?Que es la tercera via? Hacia un mundo con sentido.

Autor:Tomassini, Luciano

El concepto de una tercera vía fue utilizado a mediados de los años '90 como un eslogan apto para promover la renovación de la social-democracia --o de la izquierda democrática-- en Europa e incluso del ala progresista del Partido Demócrata en los Estados Unidos. Sería una diagonal que permitiría caminar por la política mirando hacia la derecha y la izquierda, tomando un poco de mercado de la primera y conservando algo de equidad social de la segunda. En efecto, y en el pensamiento de su inspirador, el pensador social inglés Anthony Giddens --hoy presidente de la London School of Economics and Political Science-- constituye un símbolo del actual cambio cultural, o cambio de época, en que las cosas están dejando de tener identidades dadas por unas esencias inmutables de origen platónico y son construidas por el significado --por el nombre que asignamos a las cosas--. El sistema internacional ya no responde a ninguna descripción teórica previa y también está en busca de un nombre.

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EL ESLOGAN POLÍTICO

La incapacidad de las corrientes clásicas, científicas y neorrealistas para dar cuenta de la cambiante realidad internacional del último tercio del siglo XX es evidente. A partir de un cambio profundo de los valores culturales de las sociedades contemporáneas, de la tercera revolución tecnológica y del inicio de la distensión y del multipolarismo, entre otros poderosos factores, esta realidad comenzó a erosionarse y terminó por restar todo valor interpretativo a las visiones acerca del sistema internacional disponibles, la de un mundo Estado céntrico; la del papel casi excluyente del poder y la soberanía en las relaciones internacionales; su reemplazo por una creciente interdependencia de los Estados nacionales; la emergencia de una concepción ampliada de la agenda internacional que incluía nuevos temas; el paralelo surgimiento de nuevos agentes y actores de las relaciones internacionales; la relativización de la distinción entre una "alta" y una "baja" política internacional, y el desdibujamiento de las fronteras entre los asuntos internos y externos de las sociedades nacionales y en sus relaciones recíprocas (1). El proceso de globalización, que dominó, precisamente, el último tercio del siglo XX, ratificó la inutilidad de los mapas académicos, políticos y estratégicos que trataron de definir el sistema internacional a lo largo de esa centuria (2).

El proceso de globalización fue en parte el resultado y, por otro lado, el difusor de un cambio histórico en la visión del mundo, los valores, las instituciones, las actitudes y comportamientos de las sociedades contemporáneas, que equivale a un cambio de época. En su sentido más profundo, la tercera vía, comúnmente considerada como un eslogan acuñado para renovar la socialdemocracia o las izquierdas en Europa y también en otras regiones, está estrechamente relacionada con este cambio cultural. Aquí se sostiene que, probablemente debido a su legado ideológico, a la dispersión y el carácter coyuntural que ha tenido el vasto debate generado sobre estos temas, por lo general han sido insuficientemente comprendidos. Conviene partir precisando lo que constituye, a mi juicio, el proceso de globalización. Hay quienes consideran que éste se remonta a los orígenes de los Estados nacionales, a fines del mundo medieval y, por lo tanto, de sus relaciones diplomáticas, comerciales y militares, que se habrían ido tomando más ricas y más complejas con el transcurso del tiempo (3).

Personalmente, distingo entre el significado de tres conceptos diferentes. Entiendo por internacionalización el incremento del intercambio de bienes y servicios a través de las fronteras nacionales desde los albores de la modernidad y de sus contactos con otros mundos, ricos en cultura y en producción, o con sus posesiones imperiales. Por transnacionalización entiendo la división del ciclo productivo, cuyas ventajas comprendieron las grandes empresas industriales, principalmente de los Estados Unidos, a partir de los años cincuenta, y el incremento de la producción de éstas en el exterior por conducto de sus filiales, de la integración del producto final por componentes provenientes de distintas plantas situadas en el extranjero y, como consecuencia de esto último, del comercio dentro de las empresas; en la segunda mitad de los sesenta, el valor de la producción de las grandes empresas industriales en el extranjero había sobrepasado el valor del comercio internacional. Por globalización entiendo un proceso que se originó poco después de la transnacionalización industrial y que consiste en la difusión, a través de las fronteras nacionales, de toda clase de ideas, valores, procesos, productos, formas de organización y de vida, preferencias y pautas de comportamiento y de consumo, organización de los mercados laborales, de las finanzas, de los centros comerciales (malls) y de la industrialización del tiempo libre. Su motor es la difusión de valores, preferencias y actitudes nuevos. Convenía explicar la naturaleza de este proceso al comienzo de este ensayo, a lo largo del cual se examinará el sentido de la tercera vía y su base sociocultural, los tres elementos anteriormente mencionados como estrechamente interconectados.

