MERCOSUR Educativo: algunas preguntas al inicio, algunos desafíos al futuro

Autor:Mg. Miguel G. Vallone
Páginas:29-38
RESUMEN

A modo de conclusión - Bibliografía

 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Page 29

Las políticas ligadas a la integración regional, especialmente el MERCOSUR, han tenido en la Región una inusual continuidad. En lo referente al MERCOSUR educativo, esta ha sido en gran parte la tónica, y sobre todo la característica, en la que se ha enmarcado este proceso, constituyendo un fenómeno de particularidades en gran medida coincidente con el proceso general.

Consideramos que, si bien el desconocimiento de los aspectos sociales del Tratado original fue subsanado posteriormente al año 2000, el aspecto educativo constituyó, desde la firma del Tratado de Asunción, la preocupación por la construcción de conciencia de ciudadanía MERCOSUReña presente en gran medida en los proyectos y, sobre todo, en los acuerdos y los documentos de reflexión del Sector Educativo del MERCOSUR (SEM).

La preocupación por la educación en el proceso de integración de MERCOSUR estuvo presente desde los orígenes de la construcción del espacio. El primer Protocolo de intenciones, de diciembre de 1991 (recordemos que el Tratado de Asunción fue firmado en marzo de 1991), expresa claramente las primeras consideraciones acerca del papel que debe cumplir la educación en el incipiente proceso de integración. Dichas preocupaciones están expresadas en las áreas de trabajo delimitadas:

- Formación de la conciencia ciudadana favorable al proceso de integración: expresando un mandato que permanecerá constante a través del desarrollo del Sector, como es la participación de la educación en la construcción de una posible ciudadanía ampliada.

- Capacitación de los recursos humanos para contribuir al desarrollo: concepto muy presente en las visiones optimistas de la educación (López, 2005) de la década del 90, y afín a la visión más economicista del MERCOSUR.

- Armonización de los sistemas educativos: componente sumamente necesario para asegurar la libre circulación de personas (que era in-Page 30minente en la perspectiva presente en los inicios del proceso de integración) y lógicamente necesarios para armonizar sistemas educativos que crecieron sin puntos de contacto entre sí, tomando como referencias modelos europeos, no necesariamente compatibles en cuanto a estructuras y currículos.

De alguna manera esto marca ciertas diferencias con el proceso europeo, donde las cuestiones educativas comenzaron a tratarse casi veinte años después que las económicas. Básicamente, las primeras preocupaciones educativas europeas estuvieron ligadas a la formación profesional, para hacer frente a la competitividad necesaria ante el desafío japonés, y a la creación de una ciudadanía europea, o por lo menos a la conciencia de la misma, en una Europa con encarnizadas guerras recientes presentes fuertemente en el imaginario colectivo. A diferencia, nuestra Región se caracterizaba por guerras lejanas en el tiempo, pero muy cercanas en el imaginario colectivo, construido especial- mente por la tradición y los contenidos escolares de exaltación del nacionalismo decimonónico y con una exacerbación de la territorialidad, por encima de otros factores componentes de la nacionalidad. Las otras dos fuentes principales que generan el imaginario contraintegracionista lo conforman: los medios masivos, esteriotipando en gran medida los rasgos negativos constitutivos de las personalidades sociales de los habitantes de la Región; y la cultura militar tan afecta a generar hipótesis de conflicto entre países vecinos.

¿Qué pasaba en la Región al inicio de la década de los 90? Básicamente, estaba en consolidación el desarrollo de un modelo neoliberal que, con matices, se implementaba en toda ella. Un modelo que consolidaba las bases de reformas estructurales que van a determinar una mayor concentración del ingreso, un aumento notable de la pobreza en todos los países y de la desocupación en aquellos que habían desarrollado procesos de industrialización. En estos países, la apertura del mercado de bienes y servicios y sobre todo de capitales, sumado a la reconfiguración de las funciones del Estado, determinó la crisis de la sociedad salarial e impactó directamente sobre la configuración de la estructura social.

Igualmente, el proceso de MERCOSUR fue asumido como una respuesta a la conformación de bloques regionales e incluso como una cierta posibilidad de «negociar» mejores condiciones de inclusión en el mundo globalizado.

Al mismo tiempo, se afianzaban los procesos de consolidación de la democracia, después de décadas de autoritarismo militar que dejaron profun-Page 31das heridas sociales y políticas, y que incluso generaron, como en el caso de Argentina y de Chile, en la segunda mitad de la década de los 70, tensiones entre los países de la Región que los pusieron al borde del conflicto armado.

La educación, mientras tanto, comenzaba el ciclo de reformas contemporáneas, intentando atender las consecuencias de las políticas impuestas durante las dictaduras: «la evolución de las escuelas y de los sistemas educativos fue también lenta e incompleta y coexistió con procesos de desestructuración intencional de las redes educativas públicas durante los periodos militares y con políticas explícitas de deterioro de la calidad de los procesos educativos» (Braslavsky, 2004). Al igual que en el resto de las otras esferas de la vida social, el objetivo de disciplina social estuvo presente de forma sostenida en la tarea educativa: «desaparecieron las diferentes formas de participación de los actores en los procesos educativos, debido a las diversas políticas y estrategias públicas que fueron desde la prohibición del funcionamiento de los sindicatos de docentes y de las organizaciones de padres y alumnos hasta el ejercicio de cesantías masivas a maestras y profesores» (Braslavsky,2004).

Ante esta perspectiva, en la década de 1990, se comenzaron a plantear en los diversos sistemas educativos...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA