Nepal: Lucha contra el trabajo en condiciones de servidumbre

Autor:Hans von Rohland
Páginas:12-14
RESUMEN

Aunque esté prohibido por el Gobierno de Nepal y casi haya desaparecido por completo en ciertos lugares, el trabajo en condiciones de servidumbre persiste en algunas partes de Nepal. Los trabajadores en condiciones de servidumbre están obligados a trabajar para saldar sus deudas a sus empleadores, y con frecuencia esas deudas pasan de una generación a la siguiente.

 
CONTENIDO
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Ram Lakha, de 14 años, se levanta a las 5 de la mañana
para limpiar la casa, el patio y el establo. Después ordeña
las vacas, recoge el forraje y lleva el ganado al campo. Cena
después de que el hacendado y su familia han terminado
de comer y luego lava los platos. Con frecuencia se acuesta
después de las 9 de la noche.
Los niños en Nepal forman parte de un antiguo sistema
de trabajo en condiciones de servidumbre conocido como
Haruwa-Charuwa, presente en Tarai, una llanura agrícola
que abarca todo el Nepal, a lo largo de su frontera con los
estados hindúes de Bihar, Uttar Pradesh y Uttarakhanda.
Los padres aducen varios motivos para permitir que
sus hijos trabajen, en particular el dinero adicional que
aportan, o la necesidad de saldar la deuda de la familia o
de reemplazar temporalmente a un miembro de la misma
incapacitado para trabajar.
Los Haruwa son trabajadores adultos que cultivan parcelas
de terreno de grandes y medianas dimensiones pertenecientes
a los propietarios de castas superiores de varios distritos del
este de Tarai, mientras que los Charuwa – por lo general sus
hijos – trabajan en el cuidado de los rebaños de ganado.
Existe un tercer grupo, llamado Haliya, trabajadores
agrícolas sin tierra en las lejanas colinas occidentales.
Los Haliyas se declararon ocialmente “libres” en 2008, si
bien algunos de ellos aún dependen de los terratenientes
porque no tienen otra manera de ganarse la vida.
Según se desprende de un informe reciente de la
OIT en el que se analizan las condiciones de trabajo en
los doce distritos en los que predominan esos sistemas
de trabajo en condiciones de servidumbre, en torno al
12porciento de 942.000 hogares se ven afectados por el
trabajo forzoso. Ello conlleva que al menos un miembro
de la familia – ya sea un adulto o un niño – ha trabajado
en condiciones de trabajo forzoso. Sin embargo, si se
consideran sólo los hogares de los Haruwa-Charuwa y
Haliya, la proporción es mucho más alta, el 94porciento.
Aunque esté prohibido por
el Gobierno de Nepal y
casi haya desaparecido por
completo en ciertos lugares,
el trabajo en condiciones
de servidumbre persiste
en algunas partes de
Nepal. Los trabajadores en
condiciones de servidumbre
están obligados a trabajar
para saldar sus deudas a
sus empleadores, y con
frecuencia esas deudas
pasan de una generación a
la siguiente.
Por Hans von Rohland
Fotografías: OIT Nepal
Lucha contra el
el trabajo
en condiciones
de servidumbre
en Nepal
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NÚMERO ESPECIAL DE 2014
CONTRATOS Y SALARIOS
Según ese estudio, los Haruwa-Charuwa reciben salarios
muy inferiores a los del mercado laboral. Casi la mitad de
ellos percibe diariamente como pago tres kilos de arroz, lo
que equivale a entre 40 y 50 rupias nepalesas (0,50 dólares),
mientras que el 30porciento recibe un pago anual en
efectivo o en especie, de 10.000 a 12.000 rupias nepalesas
(de 100 a 130 dólares aproximadamente).
