Los próximos 100 años: historias de cuatro continentes. Relato sobre dos minas

Páginas:26-43
 
CONTENIDO
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revista TRABAJO
Relato sobre dos minas
historias de cuatro continentes
© Marcel Crozet/OIT
Los minerales y productos conexos constituyen el
elemento principal de la mayoría de las industrias.
Las actividades de minería y explotación de
canteras se llevan a cabo en casi todos los países
y tienen gran incidencia en los planos económico,
medioambiental, laboral y social.
El sector minero tiene un futuro halagüeño. Cabe esperar que
el aumento constante del PIB a escala mundial y la ampliación de
las infraestructuras en las economías emergentes contribuyan a
fomentar la demanda ininterrumpida de productos mineros.
No obstante, su entorno operacional no está exento de
dicultades. Además de la incertidumbre geopolítica, las empresas
mineras afrontan una presión cada vez mayor para reducir todo
lo posible los daños medioambientales, mejorar los índices de
seguridad y contribuir al desarrollo de las comunidades en las que
llevan a cabo su actividad.
Por otro lado, la automatización y la digitalización se consideran
factores que pueden propiciar transformaciones cada vez más
profundas, y son objeto de debate frecuente entre empleadores y
trabajadores del sector. Con objeto de evaluar la posible incidencia
de “Mining 4.0”, visitamos en Suecia una de las minas más avanzadas
del mundo en el plano tecnológico.
100 años:
Los próximos
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NÚMERO ESPECIAL DE 2019
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Si bien la tecnología ha contribuido a transformar por
completo la actividad minera en Suecia, no ha conllevado una
drástica pérdida de puestos de trabajo. El proceso de transición
no ha sido sencillo. Al internarnos en el subsuelo profundo
pudimos constatar soluciones innovadoras y sostenibles. Estas
guardan relación con el diálogo social entre empleadores y
trabajadores, la seguridad y la salud, la protección del medio
ambiente y la integración de la mujer en un sector que algunos
aún consideran exclusivamente masculino.
¿Es exportable el modelo sueco? No necesariamente,
si bien nuestra segunda historia sobre Filipinas pone
de maniesto que en los países en desarrollo también
pueden lograrse mejoras ecaces en los planos social
y medioambiental. En este caso, el diálogo social fue
asimismo muy importante. Un programa de la OIT
contribuyó a hacer oír la voz de la comunidad minera local
y a ayudar a esta a forjar su propio futuro.
En su reunión de noviembre de 2018, el Consejo de
Administración pidió a la OIT que pusiera en marcha una
campaña destinada a promover la raticación por más
países del Convenio sobre seguridad y salud en las minas,
1995 (núm. 176). Tanto Suecia como Filipinas han raticado
dicho Convenio.
El Convenio núm. 176 reviste suma importancia, puesto
que preconiza un marco para que los países establezcan
un entorno minero seguro, que conlleve requisitos para las
empresas y derechos para los trabajadores. En virtud de dicho
Convenio, compete a los gobiernos establecer dicho marco y
a los empleadores velar por la seguridad de las minas. En el
Convenio núm. 176 se consagra el derecho de los trabajadores
a participar en la toma de medidas relativas a la seguridad
en el lugar de trabajo por medio de una representación
independiente en materia de seguridad, así como el derecho a
rechazar la realización de un trabajo inseguro.
La mina del futuro se encuentra
en este lugar. Situada a 200 km al
noroeste de Estocolmo (Suecia), la
empresa Boliden explota una mina
provista de tecnología punta, en la que
los mineros han pasado a desempeñar
la función de operadores a distancia.
¿En qué medida ha afectado ello al
empleo, la seguridad, el trabajo de la
mujer y el medio ambiente?
¿Se puede aplicar el modelo sueco en
otros lugares? En nuestro informe se
trata de dar respuesta a esas preguntas.
Texto: Jean-Luc Martinage
Fotografías: Marcel Crozet
GARPENBERG (Suecia) – La profesión
de minero puede ser una de las más arduas y
peligrosas del mundo. Los mineros pasan horas
en las entrañas de la tierra, respirando polvo,
trabajando a elevadas temperaturas y corriendo
el riesgo de que se produzcan deslizamientos de
rocas o incendios.
En nuestra visita a la mina de Garpenberg
constatamos algo completamente diferente. La
mina, de la que se extraen principalmente zinc,
plomo y plata, se parece a muchas otras desde el
exterior. Sin embargo, las similitudes terminaron
tan pronto como salimos del ascensor que nos
dejó a 1.054 metros de profundidad, después de
un trayecto de solo dos minutos.
