Salvar vidas, proteger empleos Nuevos horizontes en la lucha contra el VIH/SIDA en el trabajo

Páginas:18-22
RESUMEN

Proteger a los trabajadores jóvenes en la economía informal de Accra Aprovechar sólidos hábitos sobre salud y seguridad en el trabajo para abordar el VIH/SIDA en Belize Malawi: cambio de conductas en el centro de trabajo Cubrir la cadena de suministro: programa sobre VIH/SIDA de la OIT en India Repertorio de recomendaciones prácticas de la oit sobre el vih/sida y el mundo del trabajo: principios fundamentales

 
ÍNDICE
CONTENIDO

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Saving lives, protecting jobs. Programa Internacional de Educación sobre el VIH/SIDA en el Centro de Trabajo. SHARE: Respuestas Estratégicas de las Empresas al VIH/SIDA. Segundo informe. Ginebra, OIT, 2008.

"Nueve de cada diez personas con VIH se levantarán hoy e irán a trabajar"

Juan Somavía Director General de la OIT

El VIH ejerce un efecto devastador en el ámbito laboral. La mayoría de los 33,2 millones de personas que viven en el mundo con VIH/SIDA trabaja y tiene unas cualificaciones y una experiencia cuya pérdida no pueden permitirse ni sus familias, ni sus centros de trabajo ni sus países. Como principal organismo de las Naciones Unidas en materia de intervenciones en el centro de trabajo relacionadas con el VIH/SIDA, la OIT presentó un nuevo informe en marzo de 2008, en el que se ponen de relieve distintas respuestas estratégicas respecto al VIH/SIDA aplicadas en empresas de todo el mundo. A continuación se da cuenta de las cuestiones tratadas en el informe SHARE.

Proteger a los trabajadores jóvenes en la economía informal de Accra

Cuando un automóvil requiere algún tipo de servicio en el centro de Accra, el área de Odawna Light Industrial constituye el destino correcto. Se trata de una de las mayores concentraciones de talleres en el país, en la que viven y trabajan literalmente miles de operadores en un laberinto de pequeñas parcelas en Odawna, y en la que se emplea a un sinfín de jóvenes aprendices y se mantiene activa una extensa economía auxiliar conformada por proveedores de alimentos y otros productos.

Los distintos talleres de Odawna se han organizado en un consorcio perteneciente a la Asociación Nacional de Talleres de Ghana (GNAG), que cuenta con 40.000 afiliados en el conjunto del país, y con 4.000 en la misma Odawna.

En este contexto, se ha considerado con creciente preocupación la manera de proteger a los trabajadores del riesgo del VIH/SIDA. Traficantes de estupefacientes y trabajadores del sexo comercial operan en la zona, y el alcohol es fácilmente obtenible. La mayoría de los trabajadores son jóvenes y pobres, y viven a menudo alejados de sus familias.

"La primera vez que oímos hablar del VIH, prácticamente creímos que era un monstruo que iba a venir a tragarnos. Nuestra población es abrumadora-mente joven, y creemos que tal condición eleva su vulnerabilidad y el riesgo de contraer el VIH", señala Alhaji Dakpo, Presidente Regional del GNAG en Page 19 Accra. "La información y la educación no llegaban a nuestros talleres, y nuestros afiliados las necesitaban con urgencia."

El consorcio de talleres de Odawna se asoció a SHARE, proporcionando al proyecto un canal eficaz para extender su alcance a la economía informal. Comenzó en 2004 mediante la realización de una encuesta entre los trabajadores de los talleres, con la que se confirmó la existencia de una falta general de conocimiento acerca del VIH y su transmisión. Con el apoyo de la OIT, el GNAG identificó a 50 educadores entre los miembros de la comunidad, que se sometieron a una educación y una formación exhaustivas sobre las cuestiones relacionadas con el VIH. Para promover la participación, los trabajadores recibieron una asignación como compensación a los ingresos perdidos durante la realización de las actividades relativas al VIH.

