Promover empleos seguros y saludables El Programa Global de la OIT sobre Seguridad, Salud y Medio Ambiente (SafeWork)

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RESUMEN

Retos Sistemas nacionales de SST Predecir el futuro Cambio de pautas en la población activa Sensibilización y compartir conocimiento

 
ÍNDICE
CONTENIDO

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L a aprobación en 2006 de un Convenio (núm. 187) y una Recomendación (núm. 197) de la OIT de amplio alcance respecto al marco promocional para la salud y la seguridad en el trabajo (SST) brinda una herramienta fundamental en la lucha por responder a los retos de la SST en una economía como la actual, globalizada y de ritmo acelerado. En este artículo, el Dr. Same-era Al-Tuwaijri, Director del Programa Safework de la OIT, describe estos retos y cómo responde la OIT a los mismos.

GINEBRA - La OIT estima que, cada año, se producen 337 millones de accidentes en el puesto de trabajo, mientras que la cifra de personas que padecen enfermedades profesionales se acerca a dos millones. Estos "errores" provocan unos 2,3 millones de fallecimientos al año, de los que 650.000 se deben a la exposición a sustancias peligrosas, una cifra que dobla la registrada hace unos años.

La carga económica de unas prácticas deficientes en materia de SST es asombrosa. Unos 1,25 billones de dólares de Estados Unidos se emplean cada año para sufragar costes asociados a la pérdida de horas de trabajo, indemnizaciones a trabajadores, interrupciones de la producción y gastos médicos. Más allá de las cuestiones económicas, tenemos una obligación moral: los costes humanos son absolutamente inaceptables. Aunque el trabajo no debería constituir una tarea peligrosa, en realidad, acaba con la vida de más personas que las guerras.

¿Por qué esto es así, cuando se dispone de un volumen sin precedentes de estudios y conocimiento sobre de la gestión de riesgos, así como de innumerables instrumentos jurídicos, normas técnicas, directrices, manuales de formación e información práctica?

Un examen más detenido de las estadísticas pone de relieve que, aunque los países industrializados han registrado descensos regulares en el número de accidentes en el trabajo y enfermedades profesionales, no ha ocurrido lo mismo en los países que experimentan actualmente una rápida industrialización, ni en los que son demasiado pobres para mantener sistemas nacionales eficaces de SST, incluida la ejecución adecuada de la legislación.

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En los países en desarrollo, las normas y las prácticas normalmente están muy por debajo de los niveles aceptables y la tasa de accidentes ha tendido más al alza que a la baja. La rápida globalización ha dado lugar a cambios tecnológicos y presiones competitivas en la lucha por el capital que, a menudo, inducen a los empleadores en estas regiones a considerar la SST como un aspecto secundario. Para invertir tales tendencias, es necesario tomar conciencia del potencial de las instituciones con la capacidad para actuar a escala mundial y movilizar las fuerzas de la globali-zación a favor de un cambio positivo.

Es aquí donde la OIT puede marcar verdaderamente la diferencia. Su estructura organizativa tripartita de trabajadores, empleadores y gobiernos es idónea para iniciar y facilitar programas de amplio alcance. Además, cuenta con los recursos y el mandato global para coordinar el intercambio de conocimientos e ideas sobre SST. Por todo ello, hay razón para el optimismo en nuestro empeño por lograr trabajo decente para todos en el siglo XXI a través del Marco Promocional para la Salud y la Seguridad en el Trabajo, 2006, que forma parte de la Estrategia Global de la OIT sobre de SST (véase el recuadro).

Retos

Si pretendemos realizar la promesa de la Estrategia global de la OIT sobre SST es necesario superar cuatro retos fundamentales:

* la necesidad de una voluntad política más sólida para mejorar los estándares de SST. Aunque a menudo existe legislación, muchos países no le otorgan la capacidad suficiente para producir efecto, puesto que no dotan a las leyes de mecanismos de aplicación y ejecución adecuados. Para que tenga lugar una ejecución efectiva, son necesarios tanto recursos adecuados, como la disposición para ocuparse del seguimiento de los progresos. Si la SST ocupa un lugar destacado en la lista de prioridades políticas, será objeto de exámenes, revisiones y ajustes continuos.