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NÚMERO ESPECIAL DE 2019
UN FUTURO CON EMPLEO:
EN SUECIA
minería de vanguardia
No vimos las habituales galerías oscuras, sino ocinas
con aire acondicionado que no parecerían fuera de lugar
en Nueva York, Johannesburgo, Londres o Tokio, con
salas de reuniones y una cafetería provista de una cocina
de última generación.
COMO UN VIDEOJUEGO
Poco después accedimos a una gran sala en la que
varias personas estaban cómodamente sentadas en
grandes sillones, frente a mandos de control y amplias
pantallas. Pese a que parecía un salón para el personal, se
trataba en realidad del lugar de trabajo para los ‘mineros
del futuro’.
En un mundo tradicionalmente masculino, el primer
minero que conocimos fue una mujer. Frida Eriksson, de
33 años, trabaja en la planta de Garpenberg desde hace
tres años en calidad de operadora. Su trabajo consiste en
manejar un equipo de perforación controlado a distancia
y en supervisar su labor en un monitor de control,
lejos del ruido y del calor húmedo que desprenden las
galerías.
La Sra. Eriksson comenzó su trayectoria profesional
como especialista en logística de obras de construcción.
Al iniciar su trabajo en la mina recibió formación
durante varios meses sobre manejo de equipos de
perforación. Arma que le encanta su trabajo, pese a
que exige trabajar por turnos. El equipo de perforación
se utiliza 24 horas al día, excepto cuando se somete a
actividades de mantenimiento. Es necesario que alguien
lo supervise a diario.
La Sra. Eriksson aún debe acceder físicamente a las
galerías para trasladar el equipo de perforación al lugar
adecuado. No obstante, en breve podrá controlarlo a
distancia.
Carl Johan se sienta a su lado en otro sillón, frente
a varias pantallas. Volvemos a tener la impresión de
interrumpir una sesión de videojuegos. El Sr. Johan, de
28 años, se encarga de los vehículos automatizados que
transportan el mineral en bruto, otra de las innovaciones
desarrolladas en Garpenberg. Utiliza varios mandos
para controlar los vehículos, cuyos desplazamientos se
supervisan mediante videocámaras.
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más a una mina tradicional. Utilizamos uno de los
vehículos todoterreno que recorre un camino a través de la
mina, hasta que alcanza la salida de la misma en su parte
más elevada. Hubiéramos tenido que circular durante
más de 90 minutos por ese camino para llegar a la misma
profundidad que habíamos alcanzado en apenas dos
minutos.
Cerca del equipo de perforación conocimos al Sr. Knut
Lund, un corpulento noruego que vino a trabajar a esta
mina de la región de Dalarna en 1990. Durante siglos,
dicha región ha constituido el centro neurálgico de la
industria minera sueca. La drástica reducción del precio de
los minerales y la competencia internacional provocaron
el cierre de la mayoría de las minas de la región años
después.
Pese a que también se había previsto el cierre de la
mina Garpenberg, antes de ello la empresa Boliden había
descubierto un nuevo yacimiento de mineral. En 2011, la
empresa decidió proseguir sus operaciones y ampliarlas,
haciendo hincapié en la automatización.
El Sr. Lund arma: “Trabajo desde hace 28 años
en este lugar, en el que se han producido muchas
transformaciones”. Recuerda los peligros a los que estuvo
expuesto, especialmente debido al desprendimiento de
rocas. Muchos de sus colegas resultaron heridos, algunos
de gravedad.
La seguridad constituye actualmente una prioridad
para todos. En un maniquí de pruebas situado cerca de los
vestuarios de los mineros se muestran todos los puntos del
cuerpo humano que han padecido heridas en accidentes
en la planta de Garpenberg; ello es una forma de recordar
a todo el mundo la importancia que reviste el estricto
cumplimiento de los procedimientos de seguridad.
Al terminar la enseñanza secundaria trabajé en el
sector agrícola como conductor de tractores. De ahí que
el trabajo que realizo en este lugar me resulte familiar”,
arma. Añade que le gusta su trabajo, aunque admite que
el tiempo que pasa frente a las pantallas es agotador.
Durante un receso en su trabajo, los que actualmente
se conoce como “operadores”, en lugar de “mineros”, se
reúnen en una de las cafeterías del complejo minero, situada
también a más de 1 000 metros por debajo de la supercie.
OBSESIONADOS CON LA PRODUCTIVIDAD
Los trabajadores almuerzan sentados debajo de varios
monitores de vídeo en los que se presentan curvas de
productividad, el criterio principal que todo el mundo ha
de tener presente, según arma la Sra. Jenny Gotthardsson,
directora general de la mina.
“La competencia en el sector minero es muy férrea.
Habida cuenta de los elevados costos salariales en Suecia,
únicamente podemos seguir siendo competitivos si
optimizamos la productividad. Nuestra competitividad nos
permite mantener los puestos de trabajo, y en ocasiones,
crear empleo”, arma.