En la actualidad, una red de centros de coordinación y educadores de la comunidad actúa en 36 talleres, centrando su actividad en los trabajadores de estos establecimientos y otras pequeñas empresas, como las de provisión de alimentos. El objetivo principal es ampliar la capacidad de percepción de los trabajadores respecto al riesgo de contraer el VIH, haciendo que entiendan la conexión entre el alcohol, el contacto con múltiples parejas, el sexo ocasional y la infección. Los educadores de la comunidad trabajan desde temprano por la mañana y por las noches, cuando hay más tiempo para charlar y, hasta la fecha, han cubierto ya a unos 2.000 trabajadores. Muchos han impartido también educación sobre el VIH en sus iglesias y comunidades locales.

Sarah es una vendedora de comidas y educadora comunitaria en el área 10 de los talleres de Odawna. Cree firmemente que el proyecto ha sido altamente beneficioso para sus compañeros, y para ella misma. "Antes de este programa, no me importaba si la gente practicaba sexo con condón o sin él, pero ahora creo en el uso del condón. La información que he recibido acerca del VIH me quema por dentro y siento la necesidad de compartirla con los demás."

"Antes, apenas podíamos plantear la cuestión de un sexo más seguro, el uso del condón y las ETS con nuestros aprendices y trabajadores porque nos sentíamos incómodos", explica John K. Nimo, Secretario Nacional en ejercicio del GNAG. "Creemos que el programa de la OIT ha elevado el conocimiento del riesgo existente y, ahora, las personas Proteger a los trabajadores jóvenes del VIH/SIDA en Camboya

Huong Vuthy, de 21 años de edad, no encontraba empleo en la provincia rural de Camboya en la que vivía, así que decidió buscar trabajo en la capital Phnom Penh. Había oído hablar del VIH antes de llegar, pero pensaba que era algo que sólo tenían las "personas malas", y que no era su problema.

Desde que se registró el primer caso de VIH en el país en 1991, 94.000 personas han fallecido por causas relacionadas con el virus. Sorprendentemente, Camboya ha conseguido invertir la tendencia y ha asistido a una caída de las tasas de prevalencia entre adultos, pasando del 1,3% en 2003, al 0,9% en 2006 (ONUSIDA, 2006); es todo un logro en un país que emerge de más de 20 años de violentos conflictos y que sigue aún en proceso de reconstrucción. Con todo, a pesar de este éxito, el Gobierno camboyano otorga gran interés al sostenimiento y la aceleración de la respuesta nacional para prevenir el resurgimiento de la epidemia. Casi la mitad de las nuevas infecciones se dan en mujeres casadas.

Huong trabaja en la floreciente industria cambo-yana de la confección, que se expandió rápidamente a mediados del decenio de 1990 y emplea ahora, según se estima, a unos 280.000 trabajadores en más de 200 fábricas. Una de cada cinco mujeres cambo-yanas de edades comprendidas entre 18 y 24 años trabaja en una fábrica del sector de la confección; suelen ser solteras, con bajos niveles de alfabetización, y residen alejadas de sus familias y comunidades. Algunas completan sus ingresos con segundos empleos en bares de karaoke y restaurantes.

A su llegada a Phnom Penh, muchas mujeres jóvenes descubren que no pueden obtener un puesto de trabajo en una fábrica de ropa sin pasar antes por un examen médico. El primer lugar al que acuden es una clínica sanitaria pública, en la que todos los trabajadores han de someterse a exploración antes de recibir un certificado de salud que certifica su idoneidad para el trabajo. Preocupado por la vulnerabilidad de los trabajadores jóvenes que acceden al mercado de trabajo, el Departamento de Seguridad y Salud en el Trabajo (DOSH) decidió establecer el Centro de Educación y Acogida, cuya misión consiste en facilitar información sobre el VIH mientras los futuros trabajadores esperan a realizar su examen médico.

Dos educadores del DOSH visitan el centro tres veces por semana para informar y asesorar acerca de la prevención del VIH. Se dispone de abundantes materiales gráficos y escritos de la OIT y de otros organismos. El centro también proyecta vídeos sobre el VIH mientras los trabajadores esperan.

