Seguridad social para todos al estilo brasileño

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Durante los últimos años, Brasil ha estado en primera línea de la protección y la promoción de la seguridad social en América Latina. Sus programas de protección social gozan de consideración generalizada, tanto por su alcance como por su innovación. El Viceministro brasileño para la Seguridad Social, Carlos Eduardo Gabas, fue elegido recientemente Presidente de una reunión tripartita de expertos en estrategias para la ampliación de la cobertura de seguridad social en la OIT y comentó la experiencia de Brasil en este campo con la revista Trabajo.

1) Brasil ha tenido un enorme éxito en la reducción de los indicadores de pobreza en los últimos años. ¿Qué papel ha desempeñado la seguridad social a este respecto?

Carlos Eduardo Gabas: La seguridad social ha estado en el corazón del Gobierno del Presidente Lula da Silva desde que llegó al poder en 2003. En Brasil, la seguridad social está formada por tres sistemas -el de salud, el de asistencia social y el de pensiones-, cada uno de ellos con su Ministerio correspondiente. El sistema de salud es público, gratuito y de acceso universal. El sistema de asistencia social se encarga de programas como Bolsa Familia y proporciona unos ingresos básicos a las personas mayores y a los discapacitados. El sistema de pensiones se basa en el concepto de solidaridad, lo que significa que los empleados actuales soportan a los que han alcanzado la edad de jubilación. Estos tres sistemas -y sus políticas acompañantes- han desempeñado un papel fundamental en la atenuación de la pobreza y en la redistribución de la renta en Brasil. Al principio, mucha gente del ámbito privado estaba preocupada de que las nuevas políticas introducidas por el Gobierno de Lula pudieran ser costosas e ineficaces, ya que su única finalidad era proporcionar asistencia a los más necesitados. El tiempo ha demostrado que estaban equivocados. Por ejemplo, desde 2003, el Gobierno ha reducido su ayuda financiera al sistema de pensiones, mientras que las cotizaciones de los trabajadores han aumentado. A pesar de la crisis económica, las cotizaciones al régimen de pensiones alcanzaron una cifra récord el año pasado. Esto demuestra que la inclusión social y el desarrollo económico son plenamente compatibles.

2) ¿Ha puesto la crisis económica bajo mayor presión al sistema de seguridad social de Brasil? ¿Cómo ha abordado el Gobierno esta cuestión?

CEG: Desde el inicio de la crisis, el Presidente Lula decidió elevar y ampliar el acceso a la protección social. La preocupación constante de la Administración por los pobres se ha hecho más evidente durante la crisis. Pusimos en práctica una serie de medidas anticíclicas concebidas para proteger el empleo, ayudar a los desempleados y proteger el consumo interno. Estas medidas son la razón de que Brasil se esté recuperando de la crisis a un ritmo más rápido que la mayoría de los países.

3) Algunos países de América Latina cuentan con un sistema de pensiones privado (Chile). En otros, las pensiones son gestionadas por el Estado (Argentina). Brasil tiene un sistema de pensiones mixto (público y privado). ¿Cómo funciona?

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CEG: Brasil nunca ha aceptado la idea de importar ningún modelo de régimen para su sistema de pensiones. Incluso ha habido ocasiones en que ciertos sectores han intentado privatizar el sistema de pensiones, pero los parlamentarios -especialmente los pertenecientes a partidos de izquierdas- siempre se han opuesto a la idea. Brasil ha creado su propio modelo de sistema de pensiones, que se divide en tres regímenes. Existe un régimen para los funcionarios (tanto civiles como militares), otro general para el resto de trabajadores y un tercero para quienes deseen obtener ingresos adicionales una vez que se retiren. Este tercer plan es privado. El modelo ha experimentado cambios a lo largo de los años. Por ejemplo, cuando Lula asumió el cargo en 2003, observó que el régimen de los funcionarios consumía muchos recursos, por lo que decidió transferir algunos recursos al régimen general de trabajadores. También aumentó la pensión mínima a diez salarios mínimos. En aquel momento hubo una gran resistencia por parte del sector privado, que se quejaba de que el gobierno estaba interviniendo en el sistema de pensiones. No lo negamos, pero les dijimos que se trataba de una intervención en beneficio de todos los trabajadores. La idea es que todos tengan acceso a una pensión mínima una vez que alcancen la edad de jubilación. Los que quieran mayores ingresos -y se lo puedan permitir- pueden optar por el régimen privado. De este modo, todos están cubiertos.

4) Bolsa Familia es uno de los programas de seguridad social de referencia en Brasil, y ha sido emulado en otras partes de América Latina. ¿Por qué ha tenido tanto éxito?

CEG: En Brasil había y sigue habiendo muchas personas que pasan hambre. Es un problema humano. Desde su primer día en el cargo, el Presidente Lula ha dicho que toda persona tiene derecho a tres comidas al día. Esta máxima está en la raíz de todos sus programas sociales, como Bolsa Familia. Bolsa Familia es un programa de transferencia en efectivo que establece ciertas condiciones. Por ejemplo, se da a las mujeres pobres a condición de que envíen a sus hijos a la escuela y los vacunen. También se da a las mujeres embarazadas, a condición de que consulten a un médico durante el embarazo. De manera que incluye un componente sanitario y educativo. Pero hemos observado que Bolsa Familia no sólo contribuye a sacar a las personas de la pobreza, sino que también las ayuda a entrar en el mercado de trabajo. Una persona que tenga suficiente para comer, vestir y llevar una vida digna se encuentra en una posición mejor para buscar un empleo que la que pasa hambre. El objetivo principal del Presidente Lula ha sido garantizar a todos los ciudadanos de Brasil unos ingresos mínimos para una vida digna, a fin de que todos -y no sólo unos pocos- participen del desarrollo del país.

5) El Instituto Nacional de Seguridad Social de Brasil (INSS) ha publicado recientemente un informe que muestra una tendencia, en hombres de sesenta y tantos años, a casarse con mujeres a las que doblan en edad; la consecuencia es un grupo numeroso de viudas jóvenes que perciben prestaciones durante mucho más tiempo del previsto. ¿Es esto un problema? ¿Qué se puede hacer al respecto?

CEG: Somos muy conscientes de este problema. Tiene que ver con un "defecto" de la legislación. Digo defecto porque la ley no dice en ningún lugar que un hombre o mujer joven no pueda contraer matrimonio con una persona mucho mayor. Esto se debatió ampliamente en un Foro sobre Pensiones celebrado en 2007, con la participación del Gobierno, los representantes de los trabajadores y de los empleadores, así como miembros de varias ONGs y del mundo académico. Tenemos que hallar modos de impedir que personas jóvenes se casen con personas mayores con el único propósito de percibir sus pensiones una vez que fallezcan. Se trata de un problema que sin duda se abordará la próxima vez que se modifique la ley.