Con objeto de fomentar la productividad, la empresa
habilitó varias salas de reuniones en el interior de la mina,
a n de ahorrar el tiempo que se perdería si se tuviera que
regresar a la supercie para asistir a reuniones.
La Sra. Gotthardsson subraya asimismo la importancia
del diálogo social en la empresa. Según arma, una vez que
los empleados han recibido la formación pertinente, son
ellos los que prueban las nuevas tecnologías hasta que estas
pueden entrar en funcionamiento.
Tras concluir su almuerzo de 20 minutos, la Sra. Frida
Eriksson nos llevó a las galerías, lugares que se parecen
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MÁS AUTOMATIZACIÓN Y MENOS
ACCIDENTES
La tecnología avanzada ha contribuido a mitigar los
riesgos, pese a que no los ha erradicado plenamente. Se
siguen realizando dos detonaciones diarias para facilitar
nuevas extracciones.
Ni los miembros del personal ni los visitantes pueden
descender a la mina sin ir provistos de un dispositivo
localizador que indique su posición exacta a través de una
red basada en la web instalada en la mina, con cobertura
en toda la misma. En caso de peligro o de evacuación,
puede determinarse inmediatamente la localización
precisa de cada minero. Desde una sala de control en la
supercie se supervisa íntegramente la mina, incluidos sus
lugares más alejados, mediante varias cámaras.
Esta mejora sustancial de la seguridad constituye otro de
los motivos por los que el Sr. Knut Lund y sus colegas son
partidarios de la implantación de sistemas de automatización.
Tras concluir la formación pertinente, el Sr. Lund se
convirtió en un ‘minero del futuro’, compaginando turnos
de trabajo en las galerías con su función en la sala de
control.
Le gusta trabajar con nuevas colegas como Frida
Eriksson. Actualmente tiene 50 años y puede transmitir los
conocimientos que ha adquirido y recorrer, en su tiempo
libre, las carreteras de Escandinavia con su Harley Davidson.
Aunque posee relativa conanza con respecto al futuro,
según arma, alberga dudas en lo concerniente a la
seguridad de los puestos de trabajo cuando mencionamos
la etapa nal del proceso de automatización, en la que
a largo plazo solo será necesario un operador para
supervisar varios dispositivos robóticos de perforación.
¿ES EXPORTABLE EL MODELO SUECO?
Las dudas del Sr. Lund las disipa la Sra. Jenny
Gotthardsson, al incidir en que el aumento de la
productividad permitirá mantener los puestos de trabajo,
aun si se tiene en cuenta el proceso de automatización. Se
trata de una opinión que, de forma inhabitual, comparten
en gran medida los dos dirigentes sindicales de la planta.
“La automatización de la mina nos permite trabajar
en condiciones más seguras y, en todo caso, es necesario
automatizar nuestro trabajo para seguir siendo
competitivos a escala internacional. Las nuevas tecnologías
nos permiten mantener nuestros puestos de trabajo, y p or
ende, nuestros medios de subsistencia. De lo contrario,
nuestro futuro se vería comprometido”, señala el Sr. Ulf
Gustafsson, del sindicato IF Metall, representante de
los obreros de la mina. Subraya la necesidad de que los
mineros reciban mayor formación.
Su colega Fredrik Hases, del sindicato Unionen,
representante de los empleados administrativos, conviene
en ello. Reconoce que la automatización de la mina ha
intensicado la labor de todo el mundo para poder acometer
las tareas que exigen las nuevas tecnologías. Cita, por otro
lado, el modelo sueco de diálogo social, en el que se reconoce
ampliamente la importancia que revisten los sindicatos y se
fomenta la coordinación periódica con la dirección.
El modelo sueco parece haber logrado que todas las
partes alcancen un consenso, como si de una “santa
alianza” se tratara, para aumentar la productividad y, por
ende, los benecios, y contribuir asimismo a mantener los
puestos de trabajo.
Este tipo de transformación laboral podría ser más
compleja en otros países en los que no se haya implantado
un modelo de diálogo social como el sueco. Cabe destacar
asimismo que Suecia cuenta con sosticados sistemas
de protección social y de formación, que permiten a las
personas que corren el riesgo de perder su empleo como
consecuencia de la implantación de nuevas tecnologías
reorientar su trayectoria profesional, o recibir amplias
prestaciones sociales si no logran encontrar trabajo.
Por otro lado, los hitos tecnológicos logrados en esta
“mina del futuro” a raíz de las sustanciales inversiones
realizadas en los planos humano y nanciero son dignos
de elogio. La mina de Garpenberg produce actualmente
casi el 1% del zinc y más del 1% de la plata de todo el
mundo. Su producción total aumentó de 1,4 millones de
toneladas en 2012 a casi 2,5 millones de toneladas en 2016.
