UNASUR: alternativa de integración frente a desafíos internacionales emergentes.

Autor:Baroni, Paola Andrea
Cargo:Uni

Resumen

El presente trabajo pretende analizar las razones por las cuales América del Sur necesita configurar un espacio regional de diálogo frente a los desafíos de un mundo crecientemente multipolar. En este sentido la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) aparece como el proyecto regional con mayores posibilidades de convertirse en un foro a través del cual se pueda alcanzar consensos y establecer posturas regionales comunes. Concentraremos nuestra atención en el caso de China porque se presenta como una alternativa real a los Estados Unidos y a la Unión Europea en términos comerciales y de inversión. A su vez, el tamaño de su economía, permite pensar en la inserción de toda América del Sur, elemento que favorecería la cooperación.

PALABRAS CLAVE: UNASUR, América del Sur, cooperación regional, integración, República Popular China

Abstract

This paper aims to analyze the reasons why South America needs to establish a regional arena of dialogue in the face of challenges in an increasing multipolar world. We consider UNASUR as the regional initiative with greater possibilities of turning into a forum through which consensus can be reached and common regional stands established. We will focus on the case of the People's Republic of China because it appears asa real alternative to the United States and the European Union in the commercial and investment fields. At the same time, the size of its economy, allows considering the insertion of the whole South America, an element that would favor cooperation.

KEY WORDS: UNASUR, South America, regional cooperation, integration, People's Republic of China.

UNASUR: an alternative for integration in the face of emerging international challenges

INTRODUCCIÓN

El sistema internacional contemporáneo presenta, a nuestro entender, un multipolarismo creciente. Es decir, aunque coincidimos con las visiones que afirman que en las áreas política y estratégica el poder continúa concentrado en un polo, observamos en el área económica el constante crecimiento de diversos centros a nivel mundial. Esta multiplicación favorece el dinamismo de los lazos comerciales y financieros y, al mismo tiempo, estimula la diversificación de las relaciones exteriores. A pesar de los beneficios que este escenario multipolar puede reportar a los Estados en términos comerciales y probablemente políticos consideramos que, como contrapartida, la competencia se convierte en el rasgo cada vez más distintivo de las relaciones interestatales. El crecimiento de países como China e India ha llevado a una demanda creciente de recursos naturales cada vez más escasos. Si sumamos esto al incremento de población en países en vías de desarrollo podemos explicar la modificación del patrón del comercio internacional, donde los commodities y las materias primas incrementaron sustancialmente su valor.

Dentro de este dinámico y competitivo escenario internacional, el posicionamiento estatal y regional se convierte en una variable cada vez más determinante. Esta variable entra en juego tanto para enfrentar las amenazas y aprovechar las oportunidades que traen consigo el crecimiento y la expansión internacional de nuevos polos económicos, como para otorgar un mayor peso a la voz nacional o regional ante otros Estados. Una de las estrategias que los Estados adoptan para alcanzar este doble desafío es la integración regional. Es claro que los países deciden integrarse por el beneficio que dicha política generará a la sociedad toda. La interdependencia y la globalización han hecho de la integración una herramienta más que útil para que los Estados potencien sus recursos y capacidades y salven sus defectos y carencias.

Estos procesos se diferencian, sin embargo, por las metas que persiguen de acuerdo con las capacidades de los miembros que los integran. Las iniciativas de integración entre países del Sur presenta características propias (Olivet 2005: 22), entre ellas la principal motivación es la diversificación mientras que en los países del Norte es el balance de poder. En el primer caso, lo que se busca es superar el obstáculo que presenta la relación con pocos socios, evitar la exclusión de ciertas regiones y tener mayor participación en la economía mundial, evitando así quedar en la periferia. Dentro de este contexto, nuestro interés se centra en Sudamérica donde históricamente dichos procesos de integración no han tenido el éxito esperado. Creemos que la importancia dada a las cuestiones meramente comerciales, sin tener en cuenta los otros aspectos de la integración, llevaron a estos pseudo-fracasos y a la pérdida de posición internacional de la región. La competencia comercial, alimentada por la asimetría en la distribución de los recursos, combinada con la necesidad de insertarse en un sistema económico internacional cada vez más exigente, ha llevado a que la principal característica de las relaciones interregionales haya sido, en términos de Cesarín, el unilateralismo competitivo (Cesarín 2008:26). Estas prácticas han actuado en detrimento de la construcción de un espacio regional de concertación que se presenta como una condición sine qua non si la región pretende insertarse en el mundo con una voz más fuerte.

