Trabajar en un "mundo de hombres": mujeres en la policía de Fiji

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RESUMEN

¡Derribemos los obstáculos! del camino adecuado hacia la igualdad. Para más información:

 
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K asanita Seruvatu, ex Directora de Formación de la Policía de Fiji, y actualmente Consultora de Formación de la Policía de Samoa, ha liderado en los últimos diez años diversas iniciativas para conseguir un equilibrio étnico y de género más sólido, y la capacitación de las mujeres sobre la asunción de funciones de mayor dificultad en la policía. A continuación explica cómo puede superarse la discriminación contra las mujeres.

SUVA - Los obstáculos principales son las creencias fuertemente arraigadas y las actitudes estereotipadas hacia las mujeres en el lugar de trabajo. Intervienen la cultura, la socialización y la religión: las normas y tabúes precoloniales de las culturas del Pacífico establecen una clara línea de demarcación entre los varones, dominantes, y las mujeres, subordinadas, mientras que los sistemas de valores coloniales y cristianos reforzaron posteriormente los roles de género tradicionales. Aunque estos roles han perdido importancia, siguen ejerciendo influencia en las sociedades modernas de la región del Pacífico.

Otro obstáculo importante para la igualdad de género somos las propias mujeres. En ocasiones, respondemos de acuerdo a las expectativas de la sociedad (en especial, de nuestros colegas masculinos) al mostrarnos indefensas y carentes de firmeza, aún cuando ocupamos cargos de autoridad y responsabilidad. Además, al aceptar cierto tipo de trabajos, las mujeres afianzan la creencia profundamente arraigada de que son más débiles que los hombres y no pueden realizar las mismas tareas que ellos.

En 2003 la policía de Fiji adoptó medidas que incluían la decisión de ampliar el número de empleados y de eliminar algunos criterios de selección obligatorios relacionados con la altura, el peso, la edad y el tamaño del tórax de los candidatos, que resultaban discriminatorios para las etnias indias y chinas. Ese mismo año, se adoptó una política que garantizaba a las mujeres un 35% de los puestos de trabajo en la policía, y un 65% a los hombres. Las nuevas políticas sobre recursos humanos también fomentaron procedimientos de selección más transparentes y justos, otorgaron a las mujeres cargos operativos de primera línea, incluidas las unidades de élite, establecieron redes, y promovieron la tolerancia cero contra el acoso sexual y la cobertura positiva de las mujeres en la policía por parte de los medios de comunicación.

En cualquier caso, llegar a los rangos más altos de la Policía de Fiji no es una tarea fácil debido a las actitudes y creencias arraigadas sobre las mujeres en la actividad policial, no sólo en Fiji sino en toda la región del Pacífico. Hace sólo unos pocos años, sólo una mujer ocupaba el cargo de Asistente al Superintendente, y el puesto superior en la escala de mando era el de sargento. No había ninguna mujer inspectora. Es un mundo de hombres. Un cambio significativo ocurrió en 2003, cuando el Comisario Hughes asignó a dos mujeres cargos operativos importantes. Sin embargo, su trabajo se vio dificultado cuando se relacionaban con sus colegas varones, quienes mantenían fuertes convicciones respecto al papel de los hombres y las mujeres en la sociedad. Hay una actitud patriarcal hacía las mujeres en el mundo del trabajo y, en ocasiones, se otorgan cargos para apaciguar a los firmes defensores de los intereses de las mujeres y, en cierta medida procurar que 'mantengan la boca cerrada'.

Los directores han de garantizar que se haga lo posible por facilitar el acceso de las mujeres oficiales de policía a escalas más altas de la gerencia. Deben "predicar con el ejemplo", en lugar de limitarse a hablar por hablar. Debe animarse a las mujeres a emprender tareas operativas de primera línea y a abandonar el desempeño de 'tareas administrativas'. Las oportunidades de ascenso y las vacantes en los puestos clave deben anunciarse, habría que animar a todos a presentar solicitudes, y la selección debe efectuarse de un modo justo y transparente. Las mujeres deben dejar de mantenerse "mudas", ser asertivas en su comunicación con los hombres, y atreverse a cuestionar las decisiones de sus superiores.

Una fuerza de policía equilibrada con la participación de ambos sexos y de las minorías étnicas refuerza el principio de que todas las agencias del orden público deberían ser representativas de la comunidad a la cual prestan servicio, capaces de dar respuesta a las necesidades de ésta, y dispuestas a rendir cuentas a la misma. Refuerza también el hecho de que la fuerza de policía debería reconocer y reflejar la identidad y los problemas de todos los sectores de la población. Que una fuerza de policía pueda demostrar la presencia visible de miembros de minorías y mujeres en cargos importantes, puede ser una señal clara de su aceptación en la población.

La OIT puede y debe desempeñar un papel importante en la eliminación de las barreras de la discriminación, tanto a escala organizativa, como en el ámbito de gubernamental: reforzar la capacidad de los ministerios de trabajo en la región, facilitar el diálogo entre las partes interesadas y prestar asistencia técnica en las áreas susceptibles de mejora. Algunas ideas concretas para las políticas de promoción de la igualdad de género serían: otorgar becas de manera específica a mujeres jóvenes y niñas en puestos tradicionalmente masculinos como la ingeniería, reservar plazas para este colectivo en cursos de formación, y garantizar que todas las mujeres jóvenes y las niñas dispongan de acceso libre a la educación.

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¡Derribemos los obstáculos! del camino adecuado hacia la igualdad

El número de mujeres que trabaja actualmente en la economía formal no tiene precedentes. Hay una mayor proporción de mujeres en los servicios públicos y las políticas de igualdad de oportunidades en el ámbito mundial siguen creciendo. No obstante, aunque su participación en el mercado de trabajo normal ha aumentado notablemente en la mayoría de las regiones del mundo, las mujeres siguen viéndose expuestas a múltiples formas de discriminación en el mercado de trabajo. Las mujeres, casi en todos los países, continúan ganando menos que los hombres por un trabajo de valor equivalente, tienen menos oportunidades para obtener puestos de trabajo mejor remunerados y, a menudo, soportan de manera desigual la carga de las responsabilidades familiares. Las prácticas discriminatorias basadas en qué empleos son "apropiados" para las mujeres, o en su rol reproductivo, siguen existiendo en diversos países.

Hace cincuenta años, la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó lo que sigue considerándose como el instrumento internacional específico más exhaustivo en materia de lucha contra la discriminación e igualdad en el ámbito del trabajo. El Convenio de la OIT sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 (núm. 111) se adelantó a su tiempo, y sigue siendo tan pertinente ahora como lo era a finales del decenio de 1950. El compromiso de la OIT con la erradicación de la discriminación en el ámbito del trabajo se reafirmó en la Declaración de la OIT relativa a los principios y los derechos fundamentales en el trabajo, de 1998. La Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa de 2008 también confirma que la igualdad de género y la no discriminación son cuestiones interdisciplinarias en el conjunto de las actividades de la Organización.

Los principios expuestos en el Convenio núm. 111 se han aceptado casi universal-mente. Conviene divulgar el avance logrado en la aplicación del principio de igualdad de oportunidades y de tratamiento de hombres y mujeres, así como el papel de liderazgo ejercido por el Convenio en los últimos cincuenta años. Sin embargo, la meta de eliminar la discriminación en el empleo y la ocupación, expuesto en el Convenio, sigue siendo remota. Para mantenernos en el buen camino hacia la igualdad, es hora de determinar y derribar los obstáculos restantes.

Para más información:

Campaña "La igualdad de género en el corazón del trabajo decente, 2008-2009", en www.ilo.org/gender.