Pese a lo complejo que podría resultar aplicar este modelo
en otros lugares, en particular en países en desarrollo, algunas
conclusiones extraídas de este ejemplo de automatización
ecaz podrían aplicarse claramente a otros países.
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LA ROBOTIZACIÓN BRINDA NUEVAS POSIBILIDADES
A LA MUJER EN LAS MINAS
La mina sueca de Garpenberg no sólo constituye un
ejemplo en términos de automatización, sino que
brindó nuevas posibilidades laborales a la mujer en el
sector de la minería. El hecho de que una mujer sea
directora general de la mina pone de maniesto la
transformación que ha tenido lugar.
Según la Sra. Jenny Gotthardsson, “de las 440 personas
que trabajan en la planta de Garpenberg, el 18% son
mujeres, y esperamos que la automatización de la
mina contribuya a que ese porcentaje aumente, a n de
reejar mejor la composición de la sociedad sueca”.
Tras haber trabajado en otra mina en ámbitos
relacionados con el medio ambiente y haber
desempeñado diversos cargos en departamentos
de producción y de recursos humanos, la Sra. Jenny
Gotthardsson, de 42 años, dirige actualmente la mina
Garpenberg. Según ella, ser mujer no conlleva ventaja
o desventaja alguna.
“No importa si soy hombre o mujer; me limito
a desempeñar mi trabajo, que es desarrollar y
gestionar las actividades de la mina, incluidos los
aspectos de seguridad y de implantación de la
automatización”.
Durante decenios, el sector minero fue
predominantemente masculino. En muchos países
se promulgaron legislaciones en virtud de las cuales
se prohibía a la mujer trabajar en las minas, debido
a sus arduas condiciones de trabajo. Por lo general,
las mujeres se limitaban a realizar ingratos trabajos
en el exterior de la mina, por ejemplo, en cantinas o
realizando labores de limpieza.
En la actualidad la situación es muy diferente. Por lo
general, la presencia de mujeres es muy valorada,
incluso por los mineros veteranos en Garpenberg,
como el Sr. Knut Lund. “Me encuentro muy a gusto
con mis compañeras de trabajo y considero que
la mayoría de ellas están muy comprometidas con
su trabajo. No están aquí únicamente para cobrar
su sueldo”, arma mientras una de sus jóvenes
compañeras se prepara para manejar un equipo de
perforación.
Su opinión la corrobora una de sus compañeras. “Me
siento muy bien aquí. El problema no es que nadie
quiera contratar a mujeres, sino que no hay sucientes
mujeres interesadas en trabajar en las minas”, arma.
Habida cuenta de ello, cabe reconocer que la
automatización ha propiciado asimismo un cambio
de mentalidad y que ha brindado a la mujer nuevas
oportunidades en el sector.
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¿PUEDEN CONTRIBUIR LAS MINAS AUTOMATIZADAS A PRESERVAR
EL MEDIO AMBIENTE?
Con frecuencia se acusa al sector minero de constituir
una fuente de contaminación mucho tiempo después
de que las actividades mineras hayan concluido en
un lugar. Los residuos tóxicos y la contaminación del
agua suelen ser el motivo de las acusaciones. Ambas
cosas pueden provocar graves daños, no sólo al medio
ambiente del entorno, sino también a los habitantes
de la región.
La mina de Garpenberg también ha llevado a cabo una
labor ejemplar en lo concerniente al tratamiento de
residuos, agua contaminada y desechos. Ha efectuado
grandes inversiones en infraestructuras de gestión de
residuos, así como en la construcción de dos plantas
de tratamiento de agua.
Según la Sra. Maria Lindvall, directora de proyectos
medioambientales en la mina de Garpenberg, “es
fundamental que todos gestionemos adecuadamente
este aspecto de nuestro trabajo. De no hacerlo, ello
podría repercutir adversamente en el medio ambiente,
en particular en el de la región”.
La Sra. Lindvall, ingeniera de 35 años, reconoce
abiertamente que el objetivo también es proteger
la imagen de la empresa. “Tenemos la obligación
de no contaminar y de gestionar nuestros residuos.
Si no lo hacemos, además de provocar daños
medioambientales, ello traería consigo consecuencias
económicas, puesto que sería más difícil para nosotros
obtener licencias de explotación en otros lugares y la
imagen de la empresa se vería perjudicada, algo que,
como trabajadores, no deseamos”.