* Mejores oportunidades para la educación y la formación en el puesto de trabajo. La importancia de la educación aumentará necesariamente a medida que se acelere el ritmo del progreso tecnológico. La formación sobre seguridad técnica que se requiere en la mayoría de los sectores puede resultar muy compleja. Por ejemplo, un camione-ro debe saber cómo manejar su vehículo en una amplia gama de situaciones y condiciones meteorológicas. Sin embargo, la seguridad puede resultar tan sencilla, como la comprensión de la importancia de utilizar gafas protectoras, o de apagar las máquinas antes de proceder a su limpieza. Los centros de formación profesional, los gobiernos y las propias empresas deben intervenir en la educación de los trabajadores sobre la manera de evitar que se produzcan accidentes innecesarios y se contraigan enfermedades.

Para OIT SafeWork, la mejor manera de llegar al mayor número de trabajadores posible consiste en adoptar una política de "formación de formadores". A tal efecto, reunimos al mayor número posible de funcionarios responsables de SST en diversos sectores o regiones geográficas, y les impartimos formación sobre las buenas prácticas más recientes en los campos pertinentes. Los Centros de Formación de la OIT han resultado especialmente útiles para la consecución de este objetivo. También nos afanamos por aplicar esta política a aquéllos que más necesitan formación sobre SST, como los trabajadores de los países en desarrollo, o los que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad en la economía informal. Ejemplo de ello es el Programa de mejoras del trabajo en las pequeñas empresas (WISE en su acrónimo inglés), que ha sido utilizado con gran éxito en varios países, como Mongolia. El Programa otorga prioridad a los retos específicos que afrontan empresas pequeñas o de propiedad familiar.

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* Mejorar la sensibilización sobre cuestiones de SST, estrechamente relacionada con la preocupación por la educación. Debe establecerse una cultura de la prevención en el lugar de trabajo para que las medidas de SST avancen de manera significativa. Aún cuando gobiernos, empresas y sindicatos actúen correctamente, seguirán produciéndose accidentes si los trabajadores muestran escasa consideración por su propia seguridad. El proceso de formación y educación, unido a unas medidas disciplinarias eficaces, puede contribuir enormemente a alertar a los trabajadores sobre las amenazas para su bienestar. Además, si lleva a cabo un cambio sobre la seguridad perceptible para la plantilla, esta transformación puede influir a su vez en las empresas y en los gobiernos para que éstos adopten posiciones más proactivas. Alianzas más amplias que integren a numerosas capas de la sociedad. Ninguna entidad puede afrontar todos los retos deben abordarse. Los gobiernos pueden legislar, velar por la aplicación de las leyes, y asesorar. Las empresas puede educar y procurar cumplir las normas. Los trabajadores pueden luchar por sus derechos y observar con rigor todos los reglamentos en materia de seguridad. Si todas estas partes colaboran entre sí de una manera sinérgica, el potencial de progreso es ilimitado. Organismos internacionales como la OIT tienen un importante papel que desempeñar coordinando y facilitando las alianzas necesarias para alcanzar tales objetivos. La Estrategia Global sobre SST se formuló con esta idea en mente.

Un aspecto importante del Plan de acción relativo a la Estrategia Global de la OIT sobre SST consiste en la asistencia y la cooperación en el ámbito técnico. Un ejemplo es el proyecto OIT-Volkswa-gen-GTZ. GTZ es una agencia alemana de cooperación internacional para el desarrollo sostenible, con unidades de actuación en todo el mundo. A Volkswagen, de conformidad con sus iniciativas de responsabilidad social corporativa, también desearía que sus proveedores aplicaran mejores normas del trabajo, muchos de los cuales se ubican en Sud-áfrica, México y Brasil. VW y GTZ financian un proyecto de la OIT a través de SafeWork, destinado a reforzar las inspecciones de trabajo de estos tres países, sobre todo en lo que atañe a los proveedores de VW. Las inspecciones conjuntas de empresas y gobierno, haciendo hincapié en iniciativas de ase-soramiento para ayudar a los proveedores en la adopción de prácticas más seguras, han experimentado un enorme éxito. La OIT, mediante sus asociaciones entre entidades públicas y privadas, cuenta con la capacidad de promover el crecimiento en muchas áreas del ámbito de la SST, sobre todo en lo que se refiere a la educación y al establecimiento de una cultura de la prevención.

