Una mirada a la seguridad internacional a la luz de las estrategias de seguridad nacional.

Autor:Dockendorff, Andrés
 
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International security from the standpoint of national security strategies

  1. EL CONCEPTO DE SEGURIDAD: VISIÓN TRADICIONAL Y AMPLIACIÓN DE LA AGENDA

    La expansión de la agenda de seguridad más allá del sector militar reflejaría un cambio en el contexto de la seguridad internacional post Guerra Fría. Al mismo tiempo, obedece a un concepto de la seguridad no solo como el contenido de un campo específico- el militar-, sino que relacionado con amenazas existenciales de diverso tipo (Buzan 1991; Buzan 1997; Buzan, Waever et al, 1998; Buzan y Hansen, 2009). En la vereda opuesta, los 'tradicionalistas' en el campo de los estudios de la seguridad abogan por seguir centrando la atención en el conflicto militar. Stephen Walt sostiene que el principal objeto de análisis de esta disciplina es el > (Walt, 1991: 212). De esa forma, de acuerdo con esta corriente los estudios de seguridad se limitarían a lo relativo a la amenaza, uso y control de la fuerza militar (p. 212).

    Quienes cuestionan esa aproximación tradicional señalan que ha sido incapaz de lidiar con los desafíos actuales: el término pacífico de la Guerra Fría, la emergencia de los conflictos intra- Estado en los años noventa, el fenómeno migratorio, los problemas ambientales y las epidemias, entre otros (Buzan y Hansen 2009: 187). En este nuevo escenario, los estudios de seguridad han comenzado a analizar el rol de los actores no estatales y de las fuentes no tradicionales de inseguridad (Snyder 2012: 1). Lo anterior, aparejado a un descenso de los conflictos interestatales. (3) Ello generaría la necesidad de revisar lo que se entiende por seguridad, a fin de volver el concepto que incluye amenazas no militares y otros problemas, tradicionalmente relacionados con el bienestar (Snyder, 2012: 9).

    Publicaciones académicas e informes de instituciones especializadas recogen, desde diversas perspectivas teóricas y escuelas de pensamiento, el amplio espectro de amenazas a la seguridad y riesgos contemporáneos. El Routledge Handbook of Security Studies (2012) incluye como desafíos de seguridad actuales los siguientes: el terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, el crimen organizado, el narcotráfico, la ingobernabilidad y el déficit de la institucionalidad estatal, las migraciones, las amenazas cibernéticas, los conflictos armados, la inseguridad energética, y nuevas fuentes de conflictividad, como los recursos naturales y el medio ambiente (Dunn Cavelty & Mauer et al., 2012).

    En el volumen editado por Alan Collins, Contemporary Security Studies (2010) se identifica un conjunto de temas que formarían actualmente la agenda de los estudios de seguridad. Entre otros, aborda la diplomacia coercitiva, las armas de destrucción masiva, el terrorismo, las intervenciones humanitarias y la responsabilidad de proteger, la seguridad energética, el comercio de armas, la relación entre la salud y la seguridad y el crimen organizado transnacional (Collins et al., 2010).

    Mientras tanto, desde los estudios estratégicos, campo estrechamente ligado a la teoría realista de las relaciones internacionales, la actual agenda de seguridad seguiría girando en torno al uso de la fuerza militar (Sarkesian, Williams y Cimbala, 2008; Wirtz, 2010; Baylis, Wirtz y Gray et al., 2010; Kane y Lonsdale, 2012). Entre los problemas allí identificados se cuentan, por ejemplo, la guerra irregular, el terrorismo, las armas nucleares, el control de las armas de destrucción masiva; la revolución de los asuntos militares y balance militar, las dimensiones éticas de la guerra, la transformación militar americana a partir de las recientes experiencias de Iraq y Afganistán; las intervenciones humanitarias y la seguridad interna (Baylis, Wirtz y Gray et al., 2010; Kane y Lonsdale, 2012, entre otros).

    Por su parte, en su octava edición publicada en 2013, el informe Global Risks señala como riesgos a la seguridad los desequilibrios fiscales crónicos, la severa desigualdad de ingresos, la extrema inestabilidad de los precios de la agricultura y la energía, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, la urbanización descontrolada, el mal uso de tierras y aguas, el terrorismo, la corrupción, los Estados fallidos, el fracaso de las políticas anti drogas, la crisis en el suministro de agua y alimentos y los ataques cibernéticos, entre otros (World Economic Forum, 2013).

    De esa forma, un concepto amplio de seguridad involucraría amenazas a los principales valores de un objeto referente determinado, que puede ser: el Estado, la sociedad, regiones o bien individuos (Finel 1999: 6). En ese orden de ideas, el cuestionamiento a los neorrealistas se basa en la convicción de que su preocupación por la protección del Estado frente a amenazas militares ya no sería adecuada para entender qué o quién debería ser protegido y frente a qué amenazas (Krause y Williams 1996: 230).

    La respuesta neorrealista ha advertido sobre los riesgos de ampliar excesivamente los estudios de seguridad. Stephen Walt, en particular, advertía sobre la pérdida de > asociada a esta ampliación, en su opinión excesiva, de la agenda de seguridad (Walt, 1991: 213). El hecho de que una tendencia o problema afecte la salud o el bienestar no lo transformaría automáticamente en un desafío de seguridad nacional. Todavía menos si no implica el uso del instrumento militar para su respuesta (Wirtz, 2010: 352).

    A pesar de las críticas a este enfoque amplio de la seguridad internacional, ha sido adoptado por diversos organismos internacionales. En algunos se aboga por un concepto de seguridad que incluya nuevos desafíos (ONU 2005; OEA 2003) mientras que en otros se han establecido puentes entre la seguridad y distintas dimensiones del desarrollo (Brand Report 1983; ONU 1994 y siguientes; Banco Mundial, 2011), con particular acento en las personas como objeto referente. (ej., ONU 1994; ICISS 2001).

    El marco teórico: los sectores de seguridad, el objeto referente, las amenazas y los asuntos militares

    En su clásico libro Security: A new framework for analysis, Buzan, Waever y De Wilde se inscriben en la línea de autores que abogan por una ampliación de la agenda de seguridad, haciéndola receptiva de una diversidad de amenazas (Buzan, Wsever y De Wilde 1998: 4). La soberanía puede verse amenazada por cuestionamientos a la legitimidad o a la autoridad gubernamental. Factores societales y económicos también pueden constituirse en amenazas a la seguridad (Buzan, Wsever y De Wilde 1998). Si bien estas pueden surgir en diferentes sectores, los autores establecen que debe tratarse de una amenaza existencial para un objeto referente, lo que por regla general requiere de medidas urgentes o políticas de emergencia (Buzan, Waever y De Wilde 1998: 5). En este esquema se identifican cinco sectores de la seguridad: militar, político, económico, ambiental y societal.

    El sector militar tiene que ver con relaciones coercitivas mediante la fuerza militar. La seguridad militar tiene una doble dimensión: las capacidades ofensivas y defensivas de las fuerzas armadas y las intenciones que los Estados perciben en otros actores estatales (Buzan, Wsver y De Wilde 1998: 7; Buzan 1991: 433). El sector político registra las relaciones de autoridad, gobernabilidad y reconocimiento. En ese sentido la seguridad política se relaciona con la estabilidad institucional de los Estados, de los sistemas de gobierno y de las ideologías que le proporcionan legitimidad. El sector económico abarca las relaciones de producción, comercio y finanzas. En este caso importan un acceso a los recursos y mercados que permita mantener un nivel de bienestar y poder estatal. La seguridad societal alude a la capacidad de reproducción de la identidad colectiva, especialmente mediante elementos como la cultura, el lenguaje, las costumbres y formas de asociación. En el sector ambiental se inscriben las relaciones entre la actividad del hombre y el medio ambiente. La seguridad ambiental se ocupa, por ejemplo, de mantener una biosfera esencial para el desarrollo de la actividad humana (Buzan, Wsver y De Wilde 1998: 7; Buzan 1991: 433).

    Los objetos referentes varían de acuerdo con el sector de que se trate. En el sector militar, el objeto referente, por regla general, es el Estado. En el político, las amenazas existenciales apuntan al principio de soberanía y a las bases ideológicas del Estado. En el sector económico, los autores reconocen que una economía nacional, supranacional o el mercado global, pueden ser amenazados por factores que debilitan las reglas e instituciones que los regulan y les dan forma. Sin embargo, una quiebra, bancarrota generalizada o incapacidad de proveer los servicios básicos difícilmente puede considerarse una amenaza existencial a menos que esté relacionada con un contexto de seguridad, como un conflicto bélico (Buzan et al., 1998: 21-23). En el sector societal, el objeto referente lo constituyen las identidades colectivas, como las religiones o naciones. Los migrantes o las identidades rivales pueden amenazar la seguridad societal (p. 23). El sector medioambiental puede incluir objetos referentes tales como el clima del planeta y la biosfera, lagos, bosques, etc.

    En ese marco, Barry Buzan y Lene Hansen plantean tres preguntas que, en su visión, han estructurado el debate académico en torno a la seguridad internacional. Primero, la cuestión en torno al objeto referente. ¿Qué es lo que requiere ser asegurado? ¿La nación, el Estado, el individuo, grupos étnicos, el medio ambiente etc? Una segunda interrogante es la inclusión tanto de...

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