La Sra. Lindvall opina que el proceso de
automatización de toda la planta también ha
servido para optimizar los procesos de gestión
medioambiental. “No contaminar es, en consecuencia,
una necesidad, en particular porque las cuestiones
medioambientales han pasado a constituir una
cuestión prioritaria en los últimos años. Tenemos el
deber de mejorar la situación, como hacemos a diario,
por ejemplo, mediante nuestras inversiones en dos
plantas de tratamiento de agua”.
Las plantas de tratamiento de agua han contribuido
asimismo a crear puestos de trabajo, puesto que ha sido
necesario contratar a más personas para encargarse de
su funcionamiento y de su mantenimiento.
Una de las dicultades más habituales que ha de
afrontar la mina es encontrar personal calicado para
el tratamiento de agua y la gestión de residuos. Según
la Sra. Lindvall, ello pone de maniesto la necesidad
de ampliar las inversiones en actividades de formación
sobre empleos verdes.
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Minería para el PUEBLO
en Filipinas
Malaya, que en tagalo, el idioma local, signica “libertad”, es una pequeña comunidad
minera de Filipinas. Sus minas constituyen una notable fuente de ingresos para las
familias locales, si bien la pobreza y la exclusión siguen afectando a muchas personas.
ElProyecto Caring Gold de la OIT ha contribuido a promover en Malaya prácticas mineras más
sostenibles en los planos medioambiental y social.
Por Minette Rimando
CAMARINES NORTE, FILIPINAS – El Sr. Digo Belle za
constituye una memoria viva de esta pequeña comunidad
minera. Comenzó a trabajar en la explotación agrícola de
sus padres cuando tenía ocho años.
“Nuestra comunidad no recibió ninguna ayuda. Nadie
quería venir a Malaya porque se pensaba que éramos
rebeldes y que provocábamos problemas”, recuerda este
hombre de 53 años.
La pobreza obligó al Sr. Belleza, al igual que a muchos
miembros de la comunidad, a trabajar en el sector minero.
Tenía 15 años cuando sus padres enfermaron y no tuvo
más remedio que abandonar la escuela para ir a trabajar a
una pequeña mina de oro.
Cuando comenzó a trabajar en la minería en el decenio
de 1970 no existía ninguno de los profundos pozos,
fosos subterráneos o túneles mineros que transformaron
drásticamente el paisaje del entorno de Malaya. En esa
época, los mineros trabajaban de pie en el río, removiendo
arena y grava.
Los mineros recogían mineral que contenía pepitas de
oro y lo envolvían con láminas de plástico.
No se disponía de dispositivos soplantes ni de equipos
sosticados. “Encontrábamos oro en el río. Lo procesábamos
manualmente colocándolo en una carcasa, calentábamos el
material con carbón de madera e insuábamos aire en su
interior mediante cañas de bambú”.
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Era un trabajo muy complejo. “Quedábamos
empapados tras trabajar en el agua todo el día. Cuando
se dañaban nuestros pies debido a las infecciones que
nos provocaban los hongos, retomábamos nuestra
labor agrícola hasta que sanaran nuestras heridas. Si no
trabajábamos en las minas, lo hacíamos en la explotación
agrícola, o compaginábamos ambos trabajos, tres días en
la explotación, y tres días en la mina”.
Varios decenios después, los mineros sustituyeron su
actividad minera uvial a pequeña escala por la minería
en supercie. Según el Sr. Boboy Tonga, de 49 años, el
proceso seguía siendo manual. En 2006 se mudó con su
familia a Malaya, lugar en el que aprendió a trabajar en
pequeñas explotaciones mineras.
El Sr. Tonga arma que, en la actualidad, el trabajo
en pequeñas minas de oro es más peligroso y complejo,
puesto que los mineros deben descender a pozos, fosos
subterráneos y túneles mineros que pueden estar situados
a 30 metros de profundidad. Los mineros descienden
mediante una cuerda a los fosos, cuyas paredes podrían
venirse abajo si las estructuras de madera que las
sustentan no se jan rmemente.
Los mineros trabajan muchas horas y con frecuencia su
salario es insuciente, debido a injustas negociaciones con
los inversores que nancian las explotaciones mineras, las
herramientas y las máquinas. Cada minero percibe por su
trabajo menos de un dólar por gramo de oro, o tal vez ni
siquiera eso; en los mercados, un gramo de oro se vende
por más de 40 USD.
AGRICULTORES Y MINEROS
Los Sres. Belleza y Tonga trabajan en la Asociación
de minería a pequeña escala Magkamatao. El nombre
completo en tagalo de dicha Asociación es Magsasaka,
magkakakbodnapangmakatao, que signica “Agricultores
y mineros para el pueblo”. La Asociación Magkamatao
ayudó a los mineros a que dejaran de realizar trabajos de
minería a pequeña escala, informales y no regulados, para
que comenzaran a aplicar prácticas mineras cada vez más
responsables y sostenibles.