Sistemas nacionales de SST

En años recientes, gobiernos, empresas y organizaciones internacionales han venido prestando mayor atención a la necesidad de adoptar modelos sistemáticos de gestión de la SST. Un objetivo fundamental de la Estrategia Global sobre SST es el desarrollo de políticas, sistemas, programas y perfiles nacionales de salud y seguridad en el trabajo mediante un planteamiento basado en los sistemas de gestión. La SST es un tema complejo, en el que intervienen un gran número de disciplinas específicas y una amplia gama de riesgos en el lugar de trabajo y medioambientales. Los sistemas nacionales de SST han de recoger de algún modo tales complejidades si pretenden funcionar de manera coherente y eficaz.

Aunque las políticas nacionales varían enormemente en función de las culturas, las costumbres y las situaciones políticas regionales, todas deben operar en el relativamente amplio marco del nuevo Convenio sobre el marco promocional para la salud y la seguridad en el trabajo, 2006 (núm. 187), y con arreglo al Convenio sobre seguridad y salud de los trabajadores, 1981 (núm. 155).

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El Convenio 187 establece los elementos esenciales de un sistema nacional de SST:

* legislación y cualquier otro instrumento relevante sobre SST;

* una o varias autoridades u órganos responsables en materia de SST;

* mecanismos de cumplimiento de las normas, incluida la dotación de sistemas de inspección;

* un mecanismo nacional y tripartito de asesora-miento que se ocupe de las cuestiones relativas a la SST;

* acuerdos para promover a escala empresarial la cooperación entre empleadores y trabajadores;

* servicios de información y asesoramiento sobre SST;

* sistemas para la provisión de formación sobre SST;

* servicios de salud en el trabajo;

* investigación sobre SST;

* un mecanismo para la recopilación y análisis de datos sobre lesiones y enfermedades profesionales;

* disposiciones para colaborar con los regímenes de seguro o de seguridad social que cubren las lesiones y las enfermedades profesionales;

* mecanismos de apoyo para una mejora progresiva de las condiciones de SST en microempre-sas, pequeñas y medianas empresas y economía informal.

La preparación de un perfil nacional de SST es un paso inicial esencial en la formulación de un programa nacional adecuado de SST. Veintinueve países han desarrollado perfiles nacionales, o se encuentran en proceso de elaboración de los mismos. El perfil es un resumen de la situación de SST, e incluye datos sobre accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, así como un inventario de las herramientas y los recursos disponibles en el país para implementar y gestionar la SST. Una vez completado, el perfil puede utilizarse no sólo como base para la determinación de prioridades de actuación, sino también como herramienta de medición de los avances en el tiempo, mediante una actualización periódica.

Predecir el futuro

Con el ritmo de cambio en los modelos de empleo y en el desarrollo de tecnologías en los últimos años, cada vez resulta más importante anticiparse a riesgos diferentes, y a menudo nuevos, si se pretende gestionarlos eficazmente. Además, muchos motivos de preocupación que se remontan a tiempo atrás, son reconsiderados a la luz de la transformación de los modelos de trabajo y de las tecnologías.

Expertos en SST predicen un incremento de diversos tipos de riesgo:

Riesgos físicos, incluida la falta de actividad física, las deficiencias en la percepción del calor y del frío (sobre todo entre los trabajadores de la agricultura y la construcción), la exposición a trabajos físicos pesados, la vibración, o la radiación ultravioleta (UV).

