La categoría configuración subjetiva: sus potencialidades para el estudio de las causas del delito en adolescentes transgresores de la ley

Autor:Lisandra León Brizuela - Reynaldo Roldán Peña
Cargo:Profesora Auxiliar. Coordinadora de la carrera de Psicología. Departamento de Psicología-Comunicación Social, de la Universidad de Granma - Juez del Tribunal Popular Municipal de Bayamo. Profesor instructor. Departamento de Derecho. Universidad de Granma
Introducción

La adolescencia es un período particular e importante en la vida de cada persona, basado, ante todo, en el reconocimiento del peso que esta etapa tiene en el desarrollo futuro, tanto desde el punto de vista individual como social. En la declaración conjunta, realizada en 1998 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de las Naciones Unidas para Actividades en Materia de Población (FENUAP), se señaló que el término adolescencia se refiere a personas entre 10 y 19 años, dependiendo de la maduración del organismo, de la determinación histórica social y de factores biológicos que completan los determinantes del desarrollo humano.

A principios del siglo XX, educadores, psicólogos, médicos y otros científicos, comenzaron a prestar atención a este período de desarrollo humano, vertiendo sus opiniones e hipótesis en un gran caudal de literatura, pues durante la adolescencia se realizan importantes decisiones que en gran parte marcarán el rumbo de este sujeto y que estará condicionado por su capacidad para adaptarse social, sexual, ideológica y vocacionalmente.

El desarrollo del individuo supone la sucesión de diversos cambios en las características personológicas de este  y en la posición que ocupa en su medio social. Una etapa de especial interés es la adolescencia, la cual ha sido tradicionalmente vista como un momento de tránsito entre la niñez y la adultez. Al igual que las restantes etapas del desarrollo humano, constituye un período caracterizado por la adquisición de logros trascendentales para la posterior maduración del individuo.

Existen diversas corrientes que pretenden explicar la dinámica  del desarrollo psicológico y sus principales determinantes, destacándose las biogenéticas y las sociogenéticas, las que abordan el desarrollo de manera absolutista, centrándose o bien en factores biológicos o solo en los sociales. El Enfoque Histórico Cultural constituye el punto de partida para la comprensión del desarrollo psicológico del adolescente, ya que centra su interés en el desarrollo integral del hombre, determinado en lo fundamental por la experiencia sociohistórica.

Vygotsky, a quien se le atribuye la paternidad del Enfoque Histórico Cultural, legó en sus consideraciones la determinación histórico-social de lo psíquico y el principio de la  actividad como forma en virtud de la cual lo social se transforma en psicológico, en un tránsito de lo externo a lo interno a través de la interiorización; donde las funciones psíquicas superiores tienen su especificidad cualitativa y forman un sistema, integridad o unida; nos da una visión integradora, holística de gran significación en la comprensión de la personalidad. Propone la categoría vivencia como unidad psicológica de análisis de la vida psíquica en la que expresa las influencias que recibe y el aporte de sujeto de acuerdo con el nivel de desarrollo alcanzado personológicamente y que marca el tránsito de una etapa a otra.

La tipicidad en las particularidades de cada etapa, se une al crecimiento y cambio cualitativo, en el tránsito de una a otra edad, de estas características. Cada estadio evolutivo se diferencia por la estructuración cualitativamente superior de sus peculiaridades y el paso de una a otra, representa un salto evolutivo y dialéctico hacia una nueva cualidad, lo que se explica a través de la categoría Situación Social del Desarrollo.  Vygotsky la designa como …“la combinación especial de los procesos internos del desarrollo y de las condiciones externas, que es típica en cada etapa y que condiciona también la dinámica del desarrollo psíquico durante el correspondiente período evolutivo y las nuevas formaciones psicológicas, peculiaridades que surgen hacia el final de dicha etapa.

Entre los continuadores de este enfoque se encuentra la Dra. Laura Domínguez, la cual ha desarrollado numerosas investigaciones en nuestro país sobre la adolescencia y que han posibilitado comprender con mayor exactitud, las particularidades de su Situación Social del Desarrollo a partir de la configuración de la posición social y de la posición interna.

Es de destacar como características más relevantes del desarrollo en esta etapa, que el adolescente se encuentra inmerso en la actividad docente, a la que dedica gran parte del tiempo, no obstante, el carácter de la actividad de estudio cambia esencialmente, tanto por su contenido como por su forma, de tal modo, existen asignaturas cuyo contenido tienen un carácter científico, por lo que para lograr una adecuada asimilación él debe desarrollar nuevos métodos de estudio.