El Proyecto Caring Gold de la OIT, nanciado por el
Departamento de Trabajo de Estados Unidos (USDOL),
facilitó esa evolución. La OIT colabora con la ONG
BanToxics en Malaya y otras pequeñas comunidades mineras
de las provincias de Camarines Norte y Cotabato del Sur.
“La OIT ayudó a los trabajadores de pequeñas minas
de oro a pasar de la economía informal a la formal.
Consideramos que esa evolución es clave para promover
el trabajo decente, garantizar la seguridad y la salud de los
mineros, evitar el trabajo infantil, ampliar la protección
social y hacer oír la voz de los mineros”, señaló Khalid
Hassan, Director de la Ocina de la OIT para Filipinas.
En el proyecto se aplicaron políticas relativas al sector
minero, incluido el cumplimiento de la legislación
sobre trabajo infantil. La asociación también prohibió
el consumo de alcohol y las apuestas en el lugar de
trabajo, e hizo hincapié en la mejora de los medios de
subsistencia por medio de ingresos suplementarios para
las comunidades mineras.
Las familias tienen acceso a servicios sanitarios y a
prestaciones de subsistencia, educativas y sociales en
el marco de un programa piloto del Departamento de
bienestar social y desarrollo de Filipinas (DSWD). El
proyecto de la OIT ha contribuido asimismo a poner
en marcha diversos servicios estratégicos de asistencia
en materia de información, enseñanza, prestaciones de
subsistencia y desarrollo (SHIELD).
La Asociación Magkamatao está inscrita a nivel ocial
en el Departamento de trabajo y empleo (DOLE) del país
como asociación de trabajadores. Ello facilita la concesión
de préstamos a sus miembros, que a su vez invierten el
dinero obtenido en sus comunidades.
“Negociamos con un servicio nanciero el apoyo a nuestra
asociación con arreglo a unas condiciones equitativas, lo que
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nos permitió utilizar equipos sin costo adicional, por ejemplo,
un laminador de varillas. También convenimos en que la zona
de extracción de oro más rentable fuera administrada por la
Asociación”, señaló el Sr. Belleza.
Ese acuerdo equitativo permitió a la Asociación
Magkamatao destinar los ingresos obtenidos a la puesta en
marcha de su propia panadería, así como a la realización de
varias actividades piscícolas y avícolas. Según el Sr. Belleza,
pese a que los mineros gastaban mucho dinero en panecillos
durante las horas de trabajo, después seguían hambrientos.
Ahora pueden comprar más pan y la Asociación ha
comenzado a vender también rollos de pan, bollos de
cacahuete y pan de coco a tiendas y comunidades cercanas.
La Asociación Magkamatao también ha transformado los
fosos subterráneos en zonas para el cultivo de hortalizas y la
cría de cerdos, y pronto se cultivará en ellas también cacao.
Las zonas mineras abandonadas se rehabilitaron mediante
la plantación de árboles a lo largo del río.
La Asociación también desarrolló en el marco del
proyecto un nuevo proceso de extracción de oro más
seguro que no requiere la utilización de mercurio. Los
mineros comenzaron a utilizar materiales locales inocuos
para el medio ambiente, por ejemplo, troncos de banano,
en lugar de ltros y esponjas de plástico.
“Poner n a la utilización de mercurio no sólo nos
ayudó a preservar el medio ambiente y a proteger
nuestra salud, sino que nos permitió ahorrar costos de
producción”, señala el Sr. Tonga. “El costo del mercurio es
aproximadamente 150 USD por kilo. Para procesar 5 kilos
de oro se necesitan alrededor de 2,5 kilos de mercurio,
cuyo costo es casi 375 USD”.
Cabe destacar asimismo que el proyecto contribuyó a
que Malaya obtuviera un permiso de explotación minera
a pequeña escala para la población, el primero que se
concede en la provincia de Camarines Norte. En virtud
de la legislación lipina, el gobierno puede designar un
Minahang Bayan (zona de minería a pequeña escala
para la población), en el que las pequeñas minas de oro
gozan de una licencia de explotación legal con arreglo
a la normativa del Departamento de medio ambiente y
recursos naturales (DENR).
INVERSIÓN EN ACTIVIDADES FUTURAS
Los mineros reconocen la importancia que revisten
la erradicación del trabajo infantil y la inversión en
actividades futuras por medio de programas de enseñanza.
Al igual que el Sr. Belleza, muchos niños de Malaya
tuvieron que abandonar la escuela secundaria debido a la
lejanía y al costo de la enseñanza.
“Nuestros hijos son nuestro futuro, de ahí que sea
necesario invertir en su educación. No queremos que
abandonen la escuela secundaria, como tuvimos que
hacer nosotros, por estar demasiado lejos”, señala el Sr.
