La renta básica, la fuerza de trabajo y la crisis

Autor:José Luis Rey Pérez
Cargo:Universidad Pontificia Comillas-ICADE
Páginas:241-260
REVISTA INTERNACIONAL DE PENSAMIENTO POLÍTICO - I ÉPOCA - VOL. 6 - 2011 - [241-260] - ISSN 1885-589X
241
LA RENTA BÁSICA, LA FUERZA DE TRABAJO Y
LA CRISIS1
BASIC INCOME, LABOR FORCE AND THE CRISIS
José Luis Rey Pérez
Universidad Pontificia Comillas-ICADE
Palabras clave:Palabras clave:
Palabras clave:Palabras clave:
Palabras clave:
renta básica, derecho al trabajo, crisis financiera, Estado de bienestar
Keywords: Keywords:
Keywords: Keywords:
Keywords:
basic income, right to work, financial crisis, Welfare State
Resumen: La crisis financiera global que se inició en 2008 se ha tradu-
cido en el enésimo –y parece que definitivo- ataque y recorte del Estado
de bienestar y de sus prestaciones. ¿Tiene sentido en este contexto
seguir hablando de la renta básica, un ingreso incondicionado y univer-
sal que se daría a todos los miembros de la comunidad política? ¿No
resulta una provocación en una época en la que el Estado carece de
recursos para pagar los servicios más esenciales? ¿Qué papel podría
jugar la renta básica a comienzos del siglo XXI? En este trabajo se
abordará la renta básica desde una perspectiva consecuencialista,
centrándose en las funciones que podría cumplir en un mercado de
trabajo gravemente afectado y como de forma indirecta contribuiría a
revitalizar la democracia y construir una nueva ciudadanía. La renta
básica no es la solución a la crisis, pero puede ser un importante pilar
que ayude a la construcción de un nuevo modelo de trabajo y de demo-
cracia.
Abstract: The global financial crisis started in 2008 has caused the last
–and it seems the final one– attack to Welfare State and its benefits. It
makes sense in this context talking about basic income, an
unconditional and universal income that it would be given to each
member of the political community? Is basic income a provocation
when States have not wealth to pay the most basic services? Which role
basic income could play in XXIst century? In this paper, basic income
will be studied from a consequentialist perspective, studying its role in
labor market and in the stimulation of democracy. Basic income is not
the solution to the crisis, but it can help to build a new model of work
and democracy.
Recibido: junio de 2011.
Aceptado: septiembre de 2011.
REVISTA INTERNACIONAL DE PENSAMIENTO POLÍTICO - I ÉPOCA - VOL. 6 - 2011 - [241-260] - ISSN 1885-589X
242
1. Los cambios en el mundo
del trabajo
La construcción del Estado de bienes-
tar tras la II Guerra Mundial se basó en
un acuerdo entre las fuerzas del trabajo
y del capital. Con un mundo dividido en
bloques, en las democracias occidenta-
les capitalistas se tomó la decisión de
proteger a los trabajadores para evitar
la amenaza del comunismo. Esto se lo-
gró transformando los Estados en socia-
les, reconociendo los derechos de igual-
dad y estableciendo un sistema extenso
de garantías a los mismos, que es lo que
se conoce como Estado de bienestar.
Aunque obviamente no hubo homoge-
neidad y se pueden diferenciar tres o
cuatro modelos de bienestar2 –depen-
diendo de si incluimos o no los países
del sur, dirigidos en los años de posgue-
rra por dictadores, que sólo comenza-
ron a construir sus garantías a finales
de los 70 y en los años 80–, se puede
decir que en todos ellos el empleo juga-
ba un papel fundamental. Y lo hacía
porque servía como garantía de la inser-
ción social y de la pertenencia a la co-
munidad gracias a un empleo que era
casi pleno y estaba acompañado de una
serie de seguridades: seguridad
en el
mercado de trabajo
, debido a niveles
bajos de desempleo, una duración me-
dia del paro corta y un conjunto elevado
de oportunidades de empleo; seguridad
en el empleo
, gracias a una regulación
que protegía a los trabajadores frente a
decisiones arbitrarias de los empresa-
rios, haciendo muy caro el despido; se-
guridad
del empleo
, con las fronteras
bien delimitadas entre las distintas ocu-
paciones en parte gracias a la acción
de los sindicatos que se mostraban cor-
porativistas impidiendo cualquier forma
de intrusismo profesional; seguridad
en
el trabajo
, mediante la regulación de
normas de salud y seguridad, limitación
de la jornada laboral, protección en caso
de enfermedad o accidentes, etc.; se-
guridad
en la adquisición de capacida-
des
a través de programas de aprendi-
zaje y formación; seguridad
en los in-
gresos
, a través de la regulación de un
salario mínimo, sistemas de seguridad
social, la obligación de aumentar los sa-
larios como mínimo al mismo nivel que
el incremento de la inflación, etc.; y, en
último lugar, seguridad
representativa
,
ya que los intereses colectivos de los tra-
bajadores eran defendidos a través de
los sindicatos y asociaciones de traba-
jadores a los que se dio un papel prota-
gonista en los procesos de negociación
colectiva y a los que se consultaba por
parte de los gobiernos a la hora de to-
mar cualquier decisión que pudiera afec-
tar los intereses de los trabajadores3. No
es que en el contexto del Estado de bien-
estar, los dueños del capital no ocupa-
ran una posición de dominio, pero eran
conscientes de que necesitaban la sa-
tisfacción de la fuerza de trabajo para
su margen de beneficio, renunciando a
parte de éste para incrementar el bien-
estar de los empleados.
Como es de sobra conocido, este mo-
delo se extendió durante tres décadas
hasta la crisis de los años 70. El modelo
de bienestar encerraba ciertas parado-
jas y contradicciones, como señaló Claus
Offe en una obra clásica4, que son las
que llevaron a su agotamiento al inten-
tar conciliar el individualismo propio del
liberalismo económico con la solidaridad

To continue reading

Request your trial