piña, Corrales, Mungaray y Valencia, 2006). Es un cuestionario autoadministrado que consta de 24 preguntas, agrupadas en cuatro factores (? = 0.85): a) comportamientos de adhesión presentes y variables relacionadas con el tratamiento; incluye un total de siete preguntas. Los comportamientos de adhesión al tratamiento se evalúan en un formato tipo Likert con cinco opciones de respuesta, que van de uno (ningún día de la semana) a cinco (todos los días de la semana); un ejemplo de pregunta es la siguiente: en el transcurso de la semana pasada, ¿consumió sus medicamentos tal y como se lo recomendó su médico?; b) motivos y práctica de comportamientos de adhesión. Contiene ocho preguntas específicas sobre los motivos que subyacen a la práctica de diferentes comportamientos de adhesión, en una escala tipo Likert con cuatro opciones que van de uno (no es un motivo determinante) a cuatro (es un motivo bastante determinante); un ejemplo es: si usted consumió todos los medicamentos la semana pasada de acuerdo con las recomendaciones de su médico, ¿nos podría decir qué tan determinante fue el motivo “porque deseo mantenerme saludable el mayor tiempo posible?; c) competencias psicológicas y sociales, con cuatro preguntas. Las primeras se miden en formato tipo Likert con cinco opciones de respuesta,

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