Existen diversos tipos de acuerdos verbales o escritos
entre los Haruwa-Charuwa y sus empleadores, en particular
en los casos de trabajo forzoso. Algunos tienen contratos
conocidos como “Laguwa”, en virtud de los cuales el
trabajador recibe una parcela de terreno, una parte de la
cosecha, o un pago anual, o bien trabaja para saldar los
intereses de un préstamo. En esos casos, la esposa del
trabajador y sus hijos están obligados a trabajar para el
hacendado bajo presión y amenazas de perder su vivienda,
de no recibir nuevos préstamos o de sufrir violencia.
Más del 45porciento de los Haruwa-Charuwa no tiene
contrato alguno y sigue trabajando para los hacendados con
arreglo a diferentes sistemas de remuneración. Son víctimas
LA CIT DEBATIRÁ EL
FORTALECIMIENTO DEL CONVENIO
DE LA OIT SOBRE EL TRABAJO
FORZOSO
El trabajo forzoso, una forma actual de
esclavitud y trata de seres humanos, se
menciona con frecuencia en los titulares de
los medios de comunicación.
Tras la adopción en 1930 del Convenio sobre
el trabajo forzoso (Núm. 29), la Conferencia
Internacional del Trabajo (CIT) instó a los
Estados miembros de la OIT a suprimir lo antes
posible el trabajo forzoso y a que lo tipicaran
como delito.
Sin embargo, más de 80 años después, y a
pesar de la raticación del Convenio casi a nivel
mundial, esa práctica sigue existiendo, si bien se
maniesta de forma diferente a la que suscitó
preocupación a principios del siglo XX.
La liberalización del comercio y el aumento
de la competencia a escala mundial, dos
aspectos que constituyen un desafío tanto
para la gobernanza de los mercados de
trabajo nacionales como para la migración
laboral internacional, así como los patrones
de discriminación y de exclusión social de
larga duración, son algunos de los numerosos
factores que subyacen tras las formas
actuales de trabajo forzoso.
Diversos estudios de la OIT demuestran que,
además de una disminución de ciertas formas
de trabajo forzoso tradicionales – que incluyen
el trabajo en condiciones de servidumbre –
han surgido otras nuevas prácticas. Eltrabajo
forzoso impuesto por autoridades estatales
sigue siendo motivo de preocupación en
ciertos países, aunque en la actualidad
predomina el trabajo forzoso por parte de
personas o empresas que actúan sin respetar
el Estado de derecho.
Numerosos países han adoptado diversas
leyes y medidas para luchar contra el trabajo
forzoso y otras prácticas conexas. Algunas se
remontan a muchos años atrás, y otras son
más recientes. No obstante, las violaciones
del Convenio Núm.29 continúan siendo
alarmantes, y existen grandes deciencias
para aplicarlo a nivel mundial.
Por esa razón, el Consejo de Administración
de la OIT decidió en marzo de 2013 debatir
en la reunión de la CIT de junio 2014 la forma
de fortalecer el Convenio Núm.29 de la OIT
a través de diversas medidas de prevención,
protección y compensación.
El trabajo forzoso es la antítesis del
trabajo decente. Gracias a los debates de la
Conferencia, la OIT logrará un nuevo avance
para lograr la erradicación del trabajo forzoso
en todo el mundo.
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rehabilitación de los Haliyas liberados. El Plan de Acción
Nacional para la Rehabilitación de los Haliyas ha sido
aprobado recientemente por el Gobierno de Nepal y el
Ministerio de Reforma y Gestión Territoriales. Actualmente,
el Plan se encuentra en proceso de planicación y se
ejecutará en colaboración con los organismos de desarrollo.
El programa de rehabilitación incluye ayudas para la
adquisición de una vivienda y la realización de actividades de
formación vocacional, y garantizará el acceso a los servicios
públicos básicos, en particular de salud y enseñanza.
Según José Assalino, Director de la Ocina Nacional
de la OIT en Nepal, es necesario hacer mucho más, sobre
todo con respecto al sistema Haruwa-Charuwa.