Este carácter de la enseñanza unido a la ampliación de la experiencia del adolescente, favorece el  surgimiento del pensamiento teórico; así como, el nivel superior de su actitud cognoscitiva hacia la realidad. Por otra parte realiza, un conjunto de actividades extradocentes (culturales, deportivas, políticas, etc.) que contribuyen a ampliar sus intereses y al desarrollo de sus capacidades.

Las relaciones del adolescente con sus coetáneos está regulada por un “código de camaradería” que se basa en el respeto mutuo, la confianza total y el constante intercambio acerca de preocupaciones relativas a la vida personal, los coetáneos son las personas a las que se dirigen con mayor frecuencia después de los padres, sobre todo si se trata de problemas sentimentales y de manera particular en el período comprendido entre los dieciséis y los dieciocho años de edad.

Otro aspecto a tener en cuenta al analizar las relaciones entre los adolescentes es el grupo, tanto formal (grupo escolar) como informal (amigos, vecinos, etc.). En la adolescencia el motivo fundamental de la conducta y actividad del adolescente es su aspiración a encontrar un lugar en el grupo de coetáneos, y en ese sentido, su bienestar emocional depende de si ha logrado ocupar el lugar que aspira dentro del grupo.

Señala la Dra. Domínguez García, (2006) que en investigaciones realizadas con grupos de adolescentes cubanos se ha constatado que valoran el fraude académico como expresión de camaradería, de ayuda al compañero, y no como una conducta que implica la transgresión de una norma moral: la honestidad; pues evitan la crítica de sus compañeros, siendo capaces de renunciar a sus propios puntos de vistas para lograr la aprobación de sus coetáneos.

Bozhovich plantea al respecto, …“la causa fundamental de indisciplina de algunos de ellos en la escuela es no haber encontrado el lugar al que aspiran dentro de su grupo, adoptando conductas negativas como estrategia para ser “tenidos en cuenta” por sus compañeros y maestros, esta última situación, de no ser manejada adecuadamente, puede conducir a la aparición de conductas delictivas, que son resultado de la inadaptación social del mismo”.

También la familia representa un importante factor en el sistema de comunicación; la opinión de los padres sigue teniendo gran importancia para el bienestar emocional del mismo y depende del estilo de comunicación que se haya desarrollado entre éste y sus padres, pues una de las dificultades mayores que entraña la relación de los padres con ellos es la concientización de que no pueden controlar totalmente a sus hijos, sin renunciar al desempeño de la función educativa por lo imprescindible que resulta para la formación de esa generación joven, debiéndose establecer relaciones de colaboración y comunicación sobre la base del respeto, confianza y ayuda mutua.

El desarrollo del pensamiento en esta etapa se pone de manifiesto en la posibilidad del adolescente de fundamentar sus juicios, exponer sus ideas de forma lógica, llegar a generalizaciones amplias, ser crítico con relación a determinadas teorías y a su propio pensamiento, por lo que utiliza formas lingüísticas del pensamiento abstracto, tales como símbolos, fórmulas, etc., lo que expresa las características que adopta la relación pensamiento-lenguaje en un nuevo nivel cualitativo de desarrollo. No obstante, aún se presentan determinadas limitaciones: las teorías que elabora el adolescente son simples y en ocasiones carecen de fundamentación y de elementos creativos, al igual que las argumentaciones que dan a sus juicios.

En esta etapa del desarrollo adquiere nuevas particularidades la esfera afectivo-motivacional y moral. El adolescente se caracteriza por su gran excitabilidad emocional, lo cual es muestra de su elevada sensibilidad afectiva, sus sentimientos se hacen más variados y profundos y surgen otros (por ejemplo, los amorosos), logrando un mayor control consciente de la expresión de los mismos.

El desarrollo moral se va a caracterizar por la aparición de un conjunto de puntos de vista, juicios y opiniones propias, que participan en la regulación del comportamiento del mismo, con relativa independencia de las influencias situacionales. No obstante, aún las posiciones morales que adopta, dependen en gran medida de las exigencias vigentes en su grupo de coetáneos. Este desarrollo moral no alcanza en esta etapa el nivel superior (autorregulación) pues aún no se ha conformado una concepción moral del mundo.

A través de la investigación desarrollada por la profesora Otmara González (citada por Laura Domínguez, 2006) sobre el proceso de autorregulación moral en diferentes edades, se puso de manifiesto que: en los diferentes grupos (escolares, adolescentes y jóvenes) se presentaron dificultades con el conocimiento de los contenidos esenciales de la norma honestidad, …“en ellos el comportamiento honesto se lleva a cabo fundamentalmente por la necesidad de aprobación social; no obstante comienza a aparecer de manera incipiente la necesidad interna de comportarse moralmente, característica en los jóvenes”.

La esfera moral del adolescente no resulta todavía lo suficientemente estable, pues no se apoya en convicciones morales y por eso...

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