La visión en los medios de comunicación sobre el suicidio femenino en India: Análisis transversal

Autor:Carmen Gaona Pisonero - Francisco Checa y Olmos
Cargo del Autor:Universidad Rey Juan Carlos-Madrid - Universidad de Almería-Almería
Páginas:369-389
LA VISIÓN EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
SOBRE EL SUICIDIO FEMENINO EN INDIA:
ANÁLISIS TRANSVERSAL
Carmen Gaona Pisonero
Universidad Rey Juan Carlos - Madrid
Francisco Checa y Olmos
Universidad de Almería - Almería
INTRODUCCIÓN
Este capítulo es resultado de un largo proceso de comprensión todavía en
tránsito, de uno de los hechos humanos de mayor dialéctica hermenéutica,
el suicidio. Aunque éste suponga el final trágico de la vida, está íntimamente
relacionado con la salud de la persona y con la salud de sus conciudadanos.
Hablaremos del suicidio en íntima conexión con la salud humana y desde
dos disciplinas, la Antropología y la Sociología, disciplinas ambas con una
larga trayectoria de reflexión y aproximación al suicidio, basta recordar los
trabajos de Durkheim, quien desde la teoría de la anomia social, ya en el siglo
XIX, teorizó sobre el suicidio y sobre la regularidad rítmica de éste, en fun-
ción de los ritmos existentes en la intensidad de la vida social.
Nos situamos también en un ámbito de reflexión concreto, el Estado de
la India, analizando las correlaciones existentes entre la relación del discur-
so mediático sobre aspectos sanitarios en la India, y su correspondencia real.
Muchas veces se dice que cuando los mass media inciden en una noticia, su
repetición y propagación desde diferentes canales mediáticos, magnifican el
acontecimiento al que hacía mención dicha noticia. No obstante, tal y como
constatarán los datos empíricos, el suicidio no es un fenómeno aislado en el
contexto indio, sino una constante en su reproducción social.
Si bien en los epígrafes siguientes recorreremos teorías, así como presen-
taremos datos empíricos sobre el suicidio; no debemos olvidar que estamos
ante un fenómeno en el que prevalecen nombres y apellidos de personas
concretas, por encima de esas estadísticas y de los conceptos. Por ese motivo,
la mera constatación de mínimos porcentajes ya es un dato preocupante:
370 Carmen Gaona Pisonero — Francisco Checa y Olmos
no nos olvidemos en ningún momento a lo largo de este capítulo, de que
estamos hablando de vidas humanas, de su dolor y, de una de las mayores
contradicciones de la vida humana, renunciar a la vida misma.
APROXIMACIÓN TEÓRICA AL SUICIDIO DESDE COLATERALIDADES
EPISTEMOLÓGICAS
En este capítulo no buscamos delimitaciones aisladas del suicidio, sino
que hablar del fenómeno del suicidio pasa por establecer las conexiones de
este último con otros aspectos de la vida humana, integrada ésta en su con-
texto sociocultural e histórico. Por ello reflexionar sobre el suicidio, implica
debatir sobre la salud, analizar la pobreza y, delimitar su visibilización. As-
pectos todos ellos que abordaremos uno a uno en los siguientes epígrafes.
¿QUÉ ENTENDEMOS POR SALUD?
Tal y como hemos avanzado entendemos el suicidio en íntima conexión
con la salud humana, lo que requiere a su vez desde ese ritmo recursivo de
todo concepto, precisar epistemológicamente, qué entendemos por salud.
La concepción de salud que defendemos, se aleja por completo de un mode-
lo mecanicista –desde el que la salud es la mera ausencia de enfermedad–,
para situarnos en una concepción de salud, en la que estén incluidos tanto
factores físicos y biológicos, y ambientales, como factores culturales, sociales,
relacionales y de tipo emocional. Todos estos factores inciden en el estado
de salud, y tienen una expresión concreta en la manera de enfermar, sentir y
padecer. La suma de todos estos factores, más la interrelación que se estable-
ce entre ellos, desde una perspectiva sistémica, configuran la característica
principal de nuestra “salud global ó experiencia de salud1. Este planteamiento,
no debe confundirse con equiparar salud ycalidad de vida, como sinónimos.
Sin duda alguna, la calidad de vida es un exponente del nivel de salud de un
individuo, de un grupo social o de toda una sociedad; pero existe una clara
distinción entre ambos. Es claro también que calidad de vida es una noción
eminentemente humana que se relaciona con el grado de satisfacción que
tiene la persona con su situación física, su estado emocional, su vida familiar,
amorosa, social así como el sentido que le atribuye a su vida, entre otros fac-
tores y situaciones.
La confusión entre estado de salud y calidad de vida ha dado origen a di-
lemas éticos, técnicos y conceptuales. Algunos críticos del concepto de “cali-
dad de vida”, advierten de que dicha confusión influye en la medicalización
de la vida cotidiana. No obstante, el concepto de calidad de vida no puede
ser de ningún modo independiente del “proceso de salud” del individuo, ni
tampoco de sus estructuras culturales, de los patrones de conducta y expec-
1 Un desarrollo de este término se encuentra en Gaona, Carmen. Ágora del impresionismo socio-
cultural, Ediciones URJC/Dykinson, Madrid, 2009.

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