Ofrece un espacio de gran valor para que las jóvenes conozcan acerca del VIH y los riesgos con los que pueden enfrentarse. "Estoy aquí para un examen médico que me permita solicitar un puesto de trabajo en una fábrica de ropa", comentar una emigrante rural esperanzada. "Ahora sé más cosas del VIH después de acudir a este centro. Me doy cuenta de que es importante para mí conocer el VIH, de modo que pueda protegerme. Ahora también sé a dónde puedo acudir para recibir otros servicios de salud".

Esta iniciativa del Ministerio de Asuntos Sociales, Trabajo y Formación Profesional recibió la asistencia del Programa SHARE de la OIT, que se llevó a cabo de mayo de 2003 a agosto de 2007 con un presupuesto de 483.883 dólares de Estados Unidos. Operó en la capital, Phnom Penh, y en la provincia de Siem Reap. SHARE colaboró con las fábricas de ropa, la industria del turismo y el sector informal de la construcción, en el que los trabajadores varones pasan a menudo períodos de tiempo prolongados en campamentos alejados de sus hogares. En total, 892 educadores comunitarios han recibido formación, y 11.770 trabajadores participaron en diversas actividades de los proyectos en 15 centros de trabajo.

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Aprovechar sólidos hábitos sobre salud y seguridad en el trabajo para abordar el VIH/SIDA en Belize

Belize Electricity Limited (BEL) es el principal proveedor de electricidad del país, y emplea a 250 trabajadores en 10 ubicaciones diferentes de todo el país. La empresa ya contaba con un programa consolidado de salud y seguridad en el trabajo cuando la OIT se dirigió a ella, y estaba dispuesta a integrar la educación y la reducción de riesgos en materia de VIH a sus actividades en curso. La integración en un planteamiento de mayor alcance respecto a la salud y a la seguridad hace que el conocimiento del VIH sea un trabajo económicamente más viable para la empresa, y puede facilitar el fomento de la participación de los trabajadores.

Los empleados de BEL tomaron parte en la encuesta del proyecto de la OIT en 2004, con la que se puso de relieve la práctica de conductas de riesgo en la plantilla en relación con el VIH. Las más significativas eran el consumo regular de alcohol en el caso de los empleados varones; un elevado índice de movilidad de los trabajadores, alejados de sus hogares durante largos períodos; y una actitud negativa respecto al uso de condones.

Sirviéndose de esta información, BEL emprendió acciones para proteger a su plantilla. La empresa promovió una política de “tolerancia cero” respecto al consumo de alcohol en las instalaciones, y limitó la disponibilidad de éste en las reuniones sociales de la compañía. Además, dejó de asignar a los trabajadores períodos de trabajo prolongados reforzando la capacidad institucional más allá de la sede principal y desarrollando sistemas de rotación con plazos más reducidos. Por último, los condones pueden obtenerse fácilmente en el centro de trabajo, y se ha puesto en marcha una campaña de información de apoyo.

BEL cuenta con una red de educadores entre los propios trabajadores, así como una amplia gama de actividades de información y educación en materia de VIH. La empresa ofrece incentivos económicos, como el pago de primas al final del ejercicio, para potenciar la participación del personal en programas y actividades de salud y seguridad en el trabajo. BEL cree que el programa de educación sobre VIH en el centro de trabajo beneficia a todos, ya que la empresa alcanza sus objetivos de productividad mediante una menor rotación del personal, un absentismo inferior, y el rendimiento de la inversión en la adquisición de capacidades en la plantilla. Al mismo tiempo, los empleados se mantienen sanos y productivos para beneficio propio y de sus familias.

En 2003, la OIT y el Departamento de Trabajo de Estados Unidos crearon el primer proyecto dirigido sistemáticamente a la población activa de Belize, para proteger a ésta de los efectos del VIH, con un presupuesto trienal de 452.518 dólares. BEL es uno de los 18 lugares de trabajo que participa en el programa de educación sobre VIH en el centro de trabajo, activo en cinco sectores establecidos como objetivo, cuya labor beneficia a 4.614 trabajadores.

En el transcurso de estos cuatro años, se han sentado los cimientos de un programa nacional sostenible sobre VIH en el centro de trabajo, y el proyecto es gestionado ahora por el Ministerio de Trabajo de Belize, dado que la intervención de la OIT ha finalizado. Queda aún mucho por hacer (incluida la necesidad de leyes que respalden las políticas nacionales sobre VIH), pero las intervenciones del proyecto han puesto de relieve que existe potencial para la acción, y el VIH es objeto ya de un amplio reconocimiento como un asunto fundamental en los centros de trabajo de Belize.