Belleza. La escuela secundaria más cercana se encuentra
aproximadamente a 20 kilómetros de distancia. Los
alumnos de secundaria tenían que caminar ocho
kilómetros para llegar a la carretera y luego recorrer
alrededor de 12 kilómetros en transporte público. Según
el Sr. Belleza, la comida y el transporte cuestan 4 USD
diarios, mientras que un trabajador en Malaya gana, por lo
general, 6 USD diarios, o menos.
Habida cuenta de ello, los mineros se ofrecieron
voluntarios para construir un aula de enseñanza
secundaria provisional que permitiera a los alumnos
proseguir su educación. La Asociación espera seguir
recibiendo apoyo para que los jóvenes no se vean
obligados a abandonar la enseñanza secundaria.
El Sr. Belleza considera esencial que los jóvenes de
Malaya adquieran las competencias y la formación
necesarias para encontrar un trabajo decente. Derrama
alguna lágrima al observar las transformaciones que
han tenido lugar en su entorno. El hecho de que el
Proyecto Caring Gold pronto llegue a su n le provoca
cierta inquietud. Confía en que su pueblo pueda seguir
ayudándose mutuamente en el futuro para mejorar aún
más su vida. “Las condiciones de trabajo y de vida en
Malaya no mejorarán si no nos ayudamos a nosotros
mismos”, concluye el Sr. Belleza.
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NÚMERO ESPECIAL DE 2019
Hacia un
en Mauritania
El cambio climático, una de las principales dicultades que deberán afrontarse en el plano
laboral en el futuro, ha exacerbado el proceso de deserticación en Mauritania y en otros
países de la zona del Sahel. Además de repercutir adversamente en las economías a
nivel nacional, ha contribuido en gran medida al empobrecimiento de los habitantes más
vulnerables de esos países.
Mauritania ha puesto de maniesto su constante compromiso para abordar esos problemas
asignando más del 15% de su presupuesto medioambiental al desarrollo de infraestructuras
que permitan afrontar el cambio climático, por ejemplo, la construcción de muros verdes en
Nouakchott, la capital del país, para hacer frente a la deserticación.
La OIT contribuye a estos esfuerzos en el marco de un programa que promueve el empleo y
los recursos naturales en tierra y en el mar. Dicho programa hace hincapié en dos sectores
clave de la economía de Mauritania, a saber, la construcción y la pesca artesanal.
FUTURO VERDE
Aichetou Hadi, de 27 años, procede de Aleg, región situada al sur del país. Desempleada y sin calicación
alguna, tuvo la ocasión de participar en un programa de capacitación de la OIT para trabajar como inspectora
auxiliar en el proyecto PECOBAT. Forma parte del grupo de 430 jóvenes que recibieron capacitación en
técnicas de construcción.
Reportaje fotográfico de Seydina Alioune Diallo
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HACIA UN FUTURO VERDE EN MAURITANIA | REPORTAJE FOTOGRÁFICO
ACTIVIDADES DE CONSTRUCCIÓN EN
MAURITANIA
La OIT capacitó a más de 1 200 jóvenes en actividades
de construcción y de pesca artesanal en el marco de
un proyecto de edicación de escuelas en Mauritania,
concluido en 2017. Doce aldeas, en las que residen más de
52 000 habitantes, se beneciaron de la construcción de
una nueva escuela y de nuevas carreteras para facilitar el
transporte de mercancías y la circulación de personas.
En el marco del programa PECOBAT, nanciado por
la Unión Europea, dicho proyecto se extiende asimismo
a otros lugares del país. La unicación de todas sus
actividades redundará en benecio de miles de personas
y ayudará a los jóvenes a adquirir competencias en el
boyante sector profesional de la construcción bioclimática,
mediante la utilización de materiales locales. También
contribuirá a fortalecer las actividades económicas y
sociales a nivel local fomentando la movilidad.
Ya se han edicado dos nuevas escuelas con materiales
locales, especialmente arcilla, en las provincias del sur
del país, en la zona conocida como el “triángulo de la
pobreza”. El programa promoverá también la construcción
de carreteras, además de escuelas, para facilitar el
desarrollo local.
Un enfoque similar se aplica en los campos de
refugiados de Malí en Mberra, lugar en el que tanto
los refugiados como las comunidades de acogida se
beneciarán de la construcción de una carretera de
acceso. Un centro de formación polivalente facilitará la
capacitación de cientos de jóvenes de las comunidades de
refugiados y de acogida.
Los programas se basan en un sistema de formación
profesional dual que conjuga conocimientos teóricos y
prácticos. Al terminar su formación, los jóvenes no sólo
contarán con los conocimientos técnicos necesarios, sino
también con experiencia práctica.
