Trabajo decente en las redes productivas mundiales. Marco del debate programático

AuthorStephanie BARRIENTOS, Frederick MAYER, John PICKLES, Anne POSTHUMA
DOIhttp://doi.org/10.1111/j.1564-9148.2011.00119.x
Publication Date01 Dec 2011
Revista Internacional del Trabajo, vol. 130 (2011), núm. 3-4
Derechos reservados © Los autores, 2011
Compilación de la revista y traducción del artículo al español © Organización Internacional del Trabajo, 2011
Trabajo decente
en las redes productivas mundiales.
Marco del debate programático
Stephanie BARRIENTOS*, Frederick MAYER**, John PICKLES***
y Anne POSTHUMA****
Resumen.Los autores presentan esta sección monográfica de la Revista Interna-
cional del Trabajo titulada «Trabajo decente en las redes productivas mundiales».
Su objetivo es estudiar los retos que plantean estas redes que están transformando la
estructura del comercio, la producción y el empleo en la economía globalizada ac-
tual. Los firmantes definen el concepto de progreso (y el de retroceso) en los ámbitos
económico y social que se usan para investigar los efectos de las redes. Por último, es-
tudian las iniciativas que han adoptado los Estados y otros agentes para subsanar el
«déficit de gobernanza mundial» y el déficit consiguiente de trabajo decente que ha
traído consigo la expansión de dichas redes.
a estructura del comercio, la producción y el empleo mundiales ha sufrido
Luna metamorfosis durante los últimos decenios. Una parte cada vez mayor
del comercio ya no se realiza a través de mercados remotos o de transacciones
intraempresariales en el seno de empresas multinacionales, sino en cadenas de
valor o redes productivas mundiales formadas por empresas proveedoras rela-
cionadas entre sí y coordinadas por empresas principales que ejercen el dominio
sin poseer la titularidad oficial de las mismas. Estos mecanismos facilitan la inte-
gración mundial de la secuencia completa de actividades, desde el diseño inicial,
la provisión de insumos, la transformación y la distribución hasta la venta final al
*Profesora titular del Instituto de Gestión y Políticas de Desarrollo, y directora adjunta del
Instituto Brooks de la Pobreza Mundial de la Universidad de Manchester; dirección electrónica:
s.barrientos@manchester.ac.uk.**Profesor asociado de Políticas Públicas y Ciencias Políticas, y
Director del Programa de Políticas Globales y Gobernanza de la Facultad Sanford de Políticas
Públicas de la Universidad de Duke; dirección electrónica: fmayer@duke.edu.***Profesor dis-
tinguido de la Facultad Earl N Phillips de Estudios Internacionales y presidente del Departamen-
to de Geografía de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill; dirección electrónica:
jpickles@unc.edu.****Especialista superior en Políticas de Empleo y del Mercado de Trabajo
de la Oficina de la OIT en el Brasil y coordinadora de la presente sección monográfica; dirección
electrónica: posthuma@ilo.org.
La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos solo incumbe a sus autores, y
su publicación en la Revista Internacional del Trabajo no significa que la OIT las suscriba.
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por menor de bienes y servicios a través de las fronteras. Estas redes de empresas
conllevan la fragmentación de la producción y su «externización» a numerosas uni-
dades de producción, habitualmente en economías en desarrollo de salarios bajos.
La expansión de las redes productivas mundiales y su creciente importancia econó-
mica tienen consecuencias significativas para los trabajadores, sus condiciones de
contratación y de trabajo y la reglamentación laboral.
El aumento de la producción mundial ha creado nuevas oportunidades de
trabajo en las economías emergentes y en desarrollo. Algunos de los empleos
de las mismas exigen cualificaciones especializadas y tienen buenos salarios,
pero otros son eventuales y se cubren con mano de obra temporal y flexible dis-
puesta a realizar labores manuales poco cualificadas y que suele soportar condi-
ciones de trabajo mediocres e ingresos bajos. La capacidad de los Estados para
garantizar que estos empleos cumplan las normas reconocidas del trabajo decen-
te choca con una nueva serie de retos en estas circunstancias. Los compradores
mundiales, temiendo ver empañada su reputación, han promulgado códigos de
conducta y mecanismos de auditoría en sus redes internacionales de proveedo-
res, mientras que las federaciones sindicales internacionales han ideado estrate-
gias constituidas por iniciativas bilaterales y multilaterales que defienden unos
«sistemas maduros de relaciones laborales». Esta sección monográfica de la Re-
vista Internacional del Trabajo tiene el propósito de dar a conocer mejor los tipos
de trabajo y las oportunidades de empleo generados por las redes productivas
mundiales. Haremos hincapié en las relaciones entre el progreso (o retroceso)
económico y social de empresas y trabajadores y en los retos en materia de go-
bernanza que deben superarse para subsanar los déficits de trabajo decente que
aparezcan en las redes productivas mundiales.
Hay muchos estudios sobre la dinámica de las redes productivas y las cade-
nas de valor mundiales en los planos sectorial y empresarial (Gereffi y Kaplinsky,
2001; Kaplinsky, 2000, y Gereffi, Humphrey y Sturgeon, 2005). Otra serie de es-
tudios ha tratado de la flexibilización y el incremento del trabajo eventual y de los
problemas con que tropieza la promoción de las normas del trabajo en la econo-
mía mundial (Standing, 1999, y Munck, 2002). Estos dos conjuntos de estudios
han permanecido muy separados, bien porque se han ceñido a disciplinas acadé-
micas y marcos conceptuales específicos, bien porque presentaban niveles de
análisis diferentes. Como resultado de ello ha habido pocos intercambios de con-
clusiones empíricas y datos analíticos sobre un tema esencial de la economía
mundial contemporánea. Hace falta un planteamiento integral y multidisciplina-
rio que saque a la luz las consecuencias de estos modos de producción, inversión
y consumo —que cambian sin cesar— para el crecimiento económico, la crea-
ción de empleo y el desarrollo de las economías, tanto las emergentes y en de-
sarrollo como las de los países industriales consolidados.
La necesidad de una comprensión más clara de estos procesos relacionados
se ha hecho más acuciante desde el inicio de la crisis financiera y económica mun-
dial que estalló en 2008. La consiguiente reestructuración de la economía mundial
parece estar fortaleciendo las cadenas de valor y sus redes coordinadas de provee-
dores, aunque también está modificando su dinámica a medida que los mercados

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