Crear oportunidades de empleo para las mujeres yemeníes

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RESUMEN

El éxito en el diálogo social entre gobierno, sindicatos y empleadores es clave para mejorar la igualdad de género y modificar las percepciones existentes sobre las mujeres que trabajan. Este reto puede plantear grandes dificultades cuando la discriminación por razón de género se encuentra profundamente arraigada. Sin embargo, las cosas pueden cambiar, hasta en las sociedades muy tradicionales.

 
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HADRAMOUT -Yemen afronta varios retos relacionados con el desarrollo. El índice de pobreza se sitúa en torno al 40%. El de analfabetismo alcanza el 52%, y en el caso de las mujeres, supera el 70%. Cuando una mujer trata de encontrar empleo, se enfrenta a graves presiones para amoldarse a los roles tradicionales atribuidos a uno y otro género en esta sociedad.

"Es cierto que he educado a mi hija", dice un padre, "pero dentro de unos límites. Los chicos pueden trabajar, y las niñas pueden leer el Corán. Pueden leer y escribir para ser capaces de distinguir el bien del mal. Pero mi aspiración para ella no es que se convierta en consultor, ministro o director, ¡no! No es ése su destino después de casarse. ¡Bien lo sabe Dios!".

Otro añade: "todo esto de lo que hablan ustedes son tonterías. Soy un hombre instruido y responsable de mis hijos. Estoy a cargo de mi hogar y mi mujer. Esto que hablan son tonterías, no tienen ningún sentido".

La Dra. Amat Alrazza Hommad es Ministra de Trabajo y Asuntos Sociales, y una de las pocas mujeres que ocupan un alto cargo en el gobierno del Yemen. "El código de derecho laboral y función pública yemení figura entre los más equitativos del mundo árabe en lo que se refiere a las mujeres", afirma. "Yemen ha suscrito además, la mayoría de los convenios laborales internacionales, y transpone sus disposiciones a las leyes nacionales yemeníes".

Sin embargo, a pesar de ello, existe una amplia brecha entre la ley y la práctica en lo que concierne a la igualdad de derechos, oportunidades y trato de las mujeres. Aquí radica quizá el mayor reto para nuestro ministerio, y esta situación requiere fomentar la sensibilización de nuestra sociedad. Porque nuestra lucha principal no es de naturaleza institucional, sino que atañe a la percepción de la sociedad sobre las mujeres que trabajan".

La Dirección General de la Mujer Trabajadora del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales imparte programas de formación a trabajadores y trabajadoras de los sectores público y privado, haciendo hincapié en los derechos de los trabajadores, la protección social, el diálogo social y la igualdad de género. Algunas de estas iniciativas cuentan con el apoyo del proyecto de Asociación de la OIT y los Países Bajos denominado "La promoción del trabajo decente y la igualdad de género en Yemen". Estos programas de formación se han organizado por todo el país, y contribuyen a que hombres y mujeres conozcan sus derechos laborales y tomen mayor conciencia de la igualdad de género.

Una de las mujeres formadoras fue destinada a Hadramout, una de las regiones más conservadoras del país, en la que muchos establecimientos no contaban siquiera con una trabajadora.

"Cuando quisimos impartir formación allí, mi compañero me dijo que iba a ser difícil", recuerda. "Para ser sincera, sí, pasé miedo. Cuando fui, ni siquiera sabía cómo dirigirme a los hombres. Sin embargo, después, cuando comencé a hablar, les acabó gustando la formación. Su propia percepción de las mujeres empezó a cambiar. Hasta su jefe comentó que desearía que tuvieran una mujer como yo trabajando con ellos".

Gracias a la labor de la Dirección de la Mujer y la alianza entre gobierno, empleadores y sindicatos, miles de trabajadores y trabajadores de las cinco provincias han recibido formación sobre los conceptos de trabajo decente e igualdad de género. El programa en sí se percibe ahora como un excelente ejemplo de buenas prácticas en materia de diálogo social en el conjunto del país. Las percepciones sobre Page 23 las mujeres que trabajan comienzan a evolucionar lentamente.

Ali AlHada es auxiliar administrativo. "Me habría gustado que mi mujer trabajara fuera de casa", dice. "La situación económica es difícil, y criar a los hijos requiere mucho dinero. Si tuviera un empleo, podría ayudar con los gastos".

Hasta las más conservadoras de las mujeres se enorgullecen de su empleo y de su capacidad de expresión recién recuperada. Sabah alHindi, Coordinadora Administrativa de la Dirección, comenta que: "mis familiares están sorprendidos. ¿Cómo es posible que nuestra hija consiga tantas cosas? Ahora, hasta mis hermanos me animan. En caso, soy la única perceptora de ingresos, pero también me ocupo de cuidar a mi madre y otros parientes cuando están enfermos; me ocupo de todo. Mi madre siempre dice, "¡mi hija es el hombre y la mujer de la casa!".

Diálogo social en el trabajo: voz y opciones para mujeres y hombres

Durante los últimos decenios hemos sido testigos del aumento sostenido de la presencia de la mujer en la fuerza de trabajo, como empleadora o trabajadora. Al mismo tiempo, las mujeres han ido ganando espacios en las instituciones de diálogo social. Sin embargo, los índices de participación de las mujeres siguen siendo bajos. Cuando intervienen en el diálogo social, y también en sus propias organizaciones, las mujeres han sido más activas a la hora de convertir la igualdad de género en uno de los temas prioritarios. Así, el aumento de la participación de las mujeres en el diálogo social ha dado lugar a que las cuestiones de género adquieren mayor relevancia. En cierto sentido, la participación de las mujeres en las instituciones de diálogo social constituye en sí una "clave para el fomento de la igualdad de género".

El diálogo social conlleva la participación, el diálogo y la obtención de consensos sobre la base de los principios de libertad sindical, y de libertad de debate y toma de decisiones democrática sobre las cuestiones que atañen al ámbito del trabajo. Por tanto constituye un canal para que hombres y mujeres puedan materializar oportunidades de trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana. Puesto que el diálogo social se hace eco de las necesidades y las aspiraciones de sus participantes, su relevancia depende en gran medida de que todos los segmentos de la sociedad puedan procurar que se escuchen sus reivindicaciones. Por tanto, es indispensable que hombres y mujeres sean representados de manera equitativa, para que sus opiniones se tengan en cuenta.

Para más información:

Campaña "La igualdad de género en el corazón del trabajo decente, 2008-2009", en www.ilo.org/gender.