Reglas de interpretación de las condiciones generales del contrato de seguro

Autor:Darío A. Sandoval Shaik
Páginas:225-250
CAP. II: CGC Y CLÁUSULAS ABUSIVAS 225
seguro de pasajeros, el de daños causados a terceros, el de aeronaves
destinadas al servicio de líneas aéreas y el de las que sean objeto de hipoteca.
En cuanto a las indemnizaciones previstas por la LNA han sido
actualizadas por el Real Decreto 37/2001, de 19 de enero213 , para los casos
de responsabilidad por daños en el transporte de viajeros, equipajes y
mercancías, así como por los que causen a las personas o a las cosas en la
superficie terrestre por acción de la aeronave o por cuanto de la misma se
desprenda o arroje. Para las indemnizaciones relativas a los pasajeros, las
cuantías se elevan o adaptan teniendo en cuenta las establecidas por las
compañías aéreas de la Unión Europea en el Reglamento (CE) 2027/1997
del Consejo, de 9 de octubre, sobre responsabilidad de las compañías
aéreas en caso de accidente. En cuanto a las indemnizaciones relativas a
equipajes y mercancías, la elevación de las cuantías también responde a
tendencias que operan en otros países, reflejadas concretamente en el
Convenio para la unificación de ciertas reglas para el transporte aéreo
internacional concluido en Montreal el 28 de mayo de 1999 y firmado por
España el 14 de enero de 2000.
IV. Reglas de interpretación de las condiciones generales del contrato
de seguro
1. Labor del intérprete en el contrato de seguro
A) Características de la actividad
La interpretación es un acto de comprensión y, por ende, una toma de
posición axiológica. Los jueces no valoran solamente conductas, sino
también leyes, puesto que eligen, del conjunto que el ordenamiento jurídico
presenta, las normas que considera aplicables al caso en particular. El
intérprete debe examinar y establecer el sentido de las condiciones que a
fin de cuentas es la presunción de la voluntad común de las partes –cuando
213 BOE, 2–II–01.
LAS CONDICIONES GENERALES DE CONTRATO DE SEGURO Y SU CONTROL
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éste no es confuso o poco claro para aplicarlas sin más a la controversia
planteada y, en de ser necesario, someterlas a las normas de control de
contenido y declarar su nulidad, allí donde ya no cabe interpretación y
donde la mejor solución, quiérase o no, es la declaratoria de nulidad total o
parcial. Aun en caso de que los contratos de seguro contengan condiciones
generales no negociadas impuestas por el asegurador predisponente al
asegurado adherente siempre habrá una franja aunque sea pequeñísima, de
intención común de los contratantes. Que el adherente tomador del seguro
deseaba o incluso necesitaba contratar un concreto y específico contrato de
seguro es una realidad que nadie podría negar, por lo que al menos en la
parte que se relaciona con la esencia del contrato ambas partes estaban de
acuerdo de un modo u otro214. Si la interpretación está desterrada en
presencia de cláusulas claras y precisas, en el caso contrario se impone;
interpretar allí donde el predisponente ha incorporado premeditadamente
ambigüedades calculadas o no tan calculadas pero definitivamente
disimuladas. Si es necesario realizar una labor interpretativa es porque el
contrato no se comprende, y si no se comprende se obstaculiza y corta toda
posibilidad al conocimiento, al margen de que por esa vía se está abusando
de la buena fe del asegurado quien es ajeno e ignora la técnica del seguro y
las imposiciones del asegurador, pudiendo existir en este una conducta
calculada y estratégica, un comportamiento reiteradamente torcido por parte
de quien intenta sacar ventaja allí donde la claridad y la comprensibilidad no
están presentes o allí donde se pretende jugar con ellas. No tiene sentido
tratar averiguar la voluntad del predisponente pues es la que emerge
claramente en el clausulado.
Los rasgos distintivos a que se acaba de hacer mención llevan a poner
en discusión la utilidad de las normas positivas de interpretación recogidas
tanto en los arts. 1.281 a 1.289 Cc, como en los arts. 50 a 63 Ccom ya que
en el momento de publicación de las mismas no había surgido la utilización
de esta forma de contratación en masa. A pesar de tal cuestionamiento no
parece que existan dudas sobre la aplicación de los principios
214 S. DÍAZ ALABART, “Artículo 6. Reglas de interpretación”, Comentarios a la
Ley de Condiciones Generales de la Contratación, (R. BERCOVITZ, coord.), Elcano,
1999, pp. 193–232, p. 199.

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