EL CONCEPTO DE TERCERA VÍA

En particular, considerada como una mirada diferente a la estructura de la sociedad y las personas en la modernidad avanzada, la tercera vía es el ejemplo más potente registrado hasta ahora de la estrecha interconexión entre los factores internos y externos de las relaciones internacionales. Estas notas se refieren a los principales elementos que operan como bisagra entre estos dos planos tradicionales en el mundo contemporáneo (4).

Para muchas personas a las que les interesa la política democrática, la "tercera vía" es un eslogan mediante el cual Anthony Blair trató de simbolizar una corriente de ideas con las que pretendía renovar el laborismo inglés y, en general, la socialdemocracia en Europa. En su momento, esta consigna, y lo que había detrás de ella, convocó también a Felipe González, Gerhard Schroeder, Romano Prodi, Fernando Henrique Cardoso, Ricardo Lagos, Carlos Salinas de Gortari, Jean Chrétien y otros dirigentes mundiales, entre los que se contó el propio Bill Clinton, en busca de un nuevo espíritu para el Partido Demócrata. Para abreviar el eslogan, e incluso antes de que éste se acuñara, los partidos políticos que responden a sus ideas centrales se autodenominaron "progresistas", traducción del inglés que en castellano tiene un significado menos preciso que en esa lengua. Según el Diccionario de Oxford progressive, entre otros sentidos, tiene el de avanzar en la eficiencia económica y las condiciones sociales y de favorecer y acelerar los procesos de reforma. Aquí se sostiene que en su origen intelectual y filosófico, la idea de la tercera vía tenía un significado mucho más profundo que el de renovación de las izquierdas, que fue muy insuficientemente captado por sus dirigentes y sus bases, y que dicho sentido sigue representando la interpretación más cabal de las condiciones de nuestras sociedades en la modernidad avanzada. (5)

Sin referirlo a sus orígenes ontológicos, culturales y sociológicos, no es posible, a mi juicio, dar contenido a ese concepto. Sostiene Giddens que durante el período de la Guerra Fría muchos socialdemócratas se autodefinieron como una tercera vía entre el liberalismo de mercado de los Estados Unidos y el comunismo de la Unión Soviética. Fue el Partido Demócrata de los Estados Unidos en su Declaración sobre el Nuevo Progresismo, de 1996, el que sugirió que la política basada en la colaboración entre el Estado, los sindicatos y las grandes empresas desde la época del New Deal había perdido hacía tiempo su capacidad de proporcionar los beneficios del contrato social que aquél significó en su tiempo. "El surgimiento de nuevos mercados globales y de una economía del conocimiento, asociados al término de la Guerra Fría, han afectado la capacidad de los gobiernos nacionales de manejar la vida económica y suministrar beneficios sociales cuya posibilidad está en rápida expansión. Necesitamos un marco de análisis diferente, que evite tanto el gobierno vertical y burocrático apoyado por la vieja izquierda, como la aspiración de la derecha a desmantelar el gobierno" (6).

También se argüirá aquí que la tercera vía representa una visión mucho más amplia y honda que un camino intermedio entre la antigua izquierda y la nueva derecha. Las claves del nuevo progresismo, para el autor mencionado, son la igualdad de oportunidades, la responsabilidad personal y la movilización de los ciudadanos y de sus comunidades. Desde esa perspectiva, la nueva visión toma en serio el proceso de globalización, las políticas económicas, la equidad social, la tradición, el riesgo, la familia y la democracia. Lo que a muchos ciudadanos puede parecer una modificación del menú político confeccionado para responder a un cambio de temporada, o a la izquierda y la derecha una combinación de viejas ideas con una etiqueta nueva, cobra sentido y coherencia cuando se buscan sus raíces.

Esta propuesta ha sido objeto de críticas desde todos los sectores. Desde la izquierda, en los Estados Unidos, Faux sostiene que los nuevos demócratas ya han asumido las antiguas acusaciones de los conservadores contra el gran gobierno y reconocen que en la nueva economía global cada cual depende de su propia capacidad competitiva, mientras que Hall estima que este eslogan implica que la globalización es una especie de fuerza irresistible de la naturaleza y, para enfrentarla, propone una "política sin adversarios", basada en la aceptación del mundo tal como es en lugar de transformarlo (7). Para un crítico británico, Alan Ryan, "la tercera vía intenta evitar una dominación excesiva del Estado sobre la vida social y económica, pero no acepta que el mercado pueda ser librado a sus propias fuerzas", lo cual coincidiría con el punto de vista de los nuevos liberales (8)...

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