PESCA SOSTENIBLE
En el proyecto PROMOPECHE se aplica un enfoque
análogo para el sector marítimo. Su objetivo es crear
empleo decente que contribuya a que los jóvenes
dispongan de la información previa necesaria antes de
decidir quedarse en Mauritania, o tomar el arriesgado
camino de la migración en busca de un futuro mejor en
otros lugares.
El proyecto comprende cuatro componentes, a saber,
la capacitación de miles de niños y niñas mauritanos en el
sector pesquero, incluido el apoyo a los que ya trabajan en
pesquerías; la mejora de la salud, seguridad y autonomía
de esos trabajadores; la puesta en marcha de servicios
de apoyo empresarial para pescadores; y la construcción
sostenible de zonas de desembarque que permitan mejorar
sus condiciones de vida y de trabajo.
Con el n de habilitar zonas de desembarque más
sostenibles, en el marco del proyecto las infraestructuras
pesqueras necesarias se desarrollarán de forma inocua
para el medio ambiente. Entre las opciones examinadas
cabe destacar la utilización de diversas técnicas de
construcción en tierra.
Para afrontar la falta de suministro energético y de
agua, en el proyecto PROMOPECHE se utilizan energías
renovables, incluidos sistemas desalinizadores de agua y
la provisión de conexión eléctrica a comunidades vecinas
aisladas de la costa.
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NÚMERO ESPECIAL DE 2019
Al igual que muchos jóvenes mauritanos, Adama Wone abandonó la escuela muy pronto y posteriormente se encontró
en una situación precaria. A los 27 años recibió formación como encofrador, lo que le brindó la posibilidad de trabajar
en grandes proyectos, por ejemplo la construcción de la nueva escuela sanitaria en Nouakchott, capital de Mauritania.
EN TIERRA
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revista TRABAJO
HACIA UN FUTURO VERDE EN MAURITANIA | REPORTAJE FOTOGRÁFICO
Aprendices realizando trabajos de construcción en la escuela Kaédi con materiales locales. Más del 40% de los
participantes son mujeres.
Examen nal de un programa de capacitación de aprendices en la esfera de las energías renovables en el marco
del proyecto PECOBAT. Esta parte del programa brinda la ventaja añadida de que las competencias adquiridas por
los jóvenes pueden acreditarse mediante un certicado de competencias expedido por el Ministerio de educación y
formación profesional.
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revista TRABAJO
NÚMERO ESPECIAL DE 2019
Las obras de construcción de la carretera de acceso de Monguél enlazan 12 aldeas con la red viaria de Mauritania,
contribuyendo a facilitar el comercio y los desplazamientos en la región. La mejora de las comunicaciones territoriales
es primordial para el desarrollo de actividades económicas duraderas a escala local.
La OIT organizó una sesión de información y aumento de la sensibilización sobre empleos en los sectores de la
construcción y la pesca a pequeña escala en el marco del proyecto PROMOPECHE, en la región de Trarza. La etapa
siguiente consistirá en un proceso de selección de alumnos participantes de forma transparente, coherente y rigurosa,
con objeto de que adquieran conocimientos relativos al sector pesquero y técnicas de construcción ecológica en el
marco del programa PECOBAT.
EN EL MAR
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revista TRABAJO
HACIA UN FUTURO VERDE EN MAURITANIA | REPORTAJE FOTOGRÁFICO
Aprendices de mecánica reciben formación práctica en el marco del proyecto PROMOPECHE. Alrededor de 300 jóvenes
mauritanos han recibido formación en ocios pesqueros, y 2 300 la recibirán en los próximos cuatro años.
Una sesión de capacitación empresarial ayudó a los pescadores a comercializar y procesar sus capturas. Se basó en
el aumento del valor añadido de las capturas y en la reducción de la presión sobre las especies más demandadas.
Gran parte del pescado capturado mediante técnicas de pesca artesanal se desperdicia. La reducción de esas
pérdidas y el aumento del valor de los productos es primordial para fomentar la pesca sostenible.
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revista TRABAJO
NÚMERO ESPECIAL DE 2019
Aprendices de pescador y sus supervisores de la Academia naval de Nouakchott trabajando en un proyecto. Este
tiene por objeto promover la labor de una nueva generación de pescadores mediante el perfeccionamiento de sus
competencias, y alentarles a utilizar técnicas de pesca sostenibles e inocuas para el medio ambiente.
Gweishi es uno de los lugares de desembarque que serán rehabilitados en el marco del programa. En él se construirá
en 2019 una planta de procesamiento de pescado. Se utilizará energía renovable para producir hielo, que permitirá
conservar el pescado. También se proporcionará agua potable y electricidad a la población local.