Gracias a la asistencia técnica de la Ocina Nacional
de la OIT en Nepal, el Ministerio de Reforma y Gestión
Territoriales elaboró un proyecto de ley sobre el trabajo
en condiciones de servidumbre que trata sobre la
erradicación de todas las formas de trabajo en régimen
de servidumbre en la agricultura, en particular el sistema
Haruwa-Charuwa.
“En las aldeas, los sistemas tradicionales de trabajo en
condiciones de servidumbre se han visto mermados a
raíz de las nuevas oportunidades de empleo a nivel local e
internacional, la comercialización de los productos agrícolas y
la acción de los grupos defensores de los derechos humanos.
No obstante, mientras persistan la falta de tierra y de derechos
de tenencia, el analfabetismo generalizado, el bajo nivel de
formación y capacitación, la discriminación por castas y
otros problemas conexos, seguirá existiendo el trabajo en
condiciones de servidumbre”, señaló Assalino.
Los dos Convenios sobre el trabajo forzoso de la
Organización Internacional del Trabajo, a saber, el Convenio
sobre el Trabajo Forzoso de 1930 (Núm. 29) y el Convenio
sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957 (núm. 105) son
dos de los instrumentos más ampliamente raticados.
Sin embargo, esos problemas se siguen dando a escala
alarmante, y afectan a todas las regiones del mundo de
forma diversa y en distinto grado (véase el recuadro).
DATOS Y CIFRAS
Según estimaciones recientes de la OIT:
Ôal menos 20,9millones de personas son víctimas del
trabajo forzoso en todo el mundo;
Ôsi bien la Región de Asia y el Pacíco cuenta con el mayor
número de víctimas en términos absolutos – 11,7millones
– el trabajo forzoso afecta a todas las regiones del mundo, y
probablemente a todos los países;
Ôel número de víctimas por cada 1.000 habitantes oscila entre
el 1,5 por 1.000 en las economías desarrolladas y en la Unión
Europea (UE) y el 4 por 1000, aproximadamente, en el centro y
sudeste de Europa, la Comunidad de Estados Independientes
(CEI) y África;
Ôlas mujeres y las niñas son las más afectadas (11,4millones),
pero no mucho más que los hombres y los niños (9,5millones
de víctimas);
Ôuna cuar ta parte (5,5millones) de todas las víctimas son
menores de 18 años;
Ôel 90porciento del trabajo forzoso se da en la “economía
privada”. De este porcentaje, tres cuartas partes se concentran
en actividades productivas como la agricultura, el trabajo
doméstico, la construcción, la pesca y la fabricación, y el resto en
actividades de explotación sexual con nes comerciales.
Ôalrededor del 44porciento de las víctimas (9,1millones)
emigraron dentro de un país o de un país a otro antes de ser
explotadas.
de diversas formas de explotación, incluida la deducción de
parte de su salario cuando se enferman y están incapacitados
para trabajar, así como de abusos físicos y verbales.
Algunos Haliyas deben hacer frente a situaciones
similares. Aunque muchas familias liberadas han escapado
de su situación de trabajo forzoso, el estudio de la OIT
muestra que a pesar de su “liberación” algunos no
disponen de medios de vida alternativos o no pueden
saldar sus deudas. Deben devolver la cuantía inicial más
los intereses acumulados, lo cual perpetúa su servidumbre
por deudas. Prácticamente el resto de los Haliyas realizan
trabajos forzosos.
En la zona rural del oeste de Nepal existía antaño otra
forma de trabajo en condiciones de servidumbre, conocida
como Kamaiya, ocialmente prohibida por el Gobierno de
Nepal en 2002.
SE HAN REALIZADO AVANCES,
PERO AÚN QUEDA MUCHO POR HACER
El Gobierno de Nepal ha adoptado medidas importantes
para combatir el trabajo en condiciones de servidumbre.
Tras la liberación de los Kamaiyas, los Haliyas se
organizaron para realizar reivindicaciones similares y ser
libres. A raíz de ello, el Gobierno anunció su liberación
en septiembre 2008 y emprendió diversas medidas para la