¿Prohibido fumar? Los lugares de trabajo sin humo avivan el debate sobre los derechos de los fumadores

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TODAS LAS DECISIONES SOBRE EL EMPLEO DEBEN BASARSE EN LA CAPACIDAD DE LA PERSONA PARA DESEMPEÑAR UNA DETERMINADA LABOR

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En un mundo en el que el 25% de la población mayor de 15 años fuma, y en el que la mayoría de estos fumadores se encuentran en edad de trabajar, no resulta sorprendente que el consumo de tabaco en el lugar de labor se haya convertido en un asunto de gran relevancia en los últimos años. crear un entorno de trabajo seguro y saludable para todos los empleados es una responsabilidad que las empresas y organizaciones no pueden tomarse a la ligera. informa tara s. Kerpelman, periodista residente en ginebra.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epidemia del tabaco acaba con la vida de casi seis millones de personas cada año, lo que equivale a más de una vez y media la población de Nueva Zelanda. Aunque el 83% de esas muertes es de fumadores o exfumadores, más de 600.000 corresponden a no fumadores expuestos al humo de tabaco ajeno. "Después de la hipertensión, el consumo de tabaco es el factor que más contribuye a la epidemia de enfermedades no transmisibles", afirma la OMS.

Se han suscitado acalorados debates tras la adopción de políticas relativamente novedosas sobre la consecución de lugares de trabajo libres de humos, con medidas que van de la prohibición de fumar, salvo en determinadas áreas designadas, a declarar zonas públicas al aire libre, como parques, como entornos "libres del humo del tabaco", pasando por la completa eliminación de este hábito de los lugares de trabaja mediante la criba de solicitantes de empleo para determinar si son o no fumadores.

Algunos argumentan que excluir del empleo a los fumadores constituye, simple y llanamente, un caso de discriminación. También se afirma que fumar es una elección y, por tanto, que este tipo de criba contraviene los derechos humanos. Para otros, a los empleados no fumadores les asiste el derecho a trabajar en un entorno protegido.

"Fumar es una adicción, pero también una opción personal", señala Andrew Bean, encargado de contrataciones de una consultoría de recursos humanos de Ginebra, Suiza. A su parecer, negar a un fumador el derecho a trabajar equivale a no reconocer a alguien ese mismo derecho por razón de su religión, su estilo de vida o su opinión política.

La OIT define la discriminación en el empleo como "toda forma de distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación".

"Un aspecto esencial del principio de no discriminación e igualdad en el trabajo consiste en que todas las decisiones sobre el empleo

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deben basarse en la capacidad de la persona para desempeñar una determinada labor", señala Lisa Wong, Funcionaria Senior en el Programa de la OIT sobre la promoción de la Declaración relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo.

"Si se comprueba que fumar, también fuera del horario laboral y del lugar de trabajo, afecta a la realización de las tareas profesionales, no contratar a un fumador es correcto", afirma. "Del mismo modo, fumar podría constituir un motivo válido para el despido si perjudica a los compañeros de trabajo o a otras personas con las que el fumador interactúe en su actividad diaria".

Sandra Volken, profesional que trabaja en Zurich, Suiza, se encontró en una situación de este tipo. Después de entrevistar a una candidata a un empleo, comentó "no la contratamos porque olía como una fumadora verdaderamente empedernida. La situación nos incomodó a todos".

Promover un entorno laboral saludable

Optar por promover un entorno saludable para proteger el bienestar de los trabajadores es una de las razones fundamentales por la que las empresas van adoptando normas para la restricción del consumo de tabaco. En 2005, la OMS puso en práctica una política de descartar en la Organización las solicitudes de empleo presentadas por fumadores, de conformidad con el Convenio Marco de la OMS para el control del tabaco (CMCT).

En el formulario de solicitud, se preguntaba a los candidatos si eran fumadores, y en caso de serlo, debían indicar si estaban dispuestos a dejarlo si se les ofrecía un empleo en la Organización. "Si los fumadores y consumidores de tabaco en general no indican si están dispuestos a intentar dejarlo, se les excluye de ulteriores consideraciones", refiere David Nolan, Coordinador de Contratación, Gestión de la Carrera Profesional y Diseño Organizativo en el Departamento de Gestión de Recursos Humanos de la OMS.

El Sr. Nolan señaló que la OMS no considera que esta política contravenga el derecho a la intimidad, ni los derechos humanos. "La OMS se sitúa a la vanguardia de la campaña mundial de lucha contra la epidemia del tabaco. La Organización es responsable de garantizar que tal empeño se refleje en todo su trabajo, incluidas las prácticas de contratación", aseguró. "La política de no contratar a fumadores y otros consumidores de tabaco es una demostración práctica del compromiso de la Organización con la "desnormalización" de este tipo de consumo, y con la promoción del control del tabaco a escala mundial".

En 2002, Caroline Fichtenberg y Stanton Glantz llevaron a cabo un estudio sistemático e investigaron el efecto de los lugares de trabajo "libres de humos" en la conducta de los trabajadores: "Los lugares de trabajo libres de humos no sólo protegen a los no fumadores de los peligros del consumo pasivo de tabaco, sino que también animan a los fumadores a dejar o a reducir el hábito, dando lugar a la disminución del consumo total de cigarrillos por empleado en un 29%", comentan Fichtenberg y Glantz.

"Si en todos los lugares de trabajo en los que se fuma actualmente en Estados Unidos y el Reino Unido pasaran a ser "libres de humos", el consumo [de cigarrillos] per cápita (respecto al conjunto de la población adulta) caería en un 4,5%, y en un 7,6%, respectivamente", afirma el estudio.

Las leyes antitabaco, en alza

En los últimos años, muchos países han promulgado leyes que prohíben el consumo de tabaco en lugares públicos, con el fin de proteger a los no fumadores del humo ajeno. Una de las consecuencias negativas puede encontrarse en el sector de la hostelería, que sufrió económicamente cuando se prohibió a las clientelas de fumadores el consumo de tabaco prácticamente en cualquier sitio.

La Bagatelle, uno de los restaurantes más antiguos de Ginebra, vió como la cifra de clientes se redujo. "Probablemente el 30% de nuestros clientes por las mañanas eran estudiantes dispuestos a fumar un cigarrillo y tomarse un café. Se han ido todos", relata David Wailliez, codirector. "Lo peor es que, a veces, no hay absolutamente nadie en el restaurante."

Mientras continúan los debates sobre la ampliación de los entornos libres de humos, debe informarse a gobiernos, empleadores y trabajadores de las cuestiones pendientes, de manera que puedan colaborar para determinar la mejor manera de crear lugares de trabajo seguros y saludables. "Negar un trabajo o despedir a personas cualificadas porque fuman fuera del horario laboral constituiría un acto de discriminación, así como una intromisión indebida en la vida privada", señala Lisa Wong. Por tanto, entonces, ¿dónde establecemos el límite? Quizás en el futuro puedan alcanzarse acuerdos entre todas las partes, y puedan adoptarse normas internacionales sobre los derechos de los fumadores y los no fumadores.