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Malawi: cambio de conductas en el centro de trabajo

Satemwa Tea Estate es una de las fábricas de té más antiguas y de mayor dimensión en la región meridional de Malawi, con una plantilla de 2.900 trabajadores. Con unos niveles elevados de absentismo, la dirección estaba muy interesada en adoptar alguna medida respecto al VIH, pero no sabía por dónde empezar. La OIT entabló conversaciones con la compañía, y puso en marcha un programa de formación del personal identificando “puntos focales” en cada división. En los seminarios surgieron numerosas dificultades y como consecuencia, se han establecido comités de VIH y se ha elaborado el primer borrador de una política sobre el virus para la empresa.

La dirección utiliza ya este borrador para comenzar a ejecutar los programas sobre VIH y los trabajadores reciben información acerca de la importancia de la prevención y, en particular, del uso de condones. Los supervisores transmiten mensajes sobre el VIH durante la jornada laboral, ya sea mientras se ocupan del seguimiento de la recogida del té, o antes de comenzar a trabajar, cuando los empleados se reúnen para la distribución de tareas del día.

Satemwa ha desarrollado una estrategia respecto a los condones denominada tolani nokha (ayúdate a ti mismo); los preservativos se depositan en la recepción, a la libre disposición de los trabajadores.“Ahora no hace falta que acudamos a la clínica y pidamos condones, basta con pasar por la recepción y cogerlos ahí, sin que tengamos que avergonzarnos”, explica uno de los muchos trabajadores que se benefician de la medida. La empresa ha desarrollado asimismo una relación de servicios en materia de VIH disponibles localmente, en respuesta a las peticiones de los trabajadores.

Cubrir la cadena de suministro: programa sobre VIH/SIDA de la OIT en India

Apollo Tyres Limited (ATL) es una organización joven y dinámica con unidades de fabricación y venta en India y Sudáfrica.Apollo emprendió su programa de VIH trabajando con camioneros y, posteriormente, inició un programa general en los centros de trabajo, en asociación con un proyecto de la OIT en India, cuya acción alcanza a sus 7.000 empleados en cuatro centros.

La empresa utiliza una red de voluntarios que han recibido formación sobre VIH para actuar como educadores y formadores expertos en el desarrollo del programa entre sus compañeros. En reconocimiento de su contribución, se les conoce como “campeones de la causa”.

Actualmente, Apollo facilita a diversas empresas que forman parte de su cadena de suministro la puesta en marcha de programas sobre VIH, concentrándose en sus socios comerciales de pequeño y mediano tamaño. Comenzó estableciendo un seminario de sensibilización para todos sus proveedores, en el que les comunicó que había incluido el tratamiento de las cuestiones relativas al VIH en su código de ética. El cumplimiento del código es un criterio fundamental para Apollo al seleccionar las empresas que pasan a integrarse en su cadena de suministro. Como medida de seguimiento a la actividad de sensibilización, elige a ocho empresas al año para la puesta en marcha de programas en el centro de trabajo, con la ayuda de sus formadores expertos. Apollo prevé expandir sus iniciativas en materia de VIH, con el fin de lograr la participación de 4.500 minoristas de toda India a través de sus 120 oficinas de venta.

Repertorio de recomendaciones prácticas de la oit sobre el vih/sida y el mundo del trabajo: principios fundamentales

* Reconocer el VIH/SIDA como una cuestión relevante en el centro de trabajo.

* No discriminación.

* Igualdad de género.

* Entorno de trabajo saludable.

* Diálogo entre empleadores, trabajadores y la Administración, incluidos los trabajadores con VIH.

* Prohibir pruebas para excluir del empleo o de procesos de trabajo.

* Confidencialidad.

* Continuación de la relación de empleo de los empleados con VIH y SIDA.

* Importancia de la prevención.

* Necesidad de atención y apoyo, incluido el acceso o la remisión a tratamientos y servicios.