El último cambio de Yugoslavia: de la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) a la Unión de Serbia...

AutorEsther Barbé Izuel/Alegría Borrás Rodríguez/Cesáreo Gutiérrez Espada
CargoDerecho Internacional Público/Derecho Internacional Privado/Relaciones Internacionales
Páginas487-492

El ltimo cambio de Yugoslavia: de la Repblica Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) a la Unin de Serbia y Montenegro

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  1. Desde el pasado 4 de febrero de 2003 el nombre de Yugoslavia con el que finalizaba la denominación de la República Federativa que aglutinaba a Serbia y Montenegro, ya es historia. Se trata de la última transformación experimentada por esta región balcánica desde que, al producirse la disolución de la República Socialista Federativa de Yugoslavia (RSFY) a comienzos de la década de los noventa, surgieran diversas entidades estatales: Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Antigua República Yugoslava de Macedonia y la República Federativa Yugoslava (Serbia-Montenegro). El objetivo de esta nota es abordar la naturaleza y los rasgos sustanciales del cambio que ha tenido lugar recientemente, aunque el mismo venía gestándose meses atrás, auspiciado por Javier Solana, en su calidad de Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea. Cubriremos exclusivamente el lapso temporal del último año, durante el cual se ha llegado a la situación actual; para conocer cómo se desencadenó el proceso de disolución de la ex Yugoslavia, del que no nos vamos a ocupar aquí, pueden consultarse diversos trabajos doctrinales que lo abordan de manera excelente [entre otros, P. ANDRÉS SÁENZ DE SANTA MARÍA, «Problemas actuales de la sucesión de Estados», en Cursos de Derecho Internacional de Vitoria-Gasteiz (1993), en particular pp. 197-212;Page 488 J. M. ORTEGA TEROL, «The Bursting of Yugoslavia: An Approach to Practice regarding State Succession», en La succession d'États: la codification à l'épreuve des faits/State Succession: Codification Tested Against the Facts, La Haya, Boston, Londres, 2000, pp. 889-926; para un análisis documental véase la recopilación de S. Trifunovska (ed.), Yugoslavia Through Documents. From its Creation to its Dissolution, Dordrecht, Boston, Londres, 1994].

  2. La solución adoptada en febrero de 2003 es el último paso dado hasta el momento, tendente a conformar una estructura estatal de corte diferente al que existía hasta la fecha. Ahora bien, simplemente se trata de una fase más en un proceso que encontró su punto de partida en el denominado «Acuerdo de principios de las relaciones entre Serbia y Montenegro dentro de la unión del Estado», firmado en Belgrado el 14 de marzo de 2002, fruto de casi un año de negociaciones (una versión en español del mismo se reproduce en la página del Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, documento S0047/02, http://ue.eu.int/newsroom; en inglés, http://www.serbia.sr.gov.yu/news/2002-03/14323116.html). Javier Solana, en su condición de Mr. PESC, actuó como testigo de este Acuerdo, conforme a la denominación que se utiliza en el mismo, aunque no sería lejana a la verdad la afirmación de que verdaderamente él ha sido el padre de la criatura que este compromiso ha dibujado. Los firmantes del Acuerdo fueron V. Kostunica (Presidente de la RFY), M. Labus (Vice-Primer Ministro Federal), M. Djukanovic (Presidente de la República de Montenegro), Z. Djindjic (Primer Ministro de Serbia, lamentablemente asesinado un año después de producirse esta firma) y F. Vujanovic (Primer Ministro de la República de Montenegro).

  3. La primera cuestión que debemos resolver es la referente al objetivo último que este Acuerdo persigue, así como si el mismo supone un cambio en el Estado preexistente de tal naturaleza que pueda hablarse de un verdadero proceso sucesorio. En suma, debe verificarse si ha aparecido un nuevo Estado, denominado «Serbia y Montenegro», o bien si, a sensu contrario, lo que se ha producido es una «continuidad en la identidad» que, al menos durante un período de tres años como prevé el Acuerdo, permanecerá inalterada. Sin ninguna duda, el contenido de este compromiso hace honor al título que figura en su encabezado: «Medidas para la reestructuración de las relaciones entre Serbia y Montenegro». Esa reestructuración obedece a que el proceso iniciado en 1992 al crearse la RFY, estaba plagado de incertidumbres; los movimientos independentistas montenegrinos, cada vez más visibles desde fines de la década de los noventa eran un escollo en el camino. Un nuevo proceso de desintegración balcánico suponía el riesgo de reabrir viejas heridas no sólo entre Serbia y Montenegro, sino entre otros Estados ahora independientes, que habían formado parte de la antigua Yugoslavia. Para evitar ese proceso imparable, la Unión Europea deposita...

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