Las Prerrogativas de la CIA en la eliminación de presuntos terroristas y en la práctica de torturas

Autor:Esther Barbé Izuel/Alegría Borrás Rodríguez/Cesáreo Gutiérrez Espada
Páginas:542-544
 
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Page 542

Hace un año, la Revue General de Droit International Public (sección «Chronique des faits internationaux», vol. 107, 2003, pp. 136-137), recogía la existencia de una orden del presidente Bush que, en uso de sus privilegios ejecutivos, autorizaba a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a matar a los componentes de una lista de veinticinco nombres de presuntos responsables terroristas. Y a hacerlo sin tener que solicitar una autorización presidencial caso por caso, si la propia CIA consideraba que su captura era imposible y siempre que las pérdidas civiles pudieran ser reducidas al mínimo. Conviene recordar, como lo hacía la RGDIP, que ya con motivo de los atentados del 11-S Bush había autorizado el asesinato de los responsables de Al-Qaeda, pese a que no había abolido el decreto vigente que prohíbe los asesinatos políticos. Estas noticias proporcionaron datos sobre la violación de principios básicos de legalidad y legitimidad internacionales en la actual estrategia de «guerra contra el terrorismo internacional». Sobre todo, porque las características de esta respuesta, es decir, una guerra formulada como global, duradera (si no interminable) justa y «sin cuartel», traspasan con mucho las reglas del Derecho.

Me propongo comentar brevemente tres noticias recientes que refuerzan ese juicio sobre la dificultad de mantener la línea roja de la legitimidad en el marco de semejante estrategia. Una de ellas muestra la extensión de la práctica de asesinatos selectivos (más allá de la intervención preventiva y de la guerra preventiva) a la guerra contra el terrorismo internacional. Las otras dos, el recurso a las torturas presentado como una práctica legítima, precisamente en cuanto es parte de la estrategia de esa guerra.

  1. La primera se refiere a la práctica contemplada en la autorización del presidente Bush. La justificación de la autorización de esos asesinatos selectivos, practicados además extraterritorialmente, constituye un ejemplo extremo de la táctica adoptada por el adalid de semejante recurso, el Estado de Israel, en la estrategia diseñada para combatir a los terroristas palestinos. Así lo confirmó el propio presidente del Estado de Israel, Mosche Katzav, en una entrevista en el programa matinal conjunto de las dos televisiones públicas de la RFA (ARD y ZDF) con motivo de la reunión de la OSCE sobre antisemitismo celebrada en Berlín en mayo de este año 2004 (cfr. El País, de 1 de mayo de 2004).

    Se trata, a mi juicio, de uno de...

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