Introducción

Autor:Tatsiana Ushakova
Cargo del Autor:Profesora Colaboradora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Alcalá
Páginas:XXI-XXVI

La sucesión en el Derecho internacional se asocia con el proceso de creación y desaparición de Estados. No en vano, el interés por este problema jurídico surge en las etapas críticas de la historia de la Sociedad internacional: los tiempos de guerras y revoluciones. En el período de formación del Derecho internacional conocido como clásico, la teoría de la sucesión sirvió de apoyo para la política de expansión de las grandes potencias de antaño. Más tarde, las revoluciones burguesas y socialistas obligaron a modificar los principios sucesorios establecidos. La génesis de la institución adquiere un nuevo impulso en la etapa de los movimientos de descolonización de los años 60-70, que marcó las grandes codificaciones de los principios y normas internacionales y, entre ellas, la sucesión de Estados en materia de tratados internacionales y en materia de bienes, archivos y deudas de Estado. Las dos convenciones, de 1978 y de 1983, respectivamente, reflejan las posiciones ideológicas de la época.

Los acontecimientos políticos, a la vez esperanzadores y dramáticos, de finales de los 80 y comienzos de los 90, vuelven a exigir una revisión y un planteamiento nuevo de la institución de la sucesión de Estados. La cuna de los cambios, la Europa Central y Oriental, se amplía con unos veinte países, como consecuencia de la unificación de Alemania y la disolución de Checoslovaquia, Yugoslavia y la Unión Soviética. Con todo, la creación de los nuevos Estados europeos transcurre en un ambiente de rechazo de la ideología socialista y de aceptación del modelo político y económico occidental. En ese entorno favorable a las ideas democráticas generalmente aceptadas, y con el cese del enfrentamiento entre los bloques capitalista y socialista, podría pensarse que había llegado un momento idóneo para el avance del Derecho internacional. No obstante, la euforia inicial pronto cedió el paso a una cierta decepción. Según las leyes naturales, el vacío creado por la oposición eliminada lo han llenado otros modelos opuestos: el conocido paradigma “Norte versus Sur”, con su decisivo factor económico, y el creciente “sistema internacional versus subsistema islámico”, alimentado por el fundamentalismo religioso1.

De este modo, el clima político, favorable a primera vista, se manifiesta como una ventaja ilusoria para el desarrollo de la institución de la sucesión en el Derecho internacional. Por otra parte, la propia institución representa un campo de batalla entre las distintas teorías y corrientes jurídicas. Si hubiera que sistematizar la bibliografía existente en este ámbito, lo más sincero sería reconocer, de entrada, que es una tarea ingrata. Pocas autoridades en el mundo del Derecho internacional han desaprovechado la ocasión de pronunciarse al respecto y, sin duda, cada autor ha aportado algo distinto y original. En este caso, la abundancia bibliográfica no facilita, sino que dificulta enormemente la labor de investigación, teniendo en cuenta la opinión unánime de que estamos ante a uno de los problemas más complicados y contradictorios del Derecho internacional.

En cuanto a la noción de sucesión, se han elaborado incontables modelos para intentar definir este fenómeno. Sin embargo, sus manifestaciones prácticas no han dejado de sustraerse, con insistencia, a cualquier aproximación teórica...

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