El presente trabajo pretende -entonces- analizar las razones por las cuales América del Sur necesita configurar un espacio regional de diálogo que le permita superar estas experiencias del pasado y coordinar políticas para enfrentar los desafíos, y aprovechar las oportunidades que presenta un mundo crecientemente multipolar. En este sentido la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) aparece, a nuestro entender, como el proyecto regional con mayores posibilidades de convertirse en un foro a través del cual se pueda alcanzar consensos y establecer posturas regionales comunes ante los principales centros de poder externos.

Analizaremos la constitución de este espacio regional a través de los desafíos que conlleva la llegada de nuevos actores de peso internacional a América del Sur. Centraremos nuestra atención en el caso de China porque se presenta como una alternativa real a los Estados Unidos y a la Unión Europea en términos comerciales y de inversión. A su vez, el tamaño de su economía permite pensar en la inserción de toda América del Sur, elemento que favorecería la cooperación. El espacio regional de diálogo sería, entonces, un primer paso hacia la conformación de una región que se constituya en polo de atracción para China, ya que América del Sur no es un área prioritaria para la RPCh debido a la distancia geográfica y cultural. A pesar de ello, China busca -a través de una política exterior cada vez más asertiva- alcanzar una posición de prestigio y poder en la escena internacional, y es dentro de esta política global donde América del Sur puede ocupar un lugar de relevancia dada la complementariedad de las economías.

La estructura del trabajo constará de una presentación de los antecedentes de integración en América del Sur con la evaluación de sus avances y fracasos, y la introducción de las principales características de UNASUR en la actualidad. Continuaremos con el análisis de las circunstancias en las cuales nuevos Estados extrarregionales intentan ingresar en la región, distinguiendo el caso de China. Abordaremos tanto las características de su política exterior global como las particularidades de la misma hacia América Latina y sus intereses en la región, resaltando cómo estos pueden actuar en detrimento de la integración. Como complemento de este apartado, especificaremos y explicaremos las motivaciones de los países de America Latina en su relación con estos Estados, nuevamente centrándonos en el gigante asiático. En este punto procuraremos subrayar los obstáculos a superar en el proceso de constitución de la región en un polo de atracción que permita diversificar las relaciones exteriores. Por último expondremos las razones por las cuales creemos que UNASUR puede convertirse en el espacio de diálogo y consenso que América del Sur necesita para sobreponerse a los contratiempos que presentan estos Estados extrarregionales como paso previo para un mejor posicionamiento internacional.

ANTECEDENTES Y CARACTERÍSTICAS REGIONALES DE INTEGRACIÓN

Los intentos de integración que se han abordado desde la región son numerosos pero en general no han sido exitosos. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) fue el primero de estos proyectos regionales. Se creó en 1960 con la intención de eliminar las barreras al comercio entre los Estados miembros. Sin embargo se encontró con obstáculos de política interna como la política de sustitución de importaciones de los países, que impidieron la consecución de los objetivos y propiciaron su disolución en 1980 (Pinheiro Guimaraes, 2007: 115). Su sucesor fue la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) creada por el Tratado de Montevideo en 1980. Incluye actualmente a 13 países de Centroamérica y América del Sur -con la reciente incorporación de Panamá- y tiende a la reducción de aranceles dentro de la región con el objetivo mayor de conformar un mercado común latinoamericano. Las metas de integración se basan en criterios más flexibles, graduales y progresivos. Dada la heterogeneidad productiva y de estrategias de inserción comercial de sus miembros, el objetivo de conformar un mercado común parece más difícil de alcanzar. De todos modos, continúa generando un marco jurídico para los acuerdos comerciales entre los países de América Latina (García Moritán, 2007: 26).

Dos proyectos de integración de menor alcance geográfico, aunque con un espectro temático más amplio, son el Mercado Común del Sur (MERCOSUR} y la Comunidad Andina de Naciones (CAN), sucesora del Pacto Andino creado en 1969 por Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Venezuela. Sus objetivos son la aceleración de la integración económica entre los miembros, la coordinación del desarrollo industrial regional, la regulación de la inversión extranjera y el mantenimiento de...

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