Riesgos biológicos, como el VIH/SIDA, la hepatitis, la tuberculosis, el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS), la gripe aviaria, el dengue, etc. Se estima que 320.000 trabajadores de todo el mundo fallecen cada año a causa de la exposición a riesgos biológicos virales, bacterianos, o relacionados con insectos u otros animales. El comercio globalizado ha elevado el riesgo de infección, así como la dificultad de desarrollar respuestas eficaces.

Riesgos químicos causados por sustancias peligrosas como los metales pesados, los óxidos, carcinógenos, productos químicos que alteran la función endocrina como algunos insecticidas, y polvos y humos tóxicos cuando los trabajadores se exponen a ellos durante un período prolongado.

Nuevas categorías de exposiciones como los daños que pueden causar los nanomateriales en el lugar de trabajo. Se ha previsto que el importe de la repercusión mundial de los productos relacionados con la nanotecnología excederá de un billón de dólares en 2015. Una partícula de dimensión nanométrica es más pequeña que una célula viva, y sólo puede observarse con los microscopios Page 9 más potentes. Un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro, y puede compararse con un cabello humano, cuyo diámetro mide unos 80.000 manómetros. A escala nanométrica, los materiales comienzan a exhibir propiedades singulares que afectan a la conducta física, química y biológica. Los materiales nanométricos se utilizan cada vez más en optoelec-trónica, electrónica, magnética, imágenes médicas, administración de fármacos, cosmética, tecnología catalítica, y aplicaciones de materiales. Los problemas potenciales para la salud, incluidos los riesgos de salud laborales asociados a los nanomateriales, aún no se comprenden claramente.

Estrés. Los cambios en el diseño y la organización del trabajo, y la adopción de nuevas tecnologías o formas de contrato de trabajo (incluidas las de empleo precario), pueden dar lugar a un aumento de los niveles de estrés. Cuando se añaden a la combinación el VIH/SIDA, el abuso en el consumo de alcohol, drogas o tabaco, la violencia o el acoso, puede producirse un grave deterioro de la salud física y mental.

Cambio de pautas en la población activa

* Migración. Es muy probable que la migración internacional de trabajadores se acelere en el siglo XXI. Sin embargo, los trabajadores migrantes siguen siendo especialmente vulnerables, y tienden a obtener empleo en puestos sucios, peligrosos y exigentes, con jornadas laborales prolongadas, con inadecuada cobertura de la seguridad social, y con barreras de lenguaje o culturales que dificultan la comunicación en materia de SST.

* Envejecimiento, sobre todo en los países industrializados. Un número cada vez mayor de trabajadores de edad avanzada opta por seguir trabajando. En Europa, se prevé que el grupo de edad comprendido entre los 46 y los 64 años constituya casi la mitad de la población activa en 2020. Aunque el envejecimiento es un proceso individual relacionado con la genética y el estilo de vida, los trabajadores de edad avanzada padecen con frecuencia una o varias enfermedades o trastornos médicos crónicos. Las tasas de hipertensión, enfermedades pulmonares o cardíacas crónicas, diabetes, obesidad, cáncer, trastornos neurológicos y enfermedades renales y hepáticas aumentan. No obstante, por otro lado, los trabajadores de mayor edad tienen mucho que ofrecer a sus empleadores gracias a su experiencia, sus conocimientos y sus destrezas, y pueden seguir siendo un activo de gran valor si se presta la atención debida a su seguridad y salud.

Género. La creciente porcentaje de mujeres en la población activa plantea un conjunto de cuestiones sobre los efectos diferentes de los riesgos relacionados con el trabajo en hombres y mujeres, incluidos la exposición a sustancias peligrosas, los efectos de agentes biológicos en la salud reproductiva, las exigencias físicas del trabajo pesado, el diseño ergonómico de los lugares de trabajo, y la duración de las jornadas laborales. Sin lugar a dudas, la aparición de la nanotecnología, y los efectos en la salud, previamente inexplorados, de la exposición prolongada a nano-partículas, repercutirá en la seguridad y la salud, pero ¿serán tales efectos los mismos para los hombres y las mujeres que se sometan a idénticas exposiciones?

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* La economía informal. En los albores del siglo XXI, la mayoría de la población activa del mundo se gana la vida en condiciones vulnerables e inseguras dentro de la economía informal. La Resolución de la OIT sobre el trabajo decente y la economía informal aprobada por la Conferencia Internacional del Trabajo en 2002 pone de relieve el hecho de que los trabajadores en dicha economía experimentan los déficit de trabajo decente más acuciantes. Entre tales déficit figura la existencia de unas condiciones de trabajo inseguras e insalubres. La extensión de la SST a los trabajadores y las unidades de la economía informal constituye un reto fundamental que metodologías de formación participativas como las de los programas WISE (Mejora del trabajo en las pequeñas empresas) y WIND (Mejora del trabajo en el desarrollo vecinal) han abordado con éxito en Asia, África y América Latina.

Sensibilización y compartir conocimiento

OIT SafeWork ha asumido el compromiso de adoptar un papel de liderazgo en las tareas de sensibilización sobre las cuestiones y las buenas prácticas de SST sobre el terreno. Gran parte de esta labor está relacionada directamente con la divulgación de la información disponible.

El Centro Internacional de Información sobre Seguridad y Salud en el Trabajo (CIS), unidad especializada encuadrada en el Programa SafeWork, desempeña un relevante papel en la recopilación, organización y difusión de información de alta calidad sobre SST a escala internacional. Recibe ayuda para el ejercicio de su labor de una red de centros regionales, nacionales y de colaboración que comprende a todos los principales centros de información sobre SST del mundo. La base de datos bibliográfica del CIS, con 70.000 registros, constituye la guía fundamental para acceder a la bibliografía mundial sobre SST y su sitio web es gratuito, recibiendo1,2 millones de visitas al mes.

"SafeWork Bookshelf" es un CD-ROM (en inglés y francés) que incluye la Enciclopedia de salud y seguridad en el trabajo de la OIT, así como las fichas internacionales sobre seguridad química. Guías, repertorios de recomendaciones prácticas y diversos materiales docentes se encuentran disponibles, tanto en formato impreso, como electrónico.

Con el fin de mantenerse al día sobre el ritmo actual de transformación del mundo, OIT Safe-Work propone situarse a la vanguardia del progreso. Busca la colaboración con otras organizaciones, y en particular, con universidades e instituciones de formación profesional, en el desarrollo de proyectos de investigación de amplio alcance.

Una iniciativa de colaboración particularmente provechosa ha consistido en el Programa global OIT/OMS para la erradicación de la silicosis: en 2003, la Comisión conjunta OIT/OMS sobre salud en el trabajo concluyó que décadas de esfuerzo rendían fruto y decidió impulsar como asunto prioritario la eliminación de la silicosis y las enfermedades relacionadas con el asbesto. Una herramienta fundamental en esta iniciativa es la Clasificación de Radiografías de la OIT, cuya existencia se remonta a más de 50 años, y que sigue constituyendo la referencia internacional para la detección temprana de la silicosis.

Otras alianzas importantes son el Programa Interinstitucional de Gestión Racional de los Productos Químicos, la Asociación Internacional de la Inspección de Trabajo, la Agencia Internacional de la Energía Atómica, la Organización Marítima Internacional, y el PNUMA.

Los hombres y mujeres que acuden a trabajar cada día y cuyos esfuerzos en los centros de trabajo impulsan la economía mundial merecen el mayor grado de seguridad y de salud que pueda proporcionárseles. Cifras como los 2,3 millones de muertes, y los casi 500 millones de accidentes sufridos y enfermedades contraídas anualmente, no indican que exista un grado adecuado de protección. La nueva Declaración sobre seguridad y salud adoptada en julio en Seúl, Corea, en el marco del XVIII Congreso Mundial sobre Seguridad y Salud (véase la página 43), suscita nuevas esperanzas de voluntad política revitalizada, aumento de la sensibilización, educación continua, e intervención de las asociaciones a todas las escalas de la sociedad, con el fin de fortalecer y mejorar el estado de la salud y la seguridad en el trabajo en los ámbitos local, nacional